Skip navigation

Estimados lectores:

Estoy en plena lectura de “Rayuela”, de Julio Cortázar, una de sus obras más conocidas, publicada en 1963. Aprovecho la ocasión para desearle a Julito un muy feliz cumpleaños atrasado (ayer fue el centenario de su nacimiento).

Formas de leer Rayuela

En el prólogo Cortázar expone dos formas de leer la novela: la manera “tradicional” sería comenzando por el primer capítulo, pasando las páginas consecutivas hasta el capítulo 56 (prescindiendo del resto), y la forma sugerida por el autor es un orden por él establecido. También se podría leer de la manera tradicional, pero incluyendo los capítulos posteriores al 56 (son 155), que aparentemente amplían cierta información de los capítulos anteriores y muestran hechos nuevos. Me recomendaron leerla por la vía típica, así que es lo que estoy haciendo, pero me gustaría en algún momento intentar lo sugerido por Cortázar (es el escritor, algo debe saber).

El título

Rayuela

Sin conocer la trama o la historia detrás de la obra, pensaba que el nombre “Rayuela” hacía referencia a la añoranza de la infancia perdida o algo por el estilo. Buscando en internet me encontré con que “Rayuela” hace referencia a la intención de alcanzar el cielo. En el juego infantil el objetivo es ir saltando en un pie por los distintos recuadros pintados en el piso hasta llegar al último, llamado “cielo”. Cortázar lo que nos quiere mostrar es el deseo constante del ser humano de buscar algo más, de llegar a un ideal, aunque a veces no sabemos qué es.

Inicialmente Cortázar pensó en llamar a la novela “Mandala” (esos símbolos circulares que ahora venden en todos los kioscos para pintar y “relajarse”). La Mandala representa, para el hinduismo y el budismo, los universos interno y externo, y cómo a través de la meditación buscamos alcanzar la unidad, que es de alguna forma el objetivo del protagonista, Horacio Oliveira.

La trama

Se me hace un poco difícil describir la trama de la novela, porque no sé si el objetivo es que haya una trama definida. Sí puedo decir que uno de los protagonistas de la obra es Horacio Oliveira, un analítico argentino de edad media, que desde hace unos años vive en París. Su vida gira en torno a la filosofía, concretamente por la búsqueda de respuesta a sus problemas existenciales. Parte de sus intereses filosóficos y artísticos son compartidos por una serie de personajes de diferentes nacionalidades que integran El Club de la Serpiente, espacio que encuentran para beber, escuchar música (jazz) y debatir temas de literatura, pintura, música y filosofía.

Hasta ahora el personaje para mí más entrañable es Lucía, más conocida como La Maga. Lucía, que tiene un hijo bebé llamado Rocamadour, es la joven uruguaya que vive con Horacio. También integra El Club de la Serpiente, pero ella, más ignorante que el resto de los miembros del club, es una especie de Amélie uruguaya: observa la realidad de una forma diferente, es muy emocional, soñadora y ocurrente.

Es difícil explicar la trama, porque la mayor riqueza es el aspecto psicológico de los personajes, expuesto luego de ciertos hechos disparadores (algunos relevantes y otros no tanto), o simplemente por los planteos que se hace cada uno en momentos determinados de su vida.

La obra tiene algunos componentes surrealistas (no fantásticos, sino simplemente no del todo reales). En este surrealismo ocurren diferentes eventos ilógicos o incoherentes, tragicómicos, y se describen personajes bastante excéntricos.

Por el momento la historia y los personajes son muy interesantes, pero hay que leerla con tranquilidad, para sacarle todo el jugo. Tal vez hasta sea preciso darle una segunda lectura… No estoy con mucho tiempo ahora, pero ya les iré pasando algún avance.

Saludos,

Mercedes

PD: Con motivo del centenario del nacimiento de Cortázar hay diferentes actividades y muestras en la ciudad (charlas, debates, música, fotos, etc). Es cuestión de buscar en internet y elegir a cuál ir.

Estimados lectores:

El viernes he concluido de leer “La pasión de Lucrecia”, de Carlos Mateo Balmelli. El libro, publicado el año pasado, es una novela histórica, desarrollada casi en su totalidad en Asunción (Paraguay), durante los últimos años de la dictadura de Alfredo Stroessner. A continuación los hago una breve mención de la vida de este personaje.

Alfredo Stroessner y su dictadura en Paraguay

Nacido en 1912 en Encarnación, hijo de un inmigrante alemán, Alfredo Stroessner fue Presidente de la República de Paraguay entre 1954 y 1989, ejerciendo una dictadura paternalista de 35 años, la más extensa de la región luego de la de Fidel Castro.

No es casual que en este período haya habido en simultáneo dictaduras en todos los países de la región, apoyadas por Estados Unidos y con varios denominadores comunes, como ser las desapariciones, asesinatos, encarcelamientos, torturas y censuras.

Stroessner inició su carrera militar a los 17 años, cuando ingresó en el ejército, participando en la Guerra del Chaco, que entre 1932 y 1935 enfrentó a Bolivia y Paraguay. Su crecimiento en el ejército fue muy veloz, alcanzando a los 36 años el rango de general de brigada. Luego de la guerra civil conocida como Revolución de los Pynandí, en la cual la clase obrera de Asunción fue masacrada, el Partido Colorado accedió al poder.

Bajo el gobierno Colorado, en 1954 Stroessner ascendió a general de división, y lideró en ese mismo año un golpe de Estado contra el entonces Presidente, Federico Chaves. Luego del golpe, Stroessner fue elegido Presidente, siendo posteriormente reelecto en ocho oportunidades, debiendo para ello modificar la Constitución Nacional.

DWF15-1157848

Para garantizar el orden en el país, Stroessner, valiéndose del apoyo incondicional de las Fuerzas Armadas, instauró un “gobierno del terror”: suprimió las garantías constitucionales y ejerció una dura represión, con estricto control de los partidos políticos. Se persiguió exhaustivamente a todos los opositores al régimen, particularmente a los comunistas, cometiéndose para ello atroces violaciones a los derechos humanos.

Estados Unidos ejercía una considerable influencia en Paraguay, tanto en términos económicos como políticos, al igual que en otros países de la región. Alineándose con las políticas de EEUU, envuelto en la Guerra Fría, la dictadura de Stroessner se declaró totalmente anticomunista, intentando eliminar cualquier rasgo de este partido (libros, hábitos y personas).

A pesar de la represión y el control que pretendía ejercer Stroessner, la fuerzas del argentino ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) se infiltraban en el país, llegando a asesinar en Asunción a Anastasio Somoza, ex dictador nicaragüense. Este hecho, narrado en “La pasión de Lucrecia”, evidenció la fragilidad del régimen, lo que representó un alerta para Stroessner.

La economía de Paraguay, muy deteriorada al inicio del gobierno de Stroessner, fue mejorando con el transcurso del tiempo, destacándose la necesidad permanente de contraer deuda externa y los procesos de integración regional como el Tratado del Río de la Plata, firmado con Brasil, Argentina y Uruguay para fomentar el comercio.

También se realizaron diversas obras de infraestructura de gran envergadura, siendo la más relevante la construcción de la Represa Itaipú, una de las más grandes del mundo aún hoy en día. Para el autor del libro este hecho es particularmente cercano, ya que él fue director de la represa, muchos años después.

Sin embargo, en la década de 1980 comienzan las dificultades económicas del país, en parte producto de la imagen negativa que el país desarrolló a nivel mundial, debido a los abusos a los derechos humanos. Por otro lado, con la inminente caída de la Unión Soviética, la lucha contra el comunismo deja de ser prioritaria para Estados Unidos, quien desiste de apoyar las dictaduras latinoamericanas. Es en esos años cuando todos los países de la región regresan a la democracia, lo que en Paraguay impulsó manifestaciones, que fueron duramente reprimidas.

En época de Stroessner

En este marco se consolidó la oposición dentro del mismo partido Colorado, desencadenando en 1989 en un golpe de Estado, apoyado por Estados Unidos y liderado por el consuegro de Stroessner, el general Andrés Rodríguez. Así volvería Paraguay a la democracia, luego de 35 años de dictadura.

El ex dictador se exilió en Brasilia (Brasil), donde murió en 2006, con 94 años, por una complicación pulmonar luego de una cirugía de hernia.

La pasión de Lucrecia

La obra de Balmelli es una novela que desarrolla la vida de personajes todos ficticios (con excepción de Stroessner), en el marco histórico de los últimos años de la dictadura de Paraguay. Tiene como personajes principales al Ministro del Interior de Stroessner, a su hija adolescente Lucrecia y a Baltasar De La Sobera, un paraguayo miembro del ERP que enamora a Lucrecia.

En los primeros capítulos se plantea el contexto histórico de la obra, desarrollando los principales ejes de la política paternalista y represora del gobierno de Stroessner. Se ve también el carácter servil de las personas más próximas a él y la corrupción imperante.

A continuación el autor se mete de lleno en la vida de Lucrecia: joven, hermosa, rica, hija del político de mayor confianza de Stroessner y deseosa de enamorarse. Para satisfacer las expectativas amorosas de Lucrecia aparece el seductor de Baltasar, un joven unos años mayor que Lucrecia, que estudió en Argentina, y es hijo de un rico empresario paraguayo. Baltasar, que parece ser el novio ideal, rápidamente conquista no solo a la joven, sino también a su familia.

Pero no piensen que es una simple novela romántica; en paralelo al desarrollo de un amor verdadero, vemos la personalidad oculta de Baltasar como miembro del ERP, planeando el atentado contra el ex dictador nicaragüense, Anastasio Somoza.

Además de verse hechos históricos reales, es interesante la imagen de la conservadora alta sociedad paraguaya de Asunción, y del entorno de Stroessner. El libro comenta en simultáneo algunos rasgos y circunstancias de los países vecinos, y tiene también un breve paso por Buenos Aires, en sus últimos años de dictadura.

El principio del libro me resultó algo tedioso, primero por la gran cantidad de información histórica transmitida en muy pocas páginas, y después por la algo ingenua historia de amor entre Lucrecia y Baltasar. Pero con el correr de las páginas se fue convirtiendo en una novela histórica interesantísima, que me permitió conocer ciertos hechos claves en la historia latinoamericana, y detalles de la intimidad de esta otra dictadura, con personajes y crímenes igual de siniestros que los nuestros.

Es un libro muy recomendable, fácil de leer y corto. Además, el hecho de que el autor sea un político de trayectoria, escritor de libros técnicos, le otorga un plus importante a esta novela que por la portada parece ser “rosa”.

Saludos,

Mercedes

PD: Próximo libro: “Rayuela”, de Julio Cortázar, mi GRAN pendiente.

Biografía Carlos Mateo Balmelli

Carlos Mateo Balmelli nació en Asunción en 1961. Es egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción, y cursó estudios de Derecho Público, Ciencias Políticas y Romancística en Alemania, entre los años 1986 y 1991. Culminó la redacción de su tesis doctoral en la Universidad de Mainz, en la República Federal de Alemania.

Carlos Mateo Balmelli

Perteneciente al Partido Liberal Radical Auténtico, fue miembro de la Convención Nacional Constituyente en 1992, vicecanciller en 1999 y presidente del Congreso Paraguayo durante los años 2003 y 2004. Entre 2003 y 2008 fue senador de la República. Entre 2008 y 2010 fue director general paraguayo de la represa Itaipú Binacional. También fue director ejecutivo de la Fundación “A todo pulmón, Paraguay respira”.

Obras:

  • Las actuales discusiones constitucionales en América Latina (1991)
  • El desarrollo institucional (1995)
  • Los procesos internos y la globalización (1997)
  • La gobernabilidad democrática (1998)
  • La reforma institucional del Estado y la calidad de la política (2001)
  • Cuestión de Estado (2007)
  • Itaipú. Una reflexión ético-política sobre el poder (2011)
  • La pasión de Lucrecia (novela) (2013)

Estimados lectores:

He comenzado a leer “La pasión de Lucrecia”, de Carlos Mateo Balmelli. Les paso la trama, según la contratapa del libro:

“Lucrecia, la hija adolescente de Octavio González Miranda, el Ministro del Interior del gobierno de Stroessner, conoce a Baltasar De La Sobera, el mejor partido disponible en la cerrada sociedad asuncena de la década de los setenta. Entre ellos se desata una pasión sin precedentes que puede interferir en los planes presidenciales del ministro, quien se siente el sucesor natural de uno de los últimos dictadores latinoamericanos.

Apoyada en hechos históricos y narrada con un estilo muy personal, en La pasión de Lucrecia confluyen la política y la crítica social, atravesadas por la fuerza del amor y la ceguera de los fanatismos”.

El libro tiene la particularidad de ser la primera novela escrita por el político paraguayo Carlos Mateo Balmelli, quien tiene un extenso currículum, que incluye el haber sido miembro de la Convención Nacional Constituyente, presidente del Congreso Paraguayo, senador nacional y director general de la represa Itaipú Binacional.

La pasion de Lucrecia

La novela, publicada en 2013, fue presentada por el autor en la Feria del Libro de este año, donde la compró la persona que me la regaló (podría haber conseguido un autógrafo ya que estaba…).

En lo poco que leí hasta ahora se destaca el fuerte componente político del relato, a través de las descripciones de la época (1979) y los diálogos entre el Dictador paraguayo Stroessner y Octavio González Miranda, su Ministro del Interior.

El General Stroessner fue elegido Presidente de la República del Paraguay en 1954, luego del golpe de Estado contra Federico Chaves. Luego de reformar la constitución, logró ser reelecto en sucesivas oportunidades, gobernando bajo la forma de dictadura hasta 1989, cuando fue derrocado. Terminó sus días exiliado en Brasilia.

En las largas conversaciones con su Ministro se menciona constantemente la realidad de la época, compartida en muchos aspectos por otros países de Latinoamérica (dictaduras represivas, censura y apoyo de Estados Unidos).

Así que desde el punto de vista histórico la novela promete ser muy interesante, en especial por el compromiso político de su autor. También en paralelo tenemos la historia de amor de Lucrecia y Baltasar, y ¿a qué mujer no le gustan las historias con un poco de romance y pasión?

Es necesario aclarar que la obra es una novela, algo que el propio autor mencionó en la presentación de la obra en la Feria del Libro, y también en el prólogo. Si bien aparecen personajes reales y algunos hechos también son verídicos, la obra no deja de ser una novela, habiéndose incorporado supuestos, ficciones y datos imaginados para darle fluidez y color al relato.

Saludos,

Mercedes

Estimados lectores:

Ya he terminado de leer “El puñetazo en la puerta”, de Margaret Ajemian Ahnert. A continuación algunos comentarios sobre el genocidio armenio en general y sobre la obra.

El genocidio

En 1915, en medio de la Primera Guerra Mundial, los cristianos armenios de Turquía fueron forzados a convertirse al islam, se les prohibió hablar su idioma y profesar su religión. Muchos fueron expulsados de sus casas, mientras el ejército turco llevaba a cabo una campaña masiva de intimidación y masacre de los armenios. Se estima que murieron más de un millón y medio de armenios producto de las deportaciones y el exterminio.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, genocidio es el “exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad”.

Armenia

La primera vez que se habló de la masacre masiva de un pueblo fue en referencia al genocidio de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. En el caso alemán es indiscutida la existencia de un genocidio, mientras que la masacre de los armenios no solo tardó en ser denominada de esta forma, sino que no es reconocida por todo el mundo la aplicación del término “genocidio” a lo que ocurrió en 1915.

Al día de hoy solo pocos países han formal y públicamente reconocido la existencia de un genocidio (Argentina entre ellos), mientras que otros no se han pronunciado al respecto, y otros directamente niegan que las muertes de los armenios hayan sido parte de un plan del gobierno turco.

Turquía y otros países que formaban parte del imperio otomano siempre negaron el genocidio, argumentando que no fue un plan intencional y premeditado del gobierno para eliminar a los armenios del mapa, sino que las muertes, sobredimensionadas, fueron consecuencia de la defensa de los turcos ante intenciones de alzamiento de los armenios, que además apoyaban a Rusia en la Primera Guerra.

Sin embargo, la amplia cantidad de testimonios de la época (de armenios y de personas de otros países) parecería confirmar que lo que ocurrió en el Imperio Otomano fue efectivamente un genocidio.

Bandera Armenia

En esas deportaciones masivas que comenzaron en 1915 murieron en el trayecto por el desierto muchos armenios. Según los armenios, esto fue debido a los asesinatos a sangre fría o como consecuencia de las extremas torturas padecidas. De acuerdo con los turcos, las muertes fueron más “naturales”. Hay también múltiples denuncias de la existencia y ubicación precisa de campos de concentración y exterminio.

Creo que fue terrible el nivel de generalización y conocimiento público en el país de lo que estaba ocurriendo en Turquía. A pesar de que históricamente la convivencia entre los distintos pueblos en el país era pacífica, los cristianos y judíos eran vistos por los musulmanes como de una categoría inferior, teniendo menos derechos civiles, y debiendo pagar impuestos especiales solo por su status de nacimiento.

Además de los crímenes cometidos por los oficiales del gobierno del imperio otomano, los turcos civiles, que convivían en armonía con los armenios, comenzaron a torturarlos y matarlos ellos mismos, con total convencimiento del carácter de inferioridad de la religión cristiana y la raza armenia. Claro que no todos actuaron de esta forma; así como alemanes cristianos escondieron y ayudaron a los judíos, muchos turcos colaboraron con los armenios.

No deja de asustarme ver el potencial de un pueblo, los niveles de odio masivo que se pueden alcanzar, y las atrocidades que somos capaces de cometer. ¿Cómo puede ser que ocurran estas cosas? Si lo pensamos, el genocidio judío es un hecho muy reciente, que ocurrió en un país “del primer mundo”, habitado por personas que habían recibido una educación, y que eran supuestamente religiosas. Me da escalofríos pensar que nada nos garantiza que no vuelva a ocurrir algo parecido.

El puñetazo en la puerta

El título

Antes que nada quiero mencionar que el título original de la obra es “The knock at the door”, que fue traducido como “El puñetazo en la puerta”. En mi humilde opinión, es una traducción errada. Literalmente la traducción sería “El golpe en la puerta” o “Los golpes en la puerta”. Me parece que lo que quiere simbolizar el título original es el temor de que golpeen en nuestra puerta (los soldados turcos) para llevarse a miembros de la familia, que es lo que de hecho le ocurre a la protagonista: primero golpean para llevarse al padre y unos días después al resto de la familia.

“El puñetazo” me trae a la mente imágenes como la del famoso cuadro que está en el Museo de Bellas Artes, “Sin pan y sin trabajo”, donde vemos a un desempleado enojado dando un puñetazo a la mesa, ante la impotencia de no poder mantener a su familia. Por eso, además de que la traducción literal sería “El golpe en la puerta”, un puñetazo dado a una puerta me hace pensar en la exteriorización de sentimientos de bronca o impotencia. Pero bueno, es un tema personal, no descalifico toda la traducción de la obra solo por eso.

La obra

La novela narra, por un lado, la vida de Ester, una cristiana armenia nacida en 1900 en lo que era entonces el Imperio Otomano, y, por otro lado, la relación actual (en 1998) entre la misma Ester, de 98 años, internada en un geriátrico, y su hija Margaret, autora del libro.

Cada visita de Margaret al geriátrico donde está su madre, será el disparador de parte de los terroríficos recuerdos de Ester, vinculados con su trágica historia personal y con la vivencia del genocidio de los armenios.

El puñetazo en la puertaMargaret querrá descubrir más a su madre y el pasado que ella siempre luchó inútilmente por olvidar. Pero también, Margaret buscará comprenderse a más a sí misma, aproximarse a sus raíces armenias, descubriendo sus más íntimos sentimientos para con el pueblo de sus padres.

La historia de Ester ya era trágica antes del genocidio: su madre murió dándole a luz y cinco años después también muere su padre, encomendándole el cuidado de sus siete hijos a su hermano. Este, poco interesado en el cuidado de los niños, los da en adopción a distintas familias. Ester es criada en el poblado rural de Amasia, en el norte de Turquía, por un matrimonio sin hijos y una dulce abuelita.

A pesar de que su nueva vida será bastante dura, con una madre adoptiva extremadamente estricta que la golpea constantemente, Ester crecerá relativamente feliz. Sin embargo, unos años después su nueva madre, a quien la niña había llegado a querer, muere de neumonía. La vida de la pequeña, ahora una adolescente de 14 años, parece tornarse más feliz cuando su padre adoptivo se casa con una amable mujer, viuda y con un hijo de siete años.

Pero la dicha les durará poco, ya que a la edad de 15 años Ester verá cómo se empieza a desmoronar su mundo entero, comenzando con los terribles asesinatos de gente del pueblo, luego con la desaparición de su padre y expulsión de todos los armenios del poblado, obligándolos a transitar por un “camino de la muerte”. En ese trayecto mortal verá el asesinato, a manos de los turcos, de decenas de personas, incluyendo su hermanastro y su abuela.

El destino le deparará a Ester una suerte distinta de la que corrieron sus familiares y más de un millón y medio de compatriotas; luego de ser separada de su segunda madre adoptiva, Ester es dada por muerta por los oficiales turcos y logra escapar del “camino de la muerte”. Ello no implicó que su vida fuera tranquila; sufrió violaciones, vivió en un inmundo orfanato y fue forzada a contraer matrimonio con un turco abusador. El calvario termina cuando Ester encuentra a unos primos y logra emigrar a Estados Unidos, donde rehará su vida.

Comentario final

Es un libro corto, que se lee muy rápido, y que por momentos es bastante impresionante, por la brutalidad de los hechos narrados por Ester. Aporta también detalles sobre la forma de vida de los armenios en Turquía antes del genocidio, con sus comidas típicas, ritos y costumbres. Por último, es interesante, desde un punto de vista más psicológico, ver el vínculo entre Margaret y Ester, y los pensamientos que vienen a la mente de una mujer de mediana edad, ya con nietos, que ve cómo su madre de 98 años se acerca a la muerte en un impersonal geriátrico, lejos de sus seres queridos.

Lo que le falta al libro es el desarrollo del marco histórico, ya que no se explica en ningún momento cómo era la estructura del gobierno de la época, quiénes estaban en el poder y qué ocurría en el mundo (Turquía peleaba del lado de Alemania en la Primera Guerra Mundial, resultando también perdedora).

El libro nos brinda el testimonio de una sobreviviente en particular, la lucha de una niña que a pesar de todo se mantuvo siempre fiel a su religión, con la permanente esperanza de que “esto también pasará”. Ester nos deja un mensaje de esperanza y fortaleza, porque a pesar de todo, a los 98 años, desde un triste geriátrico, acosada permanentemente por los más terribles recuerdos, le sonríe a la vida.

Advierto para las personas sensibles que por momentos el libro es bastante impresionante. Lo bueno es que ya sabemos desde el principio que la pequeña Anna Frank armenia sobrevive, lo que no es poca cosa para levantar los ánimos del lector!

Unas pequeñas palabras de Ester

“La única cosa de valor que traje conmigo a Estados Unidos fue mi recuerdo… Precisamente lo que más quería abandonar”.

(encontré la frase en ingles, el idioma original, y me parece que es mejor: “The only thing I brought with me to America was my memory,” she says, “the one thing I most wanted to leave behind”).

“Sé que siempre te he dicho que hay que deshacerse de los malos recuerdos. Y yo misma continuamente trato de hacerlo, pero a veces –mamá hizo una pausa y se encogió de hombros-, a veces los malos recuerdos retornan por sí mismos. Es como una herida. Si te cortas la mano la herida sangra, luego se forma una costra y finalmente queda una cicatriz. A veces te olvidas de la herida, pero la cicatriz sigue allí. Jamás desaparece”.

Saludos,

Mercedes

PD: Próximo libro: “La pasión de Lucrecia”, de Carlos Mateo Balmelli.

Biografía de Margaret Ajemian Ahnert

Margaret Ajemian Ahnert nació en la ciudad de Nueva York. Tiene una maestría en arte del Goucher College, una licenciatura en arte del Godart College y un posgrado en la Barnes Foundation.

Margaret Ajemian Ahnert

Ha desarrollado diversas carreras: productora de documentales para televisión, conferencista docente en el Metropolitan Museum of Arts y el Philadelphia Museum of Art. También ha enseñado apreciación artística en el programa Art Goes to School en escuelas primarias.

Tiene licencia de capitán de barco de cien toneladas y se dedica con entusiasmo a la caza y a la pesca. También es copropietaria de un Resort en Pennsylvania, EEUU.

Decide escribir “El puñetazo en la puerta”, su primer libro, luego de haber escuchado a lo largo de su vida los relatos de la infancia de su madre durante el genocidio armenio en Turquía. La obra fue traducida a más de diez idiomas, incluyendo el turco (el responsable de la edición turca fue encarcelado, ya que Turquía nunca reconoció el genocidio de los armenios y no permite la publicación de libros “anti-turcos”).

Como verán, Margaret no es especialista en historia, ni en el genocidio armenio, pero eso no afecta a la novela, que se concentra casi exclusivamente en relatar lo vivido por su madre.

Página web oficial de la escritora: http://www.margaretahnert.com.

Estimados lectores:

El viernes terminé de leer “De parte de la princesa muerta”, de Kenizé Mourad. Es un libro más que recomendable. A mí me resultó precioso en muchos aspectos. En primero lugar, porque aporta una gran cantidad de información histórica de los países por los que pasa la protagonista (Turquía, El Líbano, La India y Francia), de un período plagado de eventos, muchos de los cuales desconocemos. También me encontré con una novela perfectamente escrita, atrapante desde el principio hasta el final, con sus toques de drama y romanticismo.

Es muy evidente el estrecho vínculo entre la escritora y la protagonista (su madre, a quien no llegó a conocer) y también con los lugares y la historia de los países transitados. De hecho, Kenizé fue criada en París, pero actualmente vive en Estambul (Turquía), la tierra de su madre. Y el amor por esas tierras se siente en cada descripción. Además, el apellido artístico Mourad es en honor a los antepasados otomanos de su madre.

El único “inconveniente” es que el libro, por seguir el curso de la vida de la princesa Selma, abandona los países en los mejores momentos! Por ejemplo, al ser expulsada de Turquía la familia del sultán otomano, no vemos la enorme cantidad de trascendentales reformas que llevó a cabo Atatürk (Mustafa Kemal), el líder de la independencia, considerado padre de la Turquía actual.

Pero me generó tanta atracción el libro y la forma en que está escrito, que me impulsó a investigar más por mi cuenta. Así que estuve leyendo sobre Atatürk y sus reformas y sobre la independencia de La India y el papel de Gandhi. Creo que el hecho de que una novela atrape el lector y despierte la curiosidad de esa manera es más que valorable.

Ahora decidí mantenerme en la misma sintonía y elegí un libro sobre el genocidio armenio: “El puñetazo en la puerta”, de Margaret Ajemian Ahnert. Este tema siempre me intrigó, creo que porque cerca de la casa de mis padres hay una iglesia armenia, donde todos los años recuerdan el genocidio, con actos y pancartas. Además, el año que viene se cumplen 100 años del genocidio, así que es un bueno momento para aprender más sobre esta masacre de armenios realizada por los turcos en 1915.

El puñetazo en la puerta

El libro tiene la misma particularidad que el de la princesa otomana: fue escrito por la hija de una sobreviviente del genocidio, que vio morir a toda su familia, sufrió grandes penurias y finalmente logró escapar a Estados Unidos, donde rehízo su vida.

El libro me lo regalaron, pero no sé si es el que yo hubiera elegido para aprender sobre el tema. Primero y principal, porque la autora no es historiadora o especialista en el genocidio, sino profesora de arte. Además, por lo que leí hasta ahora, tampoco tiene un gran talento literario. Aunque tal vez yo sea demasiado crítica por el contraste que me genera con el anterior libro que leí… Ya les iré contando.

Saludos,

Mercedes

Estimados:

Hoy en el Clarín salió una nota sobre la publicación en español de un libro del estadounidense Henry Miller.

Leer

Parece que el autor de diversos polémicos libros también se interesó por analizar el fenómeno de leer en el baño, y escribió una especie de ensayo breve, criticando este hábito poco higiénico y que implica un bajo nivel de concentración en la lectura (según él).

No me interesa para nada analizar porqué la gente lee en el baño, pero les traigo a colación el tema porque al final de la nota se exponían los cinco motivos por los que, de acuerdo con Miller, la gente lee.

Para pensar con cuál o cuáles nos identificamos…

  • Para alejarnos de nosotros mismos.
  • Para armarnos de peligros reales e imaginarios.
  • Para mantenernos al nivel de nuestros vecinos o impresionarlos.
  • Para saber qué está pasando en el mundo.
  • Para pasarla bien u obtener un estímulo que nos permitirá una actividad mayor y más elevada y una existencia más rica.

Estimados lectores:

Hasta el momento “De parte de la princesa muerta” es excelentísimo. No me alcanzan las palabras para describir lo hermoso que me resulta este libro. Tal vez sea algo personal, pero encuentro la novela perfecta. Tiene todos los elementos que más me fascinan en la literatura, combinados de manera única.

Por empezar, es una novela histórica, uno de los tipos literarios que más disfruto leer. Expone hechos históricos relativamente recientes que me intrigan mucho, empezando en Estambul en 1920, con el fin de la segunda guerra mundial y la expulsión de los sultanes otomanos de Turquía. Después del exilio Selma, la protagonista, se muda con su madre a Beirut, donde vemos un mundo musulmán más occidentalizado, producto de la influencia francesa, pero que tiene también un alto grado de discriminación y conflicto interracial y religioso.

En este momento me encuentro en la tercer parte de la novela, en La India, a donde Selma se mudó para casarse con un rajá de una pequeña región. El país resulta completamente extraño para Selma, producto de visión de una irremediable pobreza, de la existencia de una cultura diferente, que excluye socialmente a muchas personas, con una religión predominante que no es la suya y con muy pocas libertades para mujeres como ella. Todo esto contrasta fuertemente con la libertad que Selma tuvo en Beirut.

Las descripciones de los lugares, las personas y las costumbres son imperdibles. Particularmente recorriendo Estambul se ve el amor de la protagonista por esta ciudad y por el país, sentimiento compartido por la propia autora, que vive allí. Con cada palabra uno se ve completamente envuelto en otros mundos, casi sintiendo estar allí. No les puedo explicar las ganas que dan de ver con los propios ojos esos palacios mágicos, preciosos paisajes, casas típicas, caminos, mercados…

La mente de la protagonista se expone de una manera tan clara, tan transparente, que no puedo evitar sentirme compenetrada con sus sufrimientos, sus alegrías y necesidades. Esto en parte es logrado por la relación personal entre la autora y la protagonista, que son madre e hija. Probablemente yo me haya sentido más identificada con la historia de la protagonista, primero por el hecho de ser de su mismo género, lo que ya de por sí implica una conexión especial con sus sentimientos e inquietudes, pero también por compartir algunas características de su personalidad.

A veces salgo a leer al mediodía, me siento en un banco en la Plaza de Mayo, y desaparezco en ese mundo mágico de sultanes en lujosos palacios, eunucos, príncipes y rajás transportados por elefantes. Pero no todo lujo y belleza; también hay mucha tristeza en la historia, no solo por la vida de reclusión e insatisfacción de Selma, la protagonista, sino también por todo lo que la rodea, particularmente la pobreza y las injusticias estructurales de La India.

Aclaro que al mediodía, después de estar una hora navegando por estos escenarios, volver a la realidad es bastante difícil…

Le paso un par de citas que me llamaron la atención:

El exiliado

De golpe es presa de la desesperación. Se arroja sobre un almohadón y se pone a sollozar. ¡Oh! ¡Cuánto detesta El Líbano! ¡Cómo odia a toda esa gente que la recibe en “su país”, los que pueden decir “los nuestros, nuestra tierra, nuestra patria” sin sentir ganas de llorar, todos los que pertenecen a alguna parte…! Jamás recuperará Estambul, ya no pertenecerá a nada, nunca más… todos estos días se ha mentido: sólo se puede luchar cuando se tiene una tierra sobre la cual combatir palmo a palmo, una tierra donde se pueda caer y levantarse. Pero cuando los que te rodean no despiertan en ti ningún eco, cuando tus manos no pueden coger nada que sea tuyo, cuando tus palabras están condenadas a no ser más que ruidos… ¿Cómo combatir? ¿Contra qué? ¿Contra quién?

Se ha dejado ilusionar: para el exiliado, los sueños no constituyen proyectos, son sólo huidas. Y pensar que se creía valiente, que despreciaba a todos los que se acomodaban a la “realidad”… ¿No será que el verdadero valor, tal como lo pretenden, consiste en aceptar? Ya no lo sabe, y además ni siquiera comprende para qué sirve el valor ni por qué hay que sonreír cuando se tienen ganas de gritar. Todo lo que sabe es que incluso los animales poseen una madriguera, un territorio, sin el cual mueren.

La religión

Marwan, que es un akkal, un iniciado en la jerarquía drusa, le dijo un día que religión y moral eran los medios más seguros para no encontrar jamás a Dios. “Mandamientos y prohibiciones –dijo-, son altas murallas que se levantan para alcanzar el cielo, pero cuanto más altas se alzan más se encoge el cielo, y pronto no se verá más que un cuadrado azul miserable, que no tiene nada de cielo, que sólo es un cuadrado azul. Nos hablan de escaleras de mármol y tronos de oro, un mundo tan muerto como su moral. No comprenden que el cielo es la vida en su multiplicidad infinita; ¿cómo iba a estar la vía hacia el infinito rodeada de murallas?”.

Saludos,

Mercedes

Biografía de Kenizé Mourad

Kenizé Mourad es en realidad es pseudónimo adoptado por Kenizé de Kotwara, hija de la princesa turca Selma Rauf y del rajá indio Amir al-Kotwara.

Kenizé Mourad

La madre de Kenizé, protagonista de la novela que estoy leyendo, se trasladó a París en 1939 para tener a su hija, haciéndole creer a su marido que la niña había nacido muerta, razón por la cual el rajá desconoció la existencia de su hija hasta después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Como la madre de Kenizé murió en 1941, el cuidado de la niña quedó encomendado a un criado que las acompañaba desde Estambul, de donde la familia imperial fue expulsada en 1924. Kenizé fue educada en un convento de monjas católicas, que la dieron en adopción a dos sucesivas familias.

Al alcanzar la mayoría de edad Kenizé comienza a buscar sus raíces viajando y a través de la lectura de textos musulmanes. En paralelo estudió psicología y sociología en la universidad parisina de La Sorbona. Ejerció el periodismo desde 1970 en el semanario francés Nouvel Observateur, especializándose en Medio Oriente y en el subcontinente indio. De esta forma, cubrió las guerras en El Líbano, el conflicto palestino-israelí y la Revolución iraní.

En 1987 publicó su primera novela, “De parte de la princesa muerta”, convertida en bestseller mundial, que narra la vida de su madre. En 1998 publicó la novela “Los jardines de Badalpur”, a través de la cual se acerca a la historia de la parte india de su familia.

En 2003 publicó “El perfume de nuestra tierra”, obra que recoge el testimonio de gente de Palestina e Israel, con el objetivo de denunciar el drama que allí se vive, y que ella pudo observar de cerca producto de su trabajo periodístico para el Nouvel Observateur. Su última obra (2010), “En la ciudad de oro y plata”, muestra la ocupación británica en 1856 de la ciudad india de Lucknow, con la resistencia ofrecida por sus pobladores.

Actualmente Kenizé vive en Estambul, y habla con fluidez turco, francés, inglés, árabe, urdu y español.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.