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Estimados lectores:

Hoy leí un artículo en La Nación que me llamó la atención y quiero compartir con ustedes, aunque no tenga nada que ver con la literatura.

Transcribo solo algunas partes del mismo. El artículo completo lo tienen en la página de La Nación.

Puso fin a su vida por no tolerar la tecnología

Una docente jubilada británica, de 89 años, identificada como Anne, acudió a la clínica suiza Dignitas para realizar un suicidio asistido, que fue concretado mediante una inyección, porque no conseguía adaptarse a los tiempos modernos, a las computadoras, a los correos electrónicos y tampoco al consumismo y el fast-food.

(…)

Anne tenía algunos problemas de salud, por los que había sido hospitalizada, pero no le quedaban pocos meses de vida, como suele ocurrir con los pacientes que recurren a la clínica suiza.

De todos modos, logró convencer a los médicos de que no tenía un “futuro envidiable” por delante y de que terminaría sus días en una casa de reposo. Las reglas establecidas por la clínica de la eutanasia prevén que se pueda suministrar una “muerte dulce” a la persona que sufre una enfermedad que la llevará inevitablemente a la muerte o bien que padece “un sufrimiento o una invalidez insoportables”. Pero estos dos últimos términos son muy subjetivos y pueden comprender también diversas condiciones de personas que no sufren un mal incurable, como Anne.

Para ella, lo insoportable y sin sentido era vivir en una sociedad moderna que “carece cada vez más de humanidad”, en parte también por culpa de la tecnología, que “aleja cada vez más a las personas”.

Dejando de lado el polémico tema de la eutanasia, lo que me sorprendió en este caso fueron los motivos que llevaron a Anne a decidir terminar con su vida: la aceleración de la vida, la falta de diálogo real, el consumismo… Son todas características de nuestra sociedad moderna que, según Anne, es cada vez menos humana.

No sé si es la tecnología la culpable de nuestros males (y lo dice una persona sin cable, Facebook y Whatsapp), pero lo que veo a mi alrededor es gente permanentemente apurada, aburrida y disconforme. Ninguna alegría parece durarnos mucho tiempo. La institución más sagrada que teníamos, la familia, ahora parece desechable como servilletas de papel. Estamos rodeados de personas cada vez menos comprometidas y más indolentes, que se hacen las dormidas cuando sube un mayor al colectivo, que no se interesan por los sentimientos de los demás y que solo buscan el progreso y la satisfacción personales.

Definitivamente, carecemos cada vez más de humanidad.

Tal vez Anne haya pretendido mostrarnos el triste presente que vivimos y el duro futuro que nos espera, si no empezamos a cambiar algunas costumbres.

Saludos,

Mercedes

Estimados lectores:

Durante mis provechosas, aunque demasiado breves, vacaciones he concluido “Una mujer irreverente”, de Ovidio Lagos, y leí “El verano. Bodas”, un libro que compila una serie de relatos muy cortos de Albert Camus.

Bodas

“El revés y el derecho”, también de Camus, todavía no lo terminé, porque no me lo llevé al viaje por miedo a que sufriera algún percance (recordar que es un libro que ha visto bastantes primaveras).

¡Qué hermoso que escribe Camus! Hace mucho que no leía nada de él, y sus palabras son realmente preciosas. “El revés y el derecho”, por haberlo escrito a la edad de 20 años, es bastante más simple y fácil de leer que el otro, tanto por la forma de escritura como por la complejidad del mensaje que transmite, aunque no por ello resulta menos impactante. De hecho, Camus definió que los pensamientos de este libro son los que lo acompañaron durante toda su vida. Al final del libro que yo tengo está su discurso de aceptación del Premio Nobel y otros discursos más que dio posteriormente. Lo que es totalmente IMPERDIBLE es el prólogo. Es demasiado largo como para transcribirlo íntegro, y no puedo simplemente hacer extractos, así que si pueden conseguirlo, vale absolutamente la pena.

“El verano. Bodas” son varios relatos breves, la mayoría descripciones de ciudades argelinas y europeas, con un perpetuo sentimiento de añoranza de la Argelia donde Camus nació, con la tranquilidad y libertad que allí vivía. En paralelo con estas descripciones nos marca una serie de concepciones propias, como las dualidades de la vida en las ciudades, la forma de ser de la gente, el miedo a la muerte y las ansias de vida, entre otros.

Por otro lado, “Una mujer irreverente” es un reflejo muy interesante de la realidad argentina de los últimos años, mostrando la vida de las personas de clase alta (“oligarcas”), desde Perón hasta casi la actualidad. Pero es mucho más que eso, porque Ovidio Lagos logra un retrato muy íntimo de la relación entre una madre algo particular y su único hijo. Lo que comienza siendo simplemente una graciosa historia de “mi madre la oligarca”, termina siendo la exposición de una compleja relación, plagada de momentos sumamente cómicos, pero también de mucha tristeza y nostalgia.

Saludos,

Mercedes

PD: Nuevo libro: El clásico “Great expectations”, de Charles Dickens.

Estimados lectores:

Me ha llegado el tiempo de tomarme unas merecidas vacaciones, así que por un tiempo no van a tener novedades mías. Me llevo “Una mujer irreverente” y otro libro corto más.

Les debo la publicación sobre el absurdismo y el existencialismo. A mi retorno espero poder ocuparme.

Saludos,

Mercedes

Estimados lectores:

Solo unos breves comentarios de “El revés y el derecho”, el libro de Camus que comencé a leer.

El revés y el derecho2

“El revés y el derecho” es un libro bastante pequeño, escrito en 1935 por Camus, a sus 22 años, publicado dos años después. El autor durante años se resistió a hacer una reedición de este libro, a pesar del éxito que cosechó, y recién en 1957 acepta volver a hacerlo (esta edición es la que yo tengo).

Se incluyó en la nueva edición un prólogo escrito por Camus, que es verdaderamente imperdible. Tanto me emocionó que lo leí dos veces. En él Camus hace una pequeña introspección, mostrando aspectos de su pensamiento que son ejemplares. La humildad de este genio de la literatura es impresionante. Aunque a todo el mundo le parezcan absolutamente perfectas sus obras, él siempre mantuvo una visión muy crítica de sí mismo (motivo por el cual se resistió durante tanto tiempo a reeditar “El revés y el derecho”.

Además de la humildad en cuando a su talento, Camus muestra una sencillez inusitada en una persona que llegó a ser tan exitosa. Para él el dinero o las riquezas materiales no están asociados a la felicidad, todo lo contrario, tienden a atentar contra ella. Él era feliz poseyendo poco, solo siendo libre. Esta forma de ver la vida se explica en su niñez y adolescencia muy pobre (económicamente), pero muy rica en diversos aspectos fundamentales, como la contención de la familia, el amor y la libertad. Siendo tan rico de tantas formas, él nunca sintió la pobreza verdadera, que solo se encontró en los suburbios de las grandes ciudades, cuando llegó a conocerlos.

Pero no tengo forma de describir el prólogo, hay que leerlo. Tal vez en internet se lo encuentre.

Después del prólogo nos encontramos con una serie de relatos muy breves, que no son en exactamente historias, sino más bien pequeños ensayos que nos muestran verdades o realidades, que según el propio Camus dice, son su esencia, su centro, sus pensamientos más verdaderos, que lo acompañaron durante toda su vida.

Hasta ahora vale mucho la pena.

Saludos,

Mercedes

Biografía de Albert Camus

Introducción:

Albert Camus es un escritor y filósofo francés, de gran reconocimiento a nivel mundial, emparentado a las corrientes existencialista y absurdista (en otra publicación daré más información al respecto).

En 1957, a los 44 años, ganó el Premio Nobel de Literatura “por su importante producción literaria, que con seriedad clarividente ilumina los problemas de la conciencia humana en nuestro tiempo”, según apuntaba el propio veredicto del tribunal sueco.

Niñez y adolescencia:

Camus nació en 1913 en Mondovi, Argelia, cuando todavía era una colonia francesa. Allí transcurrieron su infancia y gran parte de su juventud, en el seno de una modesta familia de emigrantes franceses. Su madre, Catalina Elena Sintes, nacida en Argelia, era analfabeta y casi totalmente sorda. Su padre, Lucien Camus, de origen alsaciano, había emigrado a Argelia luego de que Alemania se anexionara Alsacia, trabajaba en una finca vitivinícola, y murió en 1914 en una batalla de la Primera Guerra Mundial.

Luego de la muerte de Lucien Camus, la familia se traslada a Argel, capital del país, a la casa de la abuela materna. Es allí donde Albert Camus realiza sus estudios, alentado por sus profesores, especialmente su maestro de la primaria Louis Germain, a quien el escritor le guardó tal gratitud que le dedicó su discurso al recibir el Nobel, y Jean Grenier, quien lo inició en la filosofía, a quien Camus dedicó el libro que estoy leyendo, “El revés y el derecho”.

Carrera profesional

Comenzó a escribir a muy temprana edad: sus primeros textos fueron publicados en la revista Sud en 1932, cuando tenía solo 19 años. Tras finalizar el bachillerato, obtiene un diploma de estudios superiores en letras, en la rama de filosofía. Sin embargo, debido a que enferma de tuberculosis no puede participar del examen de licenciatura.

Albert Camus2

En 1935, a los 22 años, comenzó a escribir “El revés y el derecho”, que fue publicado dos años más tarde. En Argel funda el Teatro del Trabajo, una compañía de teatro de aficionados que representaba obras clásicas ante un auditorio integrado por trabajadores.

Luego ejerció como periodista durante un corto período de tiempo en el Diario del Frente Popular, de la capital argelina, mientras viajaba intensamente por Europa.  En 1940, el Gobierno General de Argelia prohíbe la publicación del diario y maniobra para que Camus no pueda encontrar trabajo. Camus emigra entonces a París, donde consigue trabajo como secretario de redacción en el diario Paris-Soir. En 1943, trabaja como lector de textos para una importante casa editorial parisina, y toma la dirección del diario clandestino Combat, del que fue co-fundador.

Empezó a ser conocido en 1942, cuando se publicaron su novela corta “El extranjero”, ambientada en Argelia, y el ensayo “El mito de Sísifo”, obras que se complementan y que reflejan la influencia que sobre él tuvo el existencialismo, que se materializa en la visión de “absurdismo”, mostrando el destino del ser humano como absurdo, con un grado de indiferencia absoluta, como vemos en el protagonista de “El extranjero”.

Su novela “La peste” (1947), otra de sus más conocidas, supone un cierto cambio en su pensamiento, ya que prevalece la idea de la solidaridad y la capacidad de resistencia humana frente a la tragedia.

Al margen de las corrientes filosóficas, Camus elaboró una reflexión sobre la condición humana. Rechazando la fórmula de un acto de fe en Dios, en la historia o en la razón, se opuso simultáneamente al cristianismo, al marxismo y al existencialismo. No dejó de luchar contra todas las ideologías y las abstracciones que alejan al hombre de lo humano.

En los 50 Camus dedica grandes esfuerzos a preservar los derechos humanos. En 1952 renuncia a su trabajo para UNESCO cuando las Naciones Unidas aceptan como miembro a España, que estaba bajo el liderazgo de Franco. También criticó públicamente los métodos represivos de la URSS y de Polonia.

En 1960, a la edad de 46 años, Camus muere en un accidente de auto, en el pequeño pueblo de Villeblevin.

Obras:

Novelas y relatos

- La muerte feliz (1937), publicada por primera vez en 1971

- El extranjero (1942)

- La peste (1947)

- La caída (1956)

- El exilio y el reino (1957)

Obras teatrales

- Calígula (1944)

- El malentendido (1944)

- Estado de sitio (1948)

- Los justos (1950)

- Los posesos (1959)

Ensayos y obras de no ficción

- Bodas (1939)

- El mito de Sísifo (1942)

- Cartas a un amigo alemán (1948)

- El hombre rebelde (1951)

- El verano (1954)

- Reflexiones sobre la guillotina (1957)

- El revés y el derecho (1937)

- El primer hombre  (inconcluso, publicado por su hija en 1994)

- Essay on Realism and Artistic Creation (1957)

- Parnassos lecture in Greece (1956)

- Lecture at Columbia University (1946)

- Essay for the theatrical play L’ Etat de Siège (1948)

- Combat (1946)

Algunas frases de Albert:

“Siempre nos engañamos a nosotros dos veces respecto las personas que amamos, primero a su favor, y luego en su contra”.

“Cualquier hombre, a la vuelta de cualquier esquina, puede experimentar la sensación del absurdo, porque todo es absurdo”.

“Cada vez que un hombre en el mundo es encadenado, nosotros estamos encadenados a él. La libertad debe ser para todos o para nadie”.

“No ser amados es una simple desventura; la verdadera desgracia es no amar”.

“El otoño es una segunda primavera en que cada hoja es una flor. Una novela no es otra cosa que una filosofía puesta en imágenes”.

“Nos negamos a la desesperación de la humanidad. Sin tener la irracional ambición de salvar a los hombres, todavía queremos servirles”.

“Con la rebelión, nace la conciencia”.

“Un hombre viviente puede ser esclavizado y reducido a la condición histórica de un objeto. Pero si muere, al negarse a ser esclavizado, reafirma la existencia de otro tipo de la naturaleza humana que se niega a ser clasificado como un objeto”.

“La comprensión de que la vida es absurda no puede ser un fin, sino un comienzo”.

Estimados lectores:

El libro elegido para compensar la melancolía de Munro ha sido “Una mujer irreverente”, de Ovidio Lagos. Recientemente del autor leí el libro “Principessa Mafalda”, que relata las tragedias del hundimiento del barco Principessa Mafalda, y de la propia Princesa Mafalda.

Una mujer irreverente2Este otro libro del autor no tiene nada que ver con el anterior; es la historia de la madre de Ovidio Lagos, Elvira Rueda (1916-2002), una mujer perteneciente a la alta sociedad argentina de la época. La persona que me lo regaló lo consideró un libro interesante y divertido, por la forma por momentos irónica en que el autor describe a su propia madre.

Descripción según la contratapa:

“De la Argentina a Europa, África y Asia, el retrato de una sociedad glamorosa que viajaba en busca de nuevas experiencias, diversión, pero también de amor.

Elvira Rueda (1916-2002) es recordada por su trabajo en varias asociaciones de beneficencia, y sobre todo porque fundó y presidió CORDIC (Consejo de Recuperación del Incapacitado Cardíaco).

Pero ¿quién era ella en verdad?

A través de un relato íntimo, su propio hijo, el único que tuvo, nos presenta a una figura cautivante, huérfana desde la adolescencia, dueña tanto de una belleza que la colocaba entre las principales “beauties” de su época, como de un temperamento extraordinario. Estas características hicieron que su vida fuese muy poco convencional.

A través de sus viajes glamorosos, de sus múltiples maridos y de sus audaces andanzas, la narración pinta las costumbres, los lugares de encuentro, la moda, los cines, los amoríos y las amistades de una época que Ovidio Lagos recrea con prosa magistral.

Humor, tristeza, aventuras, amores y hasta un encuentro con el presidente Juan Perón traman una narración fluida, amena y entrañable que enamorará a los lectores de grandes historias”.

 

En paralelo a este libro voy a leer “El revés y el derecho”, de Albert Camus. Aclaro que Albert me acompañará solo por las noches, ya que el ejemplar que tengo de este libro es muy antiguo (1958) y por su fragilidad no creo que sobreviviera al tren de las 8 de la mañana. Este libro, que no se edita más, por lo menos en español, me lo han obsequiado con enormes elogios, así que mis expectativas son muy altas.

Rara vez leo más de un libro en simultáneo, pero decidí hacer una excepción, en parte por las características del ejemplar, que me impiden leerlo en los viajes o al mediodía en el trabajo, pero también porque son relatos breves, que no creo que me generen dificultad para concentrarme en dos obras en paralelo.

Próximamente la biografía de Camus y descripción del libro.

Saludos,

Mercedes

Estimados lectores:

Hace apenas unos minutos he terminado de leer “Dear Life” (“Mi querida vida”), de Alice Munro. Antes que nada, las síntesis de los cuatro últimos cuentos.

El ojo: Cuenta la historia de una niña de cinco años, hija única hasta ese momento, cuya vida y relación con su madre cambia drásticamente luego del nacimiento de sus dos hermanos más pequeños. Es una visión muy íntima y personal del paso de la niñez a la adolescencia, con el inicio del desarrollo del pensamiento propio, y la aparición de las primeras tragedias.

Noche: Continuando con las vivencias de la infancia, conocemos a la niña que debió ser operada de apendicitis y de un tumor, aparentemente benigno. Durante el tiempo de ocio post quirúrgico la sorprenden nuevos pensamientos que la intrigan.

Voces: Una niña de diez años algo rebelde acompaña a su madre a un baile organizado en el pueblo (ellos viven en una granja en las afueras). En este baile descubre visiones más amplias de la realidad de los jóvenes y adultos del pueblo.

Mi querida vida: En este relato no hay una “historia”, sino que es simplemente una descripción de la vida, de la querida vida, de la infancia de Munro. Es relativamente optimista (comparativamente), pero el final es un golpe durísimo, que creo que si no hubiera estado en la Plaza de Mayo leyéndolo, se me hubiera escapado una lágrima.

Comentario final

En estos últimos cuatro cuentos, que la propia autora define como íntimos y personales, nos encontramos con retratos de pensamientos de la infancia de Munro, que han marcado algún hito en su vida, y que hoy, tantos años después, tiene necesidad de contar. Aclara ella que los hechos no son necesariamente reales, pero sí lo son los sentimientos expuestos.

Es muy valiente de su parte abrir las puertas de su mente a todo el mundo, mostrando los sentimientos más íntimos, algo que seguramente nos animamos a hacer solo en una edad avanzada. Veo esto como una necesidad de Munro de exteriorizar esas vivencias o sensaciones de su niñez, esas que siempre recordamos, y que nos acompañan toda la vida.

Igualmente, siempre sostuve que en los libros se traslucen, aunque sea entre líneas, el pensamiento y las vivencias personales del autor, porque es imposible bloquear completamente la personalidad y la historia propia para escribir. Eso se ve claramente en los primeros cuentos de “Mi querida vida”, donde podemos hacernos un retrato de la vida de Munro en ese pueblito rural, con su familia, vecinos, su forma de entender la religión, la amistad y el amor.

Sin embargo, en los cuatro últimos relatos se percibe algo distinto, porque no son exactamente “cuentos”, sino que pareciera como si una amiga nos estuviera contando los sentimientos más íntimos de su niñez. Y esta “amistad” se fue desarrollando a través de cada una de las 10 historias anteriores, logrando una acumulación de visiones de la realidad en esos fríos pueblitos canadienses.

Si bien recomiendo el libro, por un largo tiempo no pienso leer otro de Munro. Creo que ya tuve bastante de esta visión melancólica y triste (aunque sí aceptaría hacer un viajecito a Canadá para ver Montreal, Vancouver, Quebec y alguno de esos pueblitos rurales…).

Todavía no elegí el próximo libro, pero seguramente sea uno menos gris.

Saludos,

Mercedes

Estimados lectores:

Acá van otras síntesis de cuentos de “Mi querida vida”.

Tren: Jackson es un muchacho que vuelve de la segunda guerra en tren hacia su poblado natal. Sin explicar porqué, se baja antes del tren y aparece en la puerta de la casa de Bella, una mujer un poco mayor que él que vive sola en una granja algo abandonada. Jackson, que en principio solo buscaba ayudar a Bella con las reparaciones de la casa, termina quedándose a vivir. Y así viven hasta que, en un viaje a Toronto, el eje de la vida de Jackson se vuelve a desplazar.

En la vista del lago: Nancy viaja hacia un pueblo cercano al suyo para ver a un médico especialista que le permita resolver su problema de pérdida de memoria. Sin embargo, y para confirmar que tiene problemas de memoria, al llegar al pueblo descubre que había olvidado el nombre del especialista, y que en lugar de llevar el papel con su dirección, había llevado otro, que tenía anotado el talle de zapatos de su cuñada. Se darán cuenta de que esta historia es un poco más surreal y fantasiosa que las demás. Si bien, como en todos los cuentos, hay un deje melancólico, especialmente al final, es definitivamente el más original que leí hasta ahora, lo cual no quiere decir que me haya gustado. Creo que como me acostumbré a la forma de escribir de Munro, este cuento me pareció extraño, como escrito por otra persona. Solo tiene más coherencia al final, con las últimas líneas.

Dolly: Un viejo matrimonio que se encuentra planeando sus últimos días de vida ve perturbada su tranquilidad por la aparición de Dolly, una antigua amante del hombre.

Comentarios

Aprovecho para hacer un comentario genérico de los cuentos que leí hasta ahora, porque los que me quedan son los cuatro autobiográficos, que estimo van a ameritar un análisis diferente.

Los cuentos nunca me gustaron y siempre me resistí a leerlos. Creo que los únicos que verdaderamente me fascinaron son los de Poe, que hasta releería. Acepté comprar un libro de Alice Munro luego de leer varios comentarios muy halagadores de su forma de escribir.

Ahora, después de haber leído ya 10 de sus cuentos, puedo confirmar la opinión de los críticos: la forma de escribir de Munro es un arte especial, porque cada uno de sus breves cuentos encierra un gran mundo de sentimientos.

Es cierto que los ambientes son todos parecidos: pueblos pequeños canadienses, frío, nieve, gente conservadora y fuertes componentes religiosos. Pero me parece que el hecho de que los ambientes sean similares es intencional, porque el objetivo es concentrarnos en los sentimientos de los protagonistas de cada cuento, ya que el ambiente puede variar, pero hay determinados sentimientos y pensamientos que son universales, como el miedo, la soledad, la culpa, la tristeza, la melancolía, el amor, el odio, la ambición o el deseo.

Definitivamente ayuda a sentir lo que los protagonistas sienten, el hecho de que cada relato tenga muy pocos personajes (generalmente un protagonista y dos o tres más alrededor). Y como los ambientes son muy parecidos, al cabo de dos o tres relatos nos damos cuenta de que no tenemos que concentrarnos demasiado en el entorno, porque ya lo conocemos, sino que debemos prestarle más atención a otras cosas.

Munro desarrolla mucho los pensamientos íntimos del protagonista principal, en primera o en tercera persona. Y lo hace de forma natural, de la manera en que uno mismo piensa: a veces algo incoherentemente, yendo y viniendo en el tiempo rememorando historias pasadas, sin ser necesariamente lineal.

Como los cuentos son muy cortos y se leen fácilmente, nos vemos tentados a leer uno atrás del otro, pero creo que hace falta tomar un poco de distancia de cada cuento luego de terminarlo y dejar pasar un tiempo hasta leer otro. Solo así se pueden disfrutar.

Es cierto que los sentimientos que descubrimos en los cuentos son casi todos pesimistas, y si aparece algún sentimiento positivo es solo como etapa previa a un desenlace triste. Como el aura de permanente melancolía podría verse como monótona, me parece más provechoso intercalar uno o dos cuentos de Munro con algún otro tipo de literatura. Igualmente, admito que luego de leer tantos cuentos seguidos me acostumbré a la forma de escribir de Munro, y la monotonía pasó a ser una agradable sensación de familiaridad.

Cuando termine el libro hago un nuevo comentario, pero hasta ahora lo recomiendo!

Saludos,

Mercedes

Estimados lectores:

A continuación les paso una breve síntesis de la trama de los cuentos que leí hasta ahora. Puede que los nombres en la versión en castellano sean diferentes.

Alcanzar Japón: Narra el viaje en tren de una escritora y su pequeña hija, que van desde su hogar en Vancouver a Toronto a cuidar la casa de una amiga, mientras el esposo de la escritora, y padre de la niña, trabaja en otra ciudad. En el trayecto, mientras la protagonista vive un efímero amor con un actor, también pasajero del tren, vemos en paralelo partes de la historia de la escritora, caracterizada por el aburrimiento y la monotonía.

Amundsen: Una joven docente se instala en un pequeño poblado para dar clases a niños internados, enfermos de tuberculosis. Además del drama que en sí mismo implica, allí también conoce a su primer amor, la tristeza y el abandono.

Dejando Maverley: En el perdido pueblo de Maverley hay un único cine, una parroquia y una oficina de correos. Entre los personajes del pueblo nos acercamos a un policía, casado con una mujer enferma con la que no puede tener hijos, y a una jovencita de familia muy religiosa pero con un espíritu liberal. Estos personajes se cruzarán en diferentes momentos de sus duras vidas.

Grava: En este cuento conocemos la historia de una mujer, traumatizada por un terrible suceso de su infancia, y de su desmembrada y algo disfuncional familia: su madre deja a su padre y se va a vivir con un actor drogadicto y sus dos hijas a una casa rodante.

Cielo: Una niña se va a vivir con sus tíos, que conforman un matrimonio muy religioso y conservador. El tío intenta controlar absolutamente todo en su vida y la de su familia, ocupando la mujer un lugar secundario. Sus vidas sufren un leve trastorno cuando la hermana música del tío va al pueblo a dar un concierto.

Orgullo: Muestra a través del tiempo la relación de amistad entre Oneida, hija de un gerente de banco caído en desgracia, y un muchacho con labio leporino.

Corrie: Vemos el inicio y desarrollo de la relación amorosa entre Howard, un arquitecto casado y con hijos, y Corrie, una joven de dinero, pero algo coja y soltera. La pareja, siempre escondida, debe pasar gran parte de su relación pagando el silencio de una empleada doméstica.

Saludos,

Mercedes

Estimados lectores:

“Dear Life” o “Mi querida vida” es el último libro publicado de Alice Munro y, aparentemente, según ella misma declaró, sería la culminación de su carrera como escritora. Tiene la particularidad de que cuatro de los 14 relatos son autobiográficos. La misma Munro confiesa: “Creo que es lo primero y lo último –y lo más íntimo– de cuanto tengo que decir sobre mi propia vida”.

Dear LIfeSiempre tuve una leve resistencia al género “cuento”. Prefiero las novelas, porque lo que más me gusta de leer es el desarrollo de la psicología de los personajes, la descripción de los lugares, la cultura y las relaciones, y un cuento es más difícil que lo logre.

Con los cuentos de Alice Munro me estoy llevando una agradable sorpresa. Les paso un comentario que encontré en Internet, que representa un poco lo que pienso:

 “No todos los cuentos de Mi vida querida son de carácter confesional; son –eso sí– puro Munro: historias cotidianas (de tramas tan complejas que parecen las de una novela) que al tratar del amor, del paso del tiempo y de oscuros conflictos familiares, se convierten en universales; escenarios típicamente rurales de su Canadá natal descritos con una sorprendente meticulosidad visual; personajes fuertes y repletos de contradicciones –en su mayoría femeninos– que, a pesar de vivir casi siempre sumidos en la tristeza y en condiciones adversas, se atreven a decidir sus destinos; y una prosa concisa –desprovista de adjetivos innecesarios– que parece cincelada a golpe de nombres precisos y verbos contundentes”.

Solamente quisiera agregar que en lo que leí hasta el momento me encontré en todos los casos con un permanente aire de melancolía o tristeza, lo que la da una cierta similitud a todos los cuentos. Los personajes, mujeres u hombres, acarrean todos historias con un deje amargo: abandono, soledad, muerte, enfermedad o simple añoranza. Los ambientes no difieren demasiado tampoco: pequeños pueblitos canadienses, nieve, frío…

Y no es solo una idea mía. Justamente ayer, charlando con una amiga profesora de Literatura y gran lectora, llegamos las dos a la misma conclusión: resultan parecidos todos los cuentos de Munro, debido a la a veces excesiva melancolía impregnada en ellos.

Creo que lo más duro al leer estas historias es que los conflictos y pensamientos, expresados de forma vívida, son muy reales y cotidianos, pudiendo tranquilamente a cualquiera de nosotros ocurrirle algo similar. Definitivamente no recomendable para personas con tendencia depresiva (que no es mi caso por suerte!). Tal vez la solución para evadir la monotonía sea intercalar los cuentos con algún otro tipo de lectura.

Pronto les pasaré una muy breve síntesis de cada uno de los cuentos que leí.

Saludos,

Mercedes

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