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Estimados lectores:

En un homenaje al reciente fallecido Ricardo Piglia, escrito por Carlos Gamerro, publicado hoy en el suplemento Ideas de La Nación, encontré este extracto que quiero compartirles:

Hay una fábula de Virginia Woolf que no me canso de repetir, seguramente porque me gustaría que fuera cierta. Llega el día del Juicio y los abogados, los conquistadores, los estadistas suben al cielo a obtener sus recompensas. Detrás de ellos llegan los lectores, con sus libros bajo el brazo, y al verlos el Todopoderoso se vuelve hacia San Pedro y le dice, no sin envidia (un detalle encantador, el de esa divina envidia): “Ellos no necesitan recompensa alguna. No tenemos nada para darles. Vienen con sus libros”. No nos cuesta demasiado, a esos bichos raros que somos los lectores, imaginar el paraíso bajo la forma de una biblioteca, y la eternidad como la oportunidad de leer todos los libros que no hemos podido leer en vida. Tampoco nos es difícil imaginarlos a Borges y a Piglia sentados lado a lado, leyendo en silencio, en sus sillones celestes. Y muy cada tanto levantando la vista de sus lecturas para dirigirse, el uno al otro, una callada sonrisa.

El artículo, que concluye con este extracto que les dejé, aborda las diferencias entre Borges y Piglia, y algunos escritores más, en relación a sus autores de referencia y sus lecturas.

Les dejo el link al artículo: https://www.google.com.ar/amp/www.lanacion.com.ar/1975282-ricardo-piglia-el-escritor-como-el-lector-mas-generoso/amp/1975282.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Salió en La Nación un artículo sobre los autores que este año pasan al dominio público, pudiendo reproducirse sus obras sin pagar derechos de autor.

Algunos de los más célebres son Federico García Lorca, Herbert George Wells, Miguel de Unamuno, Gertrude Stein y John Maynard Keynes.

Les dejo el link al artículo: http://www.lanacion.com.ar/1975748-libros-abiertos-los-autores-que-quedan-libres-de-derechos-en-2017.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Para continuar con la investigación de la URSS, esta vez yendo un poco más atrás, he decidido comenzar a leer “Mi vida. Intento autobiográfico”, de León Trotsky, el revolucionario ruso. El libro fue terminado de escribir en 1929, cuando Trotsky se encontraba en el exilio en Turquía, luego de que Stalin lo expulsara del país. Aún le quedarían algunos años de vida hasta su muerte en 1940, por un sicario enviado por Stalin.

mi-vida

Ante todo aclaro que no soy comunista, ni me interesa hacer un debate sobre el tema. Me apasionó siempre Rusia, su historia, cultura y literatura, y los últimos dos libros que leí, el primero sobre la época stalinista y el segundo sobre la participación de la URSS en la Segunda Guerra Mundial, me motivaron más a interiorizarme en la vida de este personaje tan importante para la historia Rusa.

Como es una autobiografía, y Trotsky es un personaje bastante polémico, voy a leer en paralelo otras fuentes, para no quedarme solamente con la voz del protagonista principal.

De acuerdo con Graciela Liszt, encargada de la presentación del libro:

“Mi vida (el libro) representa un testimonio irremplazable para conocer el ethos revolucionario de una época. Al objeto de establecer las conexiones objetivas con las coordenadas de su tiempo, Trotsky sitúa su trayectoria dentro de un amplio escenario histórico describiendo su acción en la fluencia de la corriente revolucionaria. Por tal razón, su relato se ha convertido en una fuente de lectura imprescindible para el conocimiento y la comprensión del hecho revolucionario que gravitó de forma preponderante en el siglo XX. Por añadidura, su enfoque metodológico elevó las posibilidades de realización del género autobiográfico en la literatura histórica”.

De acuerdo con el propio Trotsky:

“Fui revolucionario durante mis cuarenta y tres años de vida consciente y durante cuarenta y dos luché bajo las banderas del marxismo. Si tuviera que comenzar todo de nuevo trataría, por supuesto, de evitar tal o cual error, pero en lo fundamental mi vida sería la misma. Moriré siendo un revolucionario proletario, un marxista, un materialista dialéctico y, en consecuencia, un ateo irreconciliable. Mi fe en el futuro comunista de la humanidad no es hoy menos ardiente, aunque sí más firme, que en mi juventud (…). La vida es hermosa. Que las futuras generaciones la liberen de todo mal, opresión y violencia, y la disfruten plenamente”.

Saludos.

Mercedes

 

Estimados lectores:

He terminado de leer “La guerra no tiene rostro de mujer”, de Svetlana Alexiévich.

Es un libro muy bueno, un estilo de escritura interesante. Se nota el enorme trabajo de la autora, empezando por el contacto a las cientos de mujeres entrevistadas. Porque Rusia es muy grande, las ex combatientes muchas, y ubicadas en diferentes ciudades del país.

Además que no era sencillo entrevistar; algunas mujeres tenían miedo de recordar, otras habían sufrido años de maltrato, por parte de la sociedad en general (las mujeres combatientes eran vistas muchas veces como “ladronas de maridos”, marimachos o anormales). Otras habían recibido indicaciones de sus maridos: no debían hablar de temas superficiales “de mujeres”, sino de batallas, personajes importantes y fechas.

Pero lo que muestra el libro es justamente otra cosa. Sentimos el dolor de una madre al ver un niño muerto, el asco por la guerra, el sufrimiento y la muerte. A través de los ojos de estas mujeres vemos otra cara de la guerra, nos percatamos de ciertos detalles que habíamos pasado por alto. No es lo mismo que ver películas de guerra. Estos testimonios son más íntimos.

Es difícil hacer un resumen de estos cientos de testimonios. Todos aportan mucho. Cada uno muestra un pedacito de la guerra, un pedacito de los miles de sentimientos cruzados que convivían en cada soldado.

Me llamó mucho la atención el fervor de las jóvenes. Algunas, con 16 años o menos, decidieron ir al frente. Aún contra la oposición de sus padres y de las autoridades rusas. Se escapaban, se escondían, insistían ante las autoridades para que les dieran un lugar en la lucha. Con solo 16 años. Y lo que después afrontaban en el frente es terrible. Y a pesar de todo, estuvieron algunas 4 o hasta 5 años combatiendo, por su tierra, por la patria. Todo para después seguir sufriendo maltratos.

El libro es muy bueno, la selección de la autora impecable, demostrando el enorme trabajo que hay detrás. Solo advierto que es bastante duro. No apto para personas sensibles. En sus páginas encontramos desde el duro trabajo de las enfermeras, sacando heridos del campo de batalla y curando enfermos moribundos, a las guerrilleras que solo tenían  migas de pan para dar de comer a sus hijos.

Les dejo algunos pasajes del libro (unos no tan sangrientos). La elección es arbitraria; no hay forma de expresar todo en unas líneas.

La guerra es más fácil que casarse

Justo antes de la guerra yo quería casarme… Con mi profesor de música. Una historia de locos. Me enamoré completamente… Y él también… Mi madre me lo había prohibido: “¡Eres demasiado joven!”.

Pronto empezó la guerra solicité que me enviasen al frente (…)

En mi primer día vi el primer muerto… Un fragmento de granada entró volando, por pura casualidad, hasta el patio del colegio donde se alojaba el hospital e hirió de muerte a nuestro auxiliar sanitario. Yo pensé: “Mi madre decidió que era demasiado joven para casarme, pero que no lo era para una guerra…”. Mi querida mamá…

Con hambre y sin madre

¿Si siento pena por algo? Sí, por un niño un niño de 7 años que se había quedado sin su madre. A su madre la mataron. El niño estaba sentado en la carretera al lado del cadáver de su madre. Él no comprendía que ya se había ido. Esperaba que se despertase, le decía que tenía hambre.

Nuestro comandante no quiso dejar solo ese niño lo acogió: “Hijo, ya no tienes una madre, pero contarás con muchos padres”.

El trabajo de los que se quedaban

Volví a mi casa… Todos estaban vivos… Mi madre los había mantenido a todos con vida: a mis abuelos, a mi hermana y a mi hermano. Yo regresé con ellos…
Al cabo de un año llegó mi padre. Papá volvió con unas condecoraciones importantes, yo tan solo había traído una orden y dos medallas. Pero en nuestra familia la heroína era mi madre. Ella los había salvado a todos. Salvó a la familia y salvó la casa. Su guerra había sido la más terrible. Papá nunca se ponía sus órdenes, consideraba que era vergonzoso pavonearse delante de mamá. Le resultaba embarazoso. Porque a mi madre no le habían concedido medallas.

En toda mi vida, nunca he querido tanto a nadie como a mi mamá…

La guerra y la locura

Un soldado nuestro… ¿Cómo se lo explico? Todos sus familiares habían muerto. Él… Los nervios… O tal vez estaba borracho. A medida que nuestra Victoria se acercaba, la gente cada vez bebía más y más. (…) Él cogió la metralleta e irrumpió en una casa alemana… Vació el cargador… No llegamos a tiempo de pararle. Fuimos detrás a todo correr… Cuando entramos, en la casa no había más que cadáveres… Había niños… Le arrebatamos la metralleta y le atamos. Él escupía toda clase de injurias: “Dejad que me pegue un tiro”.

Le arrestaron, le juzgaron y le condenaron a fusilamiento. Yo y todos nosotros sentíamos pena por él. Luchó durante toda la guerra. Llegó a Berlín…
¿Ahora le permiten escribir sobre estas cosas? Antes estaba prohibido…

Estimados lectores:

El libro que estoy leyendo es “La guerra no tiene rostro de mujer”, de Svetlana Alexiévich, Premio Nobel 2015. El libro es una recopilación de testimonios de mujeres soviéticas participantes de la Segunda Guerra Mundial, sea como enfermeras, soldados, guerrilleras o pilotos de avión.

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Los testimonios están intercalados con reflexiones de la autora y explicaciones. Así, por ejemplo, nos explica que su intención no era mostrar la guerra, los combates, fechas y nombres de batallas. El objetivo es hacer oír las voces internas de todas esas mujeres que participaron de la guerra, cada una con su visión particular, totalmente diferente de la que tienen los hombres. Porque las mujeres observan otras cosas, focalizan su atención en otros hechos, y terminan viviendo una guerra diferente. Por empezar, partiendo de la base de que las mujeres estamos preparadas para dar la vida, no para quitarla.

En estas mujeres vemos el fervor por defender a la patria, aún siendo niñas pequeñas, el enceguecimiento que generaba el régimen de Stalin y los castigos a los opositores, traidores, desertores o sospechosos de alguno de esos “crímenes”.

Desde ya les advierto que el libro es bastante duro, mostrando muchas imágenes muy sangrientas, tristes y crueles de la guerra.

Biografía de la autora

Svetlana Alexiévich es una periodista y escritora bielorrusa, nacida en Ucrania en 1948, hija de padre bielorruso y madre ucraniana. Luego de concluir su padre el servicio en la guerra, la familia se traslada a Bielorrusia, donde Svetlana termina el colegio mientras sus padres trabajan de maestros. Desde joven se interesó por el periodismo, escribiendo para el periódico local.

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Su obra ofrece un retrato profundamente crítico de la antigua URSS y de las secuelas que ha dejado en sus habitantes. Por sus escritos ha tenido en varias oportunidades conflictos con las autoridades rusas, que criticaban sus obras por mostrar un costado poco heroico de las guerras.

Ha recibido numerosos premios, entre los que se destaca en Premio Nobel de Literatura en 2015. Fue una sorpresa este premio, así como fue en 2016 el de Dylan, por tratarse de un género por o tradicional (crónicas de guerra).

Sitio web oficial: http://www.alexievich.info/indexEN.HTML

Obras

 • La guerra no tiene rostro de mujer (1985)
• Últimos testigos. Los niños de la Segunda Guerra Mundial (1985).
• Los muchachos de zinc. Voces soviéticas de la Guerra de Afganistán (1990).
• Fascinados por la muerte (1994).
• Voces de Chernobyl (1997).
• El fin del homo sovieticus (2013).

Estimados lectores:

He terminado de leer el libro “El ruido del tiempo”, de Julián Barnes.

Ampliando lo que publiqué ayer, el libro es muy recomendable, en primer lugar por su costado histórico, ya que es la vida de un personaje real, que vivió durante gran parte de la época comunista de Rusia, y que sufrió las presiones del régimen, primero de Stalin y luego de Jrushchov.

Pero además es muy profundo en cuanto al análisis de sentimientos como la cobardía (por no enfrentar abiertamente al régimen), la culpa y el remordimiento (por no hacer hecho más de lo que nos corresponde), el amor (por la música ante todo) y la traición (a los valores, sentimientos y personas).

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Atormentado por estos sentimientos, vemos a Shostakóvich, el compositor protagonista de la novela, cada vez más resignado y deprimido. El primer punto de inflexión fue la pública traición de sus ideales, musicales y personales, en Nueva York, en el marco de una Conferencia por la Paz, de la que participó como representante de la URSS. A partir de allí, y más particularmente luego de la muerte de Stalin, se vio envuelto en una trama que incluyó la lectura de discursos preparados por las autoridades soviéticas (los cuales al final ni leía), la publicación de artículos que no escribía, la aceptación de numerosos cargos públicos y la afiliación al Partido Comunista. Fue quizás esto último lo que representó el mayor quiebre para el músico.

A pesar de los premios y honores, en su interior Shostakóvich sufría enormemente. Les dejo un extracto del libro que muestra esta tortura interna:

“Deseaba vivamente que se pudiera desconectar la memoria voluntad, como quien pone un coche en punto muerto. Era lo que solían hacer los chóferes, en la cima de una cuesta o cuando habían alcanzado la máxima velocidad: se deslizaban cuesta abajo sin motor para ahorrar gasolina. Pero él nunca podría hacer lo mismo con la memoria. Su terco cerebro daba cabida a sus deficiencias, sus humillaciones, el asco hacia sí mismo, sus malas decisiones. Le gustaría recordar solo las cosas que él quería: la música, a Tania, a Nina, a sus padres, a los amigos fieles y fiables, a Galia jugando con el cerdo, a Maxim imitando a un policía búlgaro, un gol hermoso, la risa, la alegría, el amor de una joven esposa. Recordaba todas estas cosas, pero muchas veces se superponían y entrelazaban con todo lo que no quería recordar. Y lo atormentaba está impureza, esta corrupción de la memoria”

Escuchando la música de Shostakóvich en internet, me encontré con estos dos documentales, que de alguna manera ilustran la problemática del compositor, cómo fue usado por el régimen, y cómo la música fue la vía de escape que encontró para sobrellevar esos momentos difíciles.

https://m.youtube.com/watch?v=–fSOJzGJnM

https://www.youtube.com/watch?v=PnCvkLT5g5s

Resumiendo: Libro muy recomendable, con una historia atrapante y muy realista, y un estilo honesto y directo, pero a la vez plagado de metáforas y alusiones a sentimientos muy profundos.

Biografía del autor

Julián Barnes, según su página web (http://www.julianbarnes.com), nació en Leicester, Inglaterra, el 19 de enero de 1946. Se graduó con honoros en lenguas modernas en el Magdalen College de Oxford, en 1968.

julian-barnes

Luego de graduarse trabajó por tres años como lexicógrafo para el reconocido Oxford Dictionary. En 1977 comenzó a trabajar como revisor y editor literario para el New Statesman y el New Review. Entre 1979 y 1986 trabajó como crítico televisivo, primero para el New Statesman y luego para el Observer.

Recibió una enorme cantidad de premios y honores por sus escritos, incluyendo el Man Booker Prize en 2011.

Actualmente vive en la ciudad de Londres.

Obras (la mayoría publicadas en español)

Novelas

  • Metrolandia (1980).
  • Antes de conocernos (1982)
  • El loro de Flaubert (1984)
  • Mirando al sol (1986)
  • Una historia del mundo en 10 capítulos y medio (1989)
  • Hablando del asunto (1991)
  • El puercoespín (1992)
  • Inglaterra, Inglaterra (1998)
  • Amor, etcétera (2000)
  • Arthur & George (2005)
  • El sentido de un final (2011)
  • El ruido del tiempo (2016)

Novelas policiales con el nombre de Dan Kavanagh

  • Duffy (1980)
  • Fiddle City (1981)
  • Con las botas puestas (1985)
  • Going to the Dogs (1987)

Relatos

  • Al otro lado del Canal (1996)
  • La mesa limón (2004)
  • Una breve historia de la peluquería, relato que forma parte de La mesa limón, ebook.
  • Pulso (2011)

Otras obras

  • Letters from London (1995)
  • Something to Declare (2002)
  • El perfeccionista en la cocina (2003)
  • Nada que temer (2008)
  • Niveles de Vida (2013)

Estimados lectores:

El nuevo libro es “El ruido del tiempo”, de Julián Barnes.

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La obra es la vida novelada de Dmitri Shostakóvich, un famoso compositor ruso de la época de los la URSS con Stalin en su apogeo de poder. La relación de Dmitri con el poder tuvo sus altibajos. Con un comienzo áspero, cuando el compositor fue marginado del mundo musical y hasta proscrito por las autoridades rusas, para pasar luego a ser un mecanismo más de publicidad del régimen. Dmitri debió leer discursos halagando al régimen, denostando a los opositores, y traicionando sus propias convicciones.

En la obra Barnes nos muestra el interior de este personaje algo desconocido y misterioso, sospechado de opositor al régimen stalinista.

El personaje de Barnes ama la música por sobre todas las cosas, pero se ve envuelto en una trama de intrigas y luchas de poder que predominaban en el régimen de Stalin, donde la pasión y la verdad pueden resultar muy caras, aún para un compositor de fama internacional.

Hasta ahora muy buena obra, con una historia interesante y real, que nos muestra una cara del terrible gobierno de Stalin y de lo que es el poder. No es una biografía, sino un testimonio de un músico, amante de la música, que narra las dificultades de ejercer el oficio durante el comunismo de Stalin y, luego de su muerte en 1953, en el período de deshielo.

Lo único que le critico por ahora es la leve subestimación de los logros de la URSS. Hace poco justamente leí un artículo sobre el poderío espacial de la URSS, muy por encima del de EEUU en esa época. Si bien el mayor esplendor lo encontramos después de la Segunda Guerra Mundial, y con Stalin ya muerto, no creo que antes de eso fuera tan decadente la industria rusa como se la pinta en el libro.

Les dejo una breve cita del libro:

“Quería que lo dejasen en paz con la música y la familia y los amigos; el más simple de los deseos, pero totalmente irrealizable. Querían forjarlo, al igual que a todo el mundo. Querían rehacerlo, como a los prisioneros que construyeron el canal del Mar Blanco. Exigían un “Shostakóvich optimista”. Aunque el mundo estuviera hasta el cuello de sangre y estiércol de granja, esperaban que mantuviera la sonrisa en la cara. Pero en la naturaleza de un artista estaba el ser pesimista y neurótico. Por lo cual no querían que fueses un artista”.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

He terminado de leer Julio César, de William Shakespeare. Desde ya que es muy bueno el libro, con varios pasajes preciosos. Recomiendo leerlo en español o en inglés con comentarios o con la traducción cerca.

La historia de Julio César siempre me pareció muy interesante. Es un personaje complejo, miembro de una familia patricia (aristócrata), que desde joven hizo carrera militar y política, que luchó contra los galos de Vercingetorix, por la conquista de la Galia (actual Francia). Con ansias de gobernar Roma, rompe las reglas y se convierte en dictador. Aclamado por el pueblo, implementó muchos cambios a favor del pueblo, que despertaron el odio de los aristócratas. Sus ansias de conquista lo llevaron muchas veces fuera de Roma, con campañas largas y costosas, que le aportaban a Roma fondos (por cobro de tributos) y gloria (los famosos triunfos por los cuales desfilaban prisioneros y tesoros adquiridos en las campañas).

Terminó sus días asesinado por un grupo de conspiradores patricios, la mayoría perdonados por César unos años antes, durante los idus de marzo (el día 15 de marzo).

Luego de su muerte, un triunvirato conformado por Marco Antonio, Octavio y Lépido. El primero, conocido por sus fiestas y excesos y por su amorío con Cleopatra, la reina de Egipto. Octavio, sobrino de César, fue designado por éste como su sucesor, cambiaría luego su nombre por el de Augusto, o César Augusto, y sería luego de la muerte de Antonio emperador de Roma durante muchos años.

Saludos.

Mercedes

William Shakespeare es un dramaturgo, poeta y actor inglés, nacido en 1564 en Stratford-upon-Avon (centro de Inglaterra) y fallecido en la misma ciudad en 1616, cuando tenía poco más de 50 años.

shakespeare

Fue el tercero de los ocho hijos de un comerciante y empleado municipal relativamente próspero. Se casó a los 18 años con Anne Hathaway, una mujer algo mayor que él, aparentemente porque ella estaba embarazada. Hay grandes pasajes de la vida de Shakespeare que se desconocen, como sus primeros años de casado o la década de 1580.

En 1592 Shakespeare se había trasladado a Londres con su familia, comenzando su trabajo profesional como dramaturgo y actor relativamente conocido, para pasar luego a ser copropietario de la compañía teatral conocida como Lord Chamberlain´s Men. La compañía, luego de la muerte de la reina Isabel I, quedó bajo la protección del nuevo monarca, Jacobo I, pasando a denominarse King´s Men.

En 1611 Shakespeare se retiró a su pueblo natal, aunque manteniendo el contacto con Londres. En 1613 se incendió el Teatro del Globo, donde muchas de las obras de Shakespeare eran representadas, y que hoy puede visitarse (una reproducción). En el incendio se perdieron todos los manuscritos del dramaturgo.

Unos pocos años después del incendio Shakespeare muere, desconociéndose las causas, aunque existiendo especulaciones relacionadas con su afición por la bebida. Otras versiones alegan que padecía de cáncer.

Estimados lectores:

El nuevo libro escogido, que comencé a leer al final de mi última escapada de fin de semana largo, es Julio César, de William Shakespeare. Es una obra teatral, que narra las últimas horas de Julio César, antes de ser asesinado por un grupo de conspiradores en los Idus de marzo (15 de marzo), y los sucesos posteriores.

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Fue escrito en 1599, y es uno de los varios trabajos de Shakespeare basados en hechos históricos. Si bien la obra gira en torno a la figura de Julio César, éste no es el protagonista, sino los conspiradores, y en particular Bruto, con su lucha psicológica entre su amistad por César, el compromiso en Roma y el honor.

El libro está en inglés, lo cual es muy rico, teniendo en cuenta que es una obra de un clásico de la literatura inglesa, pero tengo que admitir que es bastante difícil de leer. Ya de por sí la obra de Shakespeare no es fácil de leer en castellano, pero encima en este caso tengo que lidiar con muchas expresiones de inglés antiguo, vocabulario complicado y dobles sentidos. A tal punto me cuesta, que me bajé de internet la versión en español, para ir leyéndolo en paralelo y no perderme nada de la trama.

Siempre me apasionó el personaje de César (leí algunas novelas sobre su vida), con su grandeza, ímpetu y ansias de liderazgo, pero también con su tiranía y despotismo.

Saludos.

Mercedes