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Category Archives: Literatura Argentina

Estimados lectores:

Buscando información sobre el último libro que leí, me encontré con que el cacique Mariano Rosas, uno de los protagonistas de la novela, existió realmente, así que voy a aprovechar para compartir una pequeña reseña histórica.

1825: Nacimiento de Panguitruz (luego conocido como Mariano Rosas) en la Provincia de La Pampa, cerca de la laguna de Leubucó. Era hijo del cacique Painé Güor y de una cautiva blanca. De pequeño es secuestrado junto con otros indios por los blancos, bautizado Mariano Rosas, y apadrinado por el propio Rosas, entonces gobernador de Buenos Aires.

Mariano Rosas

Mariano Rosas

1829-1832: Primer gobierno de la Provincia de Buenos Aires de Juan Manuel de Rosas.

1832: Campaña al Desierto de Rosas, primera gran expedición de los blancos para conquistar las tierras dominadas por los indios. Sin embargo, esta campaña no tuvo la extensión y nefastas consecuencias de la emprendida por Roca en 1878.

1832-1835: Gobiernan Buenos Aires Juan Ramón González de Balcarce, Juan José Viamonte y Manuel Vicente Maza.

1835-1852: Segundo gobierno de Rosas, que culmina con su derrota en la batalla de Caseros, contra Justo José de Urquiza. En los primeros años del gobierno su política para con los indios alternó períodos de paz y campañas de exterminio, para pasar después de 1839 a sostener una política de paz permanente.

Rosas

Juan Manuel de Rosas

1852-1880: Gobiernan Buenos Aires y luego la Confederación Argentina, Vicente López y Planes (por un breve período), Justo José de Urquiza, Santiago Derqui, Juan Esteban Pedernera, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento y Nicolás Avellaneda.

1856: Muere el padre de Mariano Rosas, sucediéndolo su hijo mayor, Calvaiú Güor, quien dos años después es asesinado, llegando Mariano Rosas a cacique de los ranqueles. Durante el gobierno de Mariano Rosas los ranqueles mantuvieron buenas relaciones tanto con unitarios como con federales, y se impulsó el desarrollo de la agricultura y la ganadería.

1870: Lucio V. Mansilla publica su libro “Una excursión a los indios ranqueles”, donde describe su encuentro con Panguitruz Güor (Mariano Rosas). Gracias a los relatos de Mansilla conocemos, por ejemplo, la buena relación que el Gobernador Rosas mantenía con su ahijado indio, y muchas costumbres del pueblo ranquel.

1877: Muerte de Mariano Rosas de viruela, siendo sucedido por su hijo, Epumer Rosas.

1878-1885: Conquista del Desierto, campañas llevadas a cabo por varios militares argentinos, entre los que se destaca Julio Argentino Roca, contra las poblaciones indígenas mapuche, ranquel y tehuelche, que terminaron con la victoria argentina.

Conquista del desierto

1879: La tumba de Mariano Rosas es profanada por los blancos, robándose sus huesos, que estuvieron expuestos en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de La Plata durante casi un siglo, hasta que en 2001 fueron restituidos a su tierra, luego de una serie de movilizaciones y peticiones de los descendientes de los indios. Entre estas movilizaciones cabe mencionar la participación de Gabriela Epumer, quien fuera guitarrista de Charly García, sobrina tataranieta de Mariano Rosas.

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Estimados lectores:

En el día de ayer he concluido “Indias blancas”, de Florencia Bonelli (la primera parte). En el libro nos encontramos con dos historias de amor, aunque de alguna forma conectadas.

La primera se desarrolla en 1870, y los protagonistas son Laura Escalante y Nahueltruz Guor. Ella es una joven preciosa, blanca y rubia, perteneciente a una familia rica de Buenos Aires. Él es un morocho y corpulento indio ranquel, hijo del poderoso cacique Mariano Rosas. Se conocen casualmente en Río Cuarto, Córdoba, ciudad donde coinciden ambos para cuidar al convaleciente padre Agustín, hermano de Laura y amigo de Nahueltruz.

El amor es a primera vista y pasional, como solo puede ser en las novelas de Bonelli (al menos en las que leí). Laura y Nahueltruz deberán amarse en secreto, no solo porque las familias de ambos se opondrían a la unión, sino porque pertenecen a mundos en permanente guerra.

La otra historia de amor transcurre unos 30 años antes, la protagonizan Blanca Montes y Mariano Rosas, y llegamos a ella gracias a las memorias de Blanca Montes, que inesperadamente llegan a las manos de Laura.

Blanca Montes, madre del enfermo padre Agustín, es una figura envuelta en misterio, de la que nadie parece querer hablar. A través de sus memorias, Laura descubre la intensa vida de Blanca Montes, desde la temprana pérdida de sus padres, su casamiento con un hombre al que nunca amó, hasta su vida como cautiva de Mariano Rosas, un indio ranquel.

Pero la historia de Blanca es en definitiva una historia de amor: Mariano Rosas, perdidamente obnubilado por la belleza de Blanca, la cautiva y la hace su amante. Sin embargo, aunque pueda parecer cruel al principio, Blanca termina amando a su captor, quien profesa por ella un amor incondicional.

Y así se desarrolla la novela, intercalando la historia de Laura y Nahueltruz con la lectura de las memorias de Blanca Montes.

Comentario

El libro es apasionante; la capacidad de Bonelli de introducirnos en mundos e historias absorbentes es incuestionable. Las páginas se pasan rápido y cada capítulo invita a leer el siguiente.

Las referencias históricas y culturales siempre me suman en una novela; si bien el trasfondo es una historia de amor (o dos, en este caso), las enmarcamos en la época del gobierno de Rosas, la oposición entre unitarios y federales, y los contrastes de las culturas bonaerense, de las ciudades del interior y de los poblados indios.

Sin embargo, no puedo dejar de advertir que encuentro esta historia muy similar, salvando las distancias, a “Lo que dicen tus ojos”. En ambas hallamos a jóvenes bellísimas, inquietas, despiertas e inteligentes, pero algo ingenuas, que se encuentran repentinamente invadidas por un amor a primera vista y muy pasional. En ambos casos él es un hombre con experiencia, fornido, impulsivo y casi animal, del que no deberían enamorarse, porque es de otra raza y cultura, enfrentada a la propia. Pero la fuerza de ese primer gran amor los mantiene unidos, luchando contra todos los obstáculos que se les presentan en el camino.

Por otro lado, me doy cuenta de que cada vez me cuesta más creer en este tipo de historias. Las leo con interés, pero no me las creo realmente. Hace poco leí un artículo que decía que las películas y la literatura nos invitan a creer que existe ese amor espontáneo, a primera vista, que surge cuando nos chocamos con alguien en la calle, se nos caen todos los libros al piso, y mientras los levantamos intercambiamos palabras casuales que terminan siendo la semilla del gran amor de nuestra vida.

Cada vez más me doy cuenta de que no existe ese “amor a primera vista por el que daría la vida sin pensarlo”. Sin ánimos de volverme filosófica, el amor es una construcción del día a día, y que lleva mucho tiempo. De ninguna manera una mirada, por más fornido, morocho y seductor que sea él, me enamora al punto de querer dejarlo todo por un sueño.

Por eso me resultó bastante más creíble la historia de amor de Blanca Montes y Mariano Rosas: comienza siendo aversión contra el captor, pero poco a poco se transforma en amor, luego de ir conociendo al otro y de compartir una vida juntos.

La historia de Laura y Nahueltruz continúa en Indias Blancas II, pero por el momento voy a descansar del amor incondicional, y optaré por otro tipo de literatura. ¡En breve les digo quién es el escogido!

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

El nuevo libro es “Indias blancas”, de Florencia Bonelli, una de sus obras más conocidas, y que cuenta con una segunda parte.

Indias Blancas

La historia, ambientada en 1870, comienza con el viaje de Laura Escalante, una joven inquieta y curiosa perteneciente a una familia de alcurnia, desde Buenos Aires hasta Córdoba, para visitar a su hermano enfermo.

Allí Laura conocerá a Nahueltruz Guor, un indio ranquel, del que se enamorará perdidamente.

Según la página web de la propia Florencia Bonelli: “Un amor irrefrenable, enfrentado a todos y a todo, incluso a ellos mismos, los hace transitar momentos dolorosos, llenos de aventuras, desencuentros y acción, en el marco de la épica lucha entre indios y blancos que ha definido nuestro país desde entonces”.

La trama, como en muchas de las obras de Bonelli, intercala historia argentina con amor pasional y cultura, en este caso sobre la vida en esa época, tanto entre los blancos como entre los indios, y el perpetuo enfrentamiento entre ambas culturas.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Esta semana he finalmente concluido “Los siete locos”, de Roberto Arlt. La demora no fue porque el libro fuera difícil de leer, o porque no me resultara interesante, sino simplemente por falta de tiempo.

La historia, que se desarrolla entre las calles y bares de Buenos Aires, tiene como protagonista a Remo Erdosain, un joven desmotivado y deprimido, que transita sin rumbo claro por la vida.

La obra comienza con el interrogatorio al cual es sometido Erdosain por directivos de la empresa donde trabaja, luego de haberlo descubierto robando. Si bien Erdosain lo niega, la realidad es que sí robó, una poco significativa suma, y por puro aburrimiento.

A partir de ahí nos vamos metiendo cada vez más en la vida y en la mente de Erdosain: sin trabajo, abandonado por su mujer que lo deja por otro, y sin un claro deseo de vivir, se vincula con una serie de peculiares personajes, unidos por el loco objetivo de crear una secta que, valiéndose de prostitutas, militares y consignas, controlará al país y al mundo.

Si bien algunas partes de la novela se me hicieron un poco pesadas (en particular todo el análisis de las actividades que llevaría a cabo la secta), valió la pena seguir los pasos de Erdosain y compartir los procesos internos por los que transcurre su mente.

Desde el comienzo Erdosain me recordó al Raskolnikov de Dostoievski, por su soledad, sus impulsos y sus permanentes reflexiones. Pero este Raskolnikov vernáculo nada tiene que envidiarle al ruso. Y la forma de escribir de Arlt es inigualable: directa pero a la vez sutil, cruda pero también muy profunda.

Si bien la historia continúa en “Los lanzallamas”, en este momento prefiero leer otro tipo de libro, quizás uno un poco menos reflexivo y sombrío.

El elegido ha sido “Caín”, de mi querido y algo abandonado José Saramago. Es un libro breve, y que promete retomar el tono de burla de “El evangelio según Jesucristo”. Hace mucho que no leo a Josecito, así que va a ser algo nostálgico recordar su peculiar sintaxis.

Saludos.

Mercedes

¡Feliz día del lector!

Desde el año 2012 por Ley se instituyó el 24 de agosto como “Día del lector”, en conmemoración y homenaje al día del natalicio del escritor argentino Jorge Luis Borges, uno de los más grandes escritores nacionales, con amplio reconocimiento a nivel mundial, pero que no fue simplemente un prolífico escritor; Borges fue también un lector incansable, estudioso de distintas disciplinas y Director de la Biblioteca Nacional por casi dos décadas.

Su nacimiento habitualmente es recordado a través de la realización de actos de divulgación de la lectura en general y de reconocimiento a la obra y a la trayectoria de Borges.

Así que para todos ustedes lectores: ¡Muy feliz día!

Les dejo tres frases de Borges para celebrar.

Frase1

Frase2

Frase3

Estimados lectores:

Aquí les dejo algunas citas de “Los siete locos”, que ya estoy próxima a terminar.

Citas de “Los siete locos”

“Le parecerá mentira a usted que yo, yo que he venido a proponerle el asesinato de un hombre, le hable de inocencia, y, sin embargo, tenía veinte años y era un chico. ¿Sabe usted qué clase de tristeza es esa que le hace pasar a uno la noche en un asqueroso despacho de bebidas, perdiendo el tiempo entre conversaciones estúpidas y tragos de caña? ¿Sabe lo que es estar en un prostíbulo y de pronto contenerse para no llorar desesperadamente? Usted me mira asombrado, claro, veía un hombre raro, quizás, pero no se daba cuenta de que toda esa rareza derivaba de mi angustia que yo llevaba escondida en mí. Vea, hasta me parece mentira hablar con precisión como lo hago. ¿Quién soy? ¿A dónde voy? No lo sé. Tengo la impresión de que usted es igual a mí, y por eso he venido a proponerle el asesinato de Barsut. Con el dinero fundaremos la logia y quizás podamos remover los cimientos de esta sociedad”.


 

“-¿Y cree usted que ese crimen va a tener alguna influencia en su vida?

– Ésa es la curiosidad que tengo. Saber si mi vida, mi forma de ver las cosas, mi sensibilidad, cambian con el espectáculo de su muerte. Además, que tengo ya necesidad de matar a alguien. Aunque sea para distraerme, ¿sabe?”.


 

“- A pesar de todo es necesario injertar una alegría en la vida. No se puede vivir así. No hay derecho. Por encima de toda nuestra miseria es necesario que flote una alegría, qué sé yo, algo más hermoso que el feo rostro humano, que la horrible verdad humana. Tiene razón el Astrólogo. Hay que inaugurar el imperio de la Mentira, de las magníficas mentiras. ¿Adorar a alguien? ¿Hacerse un camino entre este bosque de estupidez? ¿Pero cómo?

– ¿Qué importa que yo sea un asesino o un degradado? ¿Importa eso? No. Es secundario. Hay algo más hermoso que la vileza de todos los hombres juntos, y es la alegría. Si yo estuviera alegre, la felicidad me absolvería de mi crimen. La alegría es lo esencial. Y también querer a alguien…”.


 

“Erdosain la contempló un instante con muda desesperación; y al final, recogió su mano. Iba a llevársela a los labios, pero una fuerza extraña chocó en su sensibilidad, y sollozando se desmoronó sobre la falda de la mujer.

Lloraba convulsivamente a la sombra de la intrusa erguida y de su mirada inmóvil en los sacudimientos de su cabeza. Lloraba aciegado, retorcida la vida de un furor ronco, conteniendo gritos cuyos desgarramientos incompletos renovaban su dolor horrible, y el sufrimiento brotaba del inagotablemente, se inundaba de más pena, una pena que subía en sollozos en su garganta. Así agonizó varios minutos, mordiendo su pañuelo para no gritar, mientras que el silencio de ella era una blandura en la que se recostaba su espíritu extenuado. Luego el sufrimiento gritante se agotó; lágrimas tardías brotaban de sus ojos, un ronquido sordo trajinaba en su pecho y encontró consuelo en estar caído así, con las mejillas mojadas, sobre el regazo de una mujer. Un enorme cansancio lo agobiaba, la figura de su esposa distante terminó por borrarse de la superficie de su pena, y mientras permanecía así, un encalmamiento crepuscular vino a resignarlo para todos los desastres que se habían preparado”.


 

“- Sí, es raro. A veces me parece que voy a encontrar en otra vida lo que falta en la mía. Y se le ocurre a uno que hay gentes que han descubierto el secreto de la felicidad… y que si nos cuentan su secreto nosotros también seremos felices.

– Mi vida, sin embargo, no es ningún secreto.

– ¿Pero usted nunca sintió la extrañeza de vivir?

– Sí, eso sí.

– Cuénteme.

– Fue cuando era muchachita. Trabajaba en una linda casa de la Avenida Alvear. Había tres niñas y cuatro sirvientas. Y yo me despertaba a la mañana y no terminaba de convencerme de que era yo la que me movía entre esos muebles que no me pertenecían y esa gente que sólo me hablaba para que yo la sirviera. Y a momentos me parecía que los otros estaban bien clavados en la vida, y en sus casas, mientras que yo tenía la sensación de estar suelta, ligeramente atada con un cordón a la vida. Y las voces de los otros sonaban en mis oídos como cuando una está dormida y no sabe si sueña o está despierta.

– Debe ser triste.

– Sí, es muy triste ver felices a los otros y ver que los otros no comprenden que una será desdichada para toda la vida. Me acuerdo que a la hora de la siesta entraba a mi piecita y en vez de zurcir mi ropa, pensaba: ¿yo seré sirvienta toda la vida? Y ya no me cansaba le trabajo, sino mis pensamientos. ¿Usted no se ha fijado qué obstinados son los pensamientos tristes?”.

Estimados lectores:

Para conocer un poco a Roberto Arlt les propongo una breve cronología y una serie de citas del prólogo del libro que estoy leyendo (“Los siete locos”), escrito por Mirta Arlt, la hija de Roberto.

Cronología

1900: El 2 de abril nace en Buenos Aires Roberto Godofredo Christophersen Arlt, hijo de inmigrantes (su padre prusiano y su madre de Trieste). Su infancia transcurrió en el barrio porteño de Flores.

1909: Fue expulsado de la escuela primaria. Siempre fue un niño de carácter nervioso, que sufrió las consecuencias de la educación rigurosa y disciplinada que le brindó su padre, la cual es retratada en diferentes libros de Arlt, donde vemos a un padre golpeador, exigente e incomprensible.

1917: Se fue de su casa, con solo 17 años. Sobrevivió trabajando como pintor, ayudante en una librería, aprendiz de hojalatero, peón en una fábrica de ladrillos y estudiante de la Escuela de Mecánica de la Armada.

1920: Publicó su primera obra larga: “Las ciencias ocultas Buenos Aires”, un ensayo que recopila artículos publicados por Arlt en periódicos.

Roberto Arlt

1922: Se inicia en el periodismo, escribiendo por un breve tiempo en el periódico Patria, que pertenecía a la Liga Patriótica Argentina. Posteriormente escribiría para Izquierda, Extrema Izquierda y Ultima Hora.

1926: Publicación de su primera novela, “El juguete rabioso” y comienzo de su escritura para la revista Mundo Argentino. Dos años después ya era redactor de los diarios El Mundo, Crítica y La Nación. En paralelo a la escritura intenta constantemente hacerse rico como inventor, aunque con rotundo fracaso, llegando solo a instalar un pequeño laboratorio químico en Lanús y a patentar un producto.

1929: Publicación de su segunda novela, “Los siete locos”. A eso le siguen, en los años siguientes, las publicaciones de varios cuentos y novelas, así como también sus famosas Aguafuertes porteñas, que constituyen artículos literarios, con reflexiones personales de corte existencialista, y con una visión crítica de la idea de “progreso” que hay detrás de los cambios que va sufriendo Buenos Aires.

1930: Se vincula más con la política, a través de su asociación con la Liga Antiimperialista contra Uriburu, también firmará el manifiesto por la creación de un sindicato de escritores revolucionarios.

1931: Además de la publicación de nuevas novelas, comienza su interés por el teatro, estrenando su obra “300 millones”.

1936: Publicación de las Aguafuertes españolas tras su viaje a España, dos meses antes del inicio de la revolución.

1942: Muerte el 26 de julio en Buenos Aires, de un infarto.

Obras

Narrativa

El diario de un morfinómano (1920)
El juguete rabioso (1926)
Los siete locos (1929)
Los lanzallamas (1931)
El Amor brujo (1932)
Aguafuertes porteñas (1933)
El jorobadito (1933)
Aguafuertes españolas (1936)
El criador de gorilas (1941)
Nuevas aguafuertes españolas (1960)
Las Fieras

Teatro

El humillado (1930)
300 millones (1932)
Prueba de amor (1932)
Escenas de un grotesco (1934)
Saverio el Cruel (1936)
El fabricante de fantasmas (1936)
La isla desierta (1937)
Separación feroz (1938)
África (1938)
La fiesta del hierro (1940)
El desierto entra a la ciudad (1952)
La cabeza separada del tronco (1964)
El amor brujo (1971)

Sus obras y la relación con la crítica

“La locura, la marginalidad, la humillación, la traición, la conspiración política, la invención técnica serán los principales temas de toda su narrativa. Sus ficciones tienen como escenario principal a Buenos Aires y como protagonistas a personajes de la clase media, en el contexto de la crisis económico-social y el desasosiego ante la inminente guerra mundial durante las décadas de 1920 y 1930” (www.cervantesvirtual.com/portales/roberto_arlt).

Sus relatos y personajes tienen un costado grotesco, mostrando la bajeza, la maldad y la oscuridad del ser humano, como pueden ver en las citas que estaré publicando. Logra Arlt retratar, a través de un lenguaje y forma de escribir totalmente alejados de los de su contemporáneo Borges, a la Argentina de los inmigrantes, de los desposeídos, de los oprimidos, pero no desde el realismo tradicional, sino con toques de vanguardismo, como la cultura de lo grotesco, la fantasía y el expresionismo.

Es justamente ese estilo que le costó el desprecio de la elite cultural de su época, que lo acusó de escribir de un modo “descuidado”. Se lo tenía por un escritor excéntrico.

“El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un ‘cross’ a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y ‘que los eunucos bufen'” (prólogo de “Los lanzallamas”).

Esta forma violenta de concebir la escritura se traslada a sus textos, logrando un estilo único, que mezcla violencia y sueños, existencialismo y fantasía.

Ricardo Piglia en “Respiración artificial” nos dice: “Cualquier maestra de la escuela primaria puede corregir una página de Arlt, pero nadie puede escribirla”.

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La visión de Mirta Arlt

Les dejo algunos extractos del prólogo de “Los siete locos”, escrito por Mirta Arlt, la hija de Roberto, que describen de alguna forma a su padre.

A su vez en Los siete locos (lo mismo que en El juguete rabioso, Los lanzallamas y El amor brujo) resulta difícil no fusionar niveles, no hacer confluir planteos válidos para el personaje con planteos válidos para el autor. En primer lugar porque Augusto Remo Erdosain y Roberto Arlt a veces se recorren unidos en lo trascendental. El uno y el otro han empezado por sentirse ser como rechazados por el creador y por la sociedad. Sólo por el desdoblamiento del escritor en sus criaturas, el autor realiza sus ascesis de la abyección a través del personaje, reservándose para su carnadura humana el derecho al autoflajelo destructivo.

El primer rechazo, el que marca su iniciación en la ascesis, comienza para los dos a los siete años. Remo Erdosain-Roberto Arlt son extraños en todas partes; la escuela los martiriza por igual. Sus padres desdichados sin saberlo se vuelven feroces con el hijo. Y el hijo sentirá esa ferocidad como una némesis divina, implacable. Dios no lo quiere, no lo ama, no proyecta sobre él su misericordia sino la mirada de su ojo cruel y obsesivo. ¡Qué diferencia con los otros escolares que durante los recreos hablan con placer de sus casas y de sus padres!

Luego el adolescente será excluido de la Escuela de Mecánica de Armada; demasiada imaginación es la nueva culpa. Y la serie de rechazos sigue materializando los rechazos sustanciales, a los que se suman luego sus propios autoagravios ante los fracasos como inventor, como empleado, como marido. En el medio de las “buenas personas” al que se empeña en pertenecer, ser Remo Erdosain o ser Roberto Arlt implica ser considerado casi anormal.

Rechazado por el hogar paterno, rechazado por su familia política y por su propia mujer, Silvio Astier-Remo Erdisain-Balder-Arlt son finalmente soslayados por el medio intelectual que los menosprecia, o si no los menosprecia abiertamente no los distingue en la medida de su autovaloración. Ante los consagrados no cuentan.

Por el particular temple de su angustia creadora Roberto Arlt se asume en el personaje de ficción como el Genet de Sartre asume su ser abyecto. Autor y personaje conllevan ese mal “en orgullosa soledad” que llenan de invención y creación. Y en cada personaje de Los siete locos, lo novela más cátártica de Arlt, se puede detectar la interferencia de uno de los modos de ser del creador.

Pero ya en Erdosain-Arlt nuestro presente comienza a librar su batalla. Este personaje es profundamente argentino, y dentro de la Argentina ciudadano, y, como ciudadano, específicamente porteño. Y sin embargo este hombre tan nuestro se vincula por su actitud hacia lo divino y lo social con el hombre de otras latitudes pero de la misma época. (…) En ellos comienzan a tener nombres los problemas que se agudizan en otros hombres de otros lugares atacados por los mismos síntomas. Son los que encarnan ese literal estar arrojados a la existencia.

Un argentino de varias generaciones carecería, seguramente, de la posibilidad de registrar esa realidad (del personaje, del autor y de la época). Carecería de la porosidad necesaria a la sensibilidad para que ciertos matices se vean registrados, procesados y mostrados a través de la palabra.

Si en lugar de pertenecer a un hogar de pequeña burguesía extranjera, hostil al medio y a la vez teutónicamente calvinista, en la concepción del hombre y la moral, Roberto Arlt hubiera pertenecido a un medio mullidamente ubicado en la realidad del país, habría recibido informaciones diferentes de esa misma realidad, y la ecuación resultante habría sido cabalmente diferente. Pero Roberto Arlt no estaba inmunizado contra nada. (…) Roberto Arlt resulta personalmente un paradigma del hombre que está fundando una nacionalidad en las grandes ciudades nuevas, queridas y hostiles.

La situación personal que condiciona la lente del autor y del personaje está definida en pocas palabras en el capítulo titulado “Los sueños del invento”: “Tenía necesidad de estar solo, de olvidarse de las voces humanas y de sentirse tan desligado de lo que lo rodeaba como un forastero en una ciudad en cuya estación perdió el tren”.

En este estado de hipersensibilidad todo puede maravillar pero también sobrecoger. Las revelaciones son inesperadas, insólitos los entusiasmos, imprevisibles las reacciones. Naturalmente ese estado es el menos apto para la visión rasante u objetiva. Todo se vuelve un poco monstruoso; se registra con lenguaje figurado y por analogía.

La gran humillación de Erdosain-Arlt en definitiva es no tener capacidad de convertirse en el gran ofensor de la sociedad y del padre eterno. Sentir que se está enfermo de cobardía y que ella es una enfermedad específicamente ciudadana.

Dolorosa metamorfosis del autor que se toma como materia prima de su propia obra y se convierte por desdoblamiento en el antihéroe existencial de la década del 30 en la Argentina.

Mirta Arlt

Estimados lectores:

La nueva selección es “Los siete locos”, de Roberto Arlt.

Los siete locos

Hace mucho que lo tengo en la lista de pendientes, pero no estoy segura de que sea el mejor momento para leerlo, ya que es más complejo de lo que imaginaba, y la trama es bastante melancólica y depresiva.

La historia gira alrededor de las tribulaciones de Remo Erdosain, descubierto robando de la empresa donde trabaja como cobrador, desesperado por conseguir dinero, abandonado por su mujer. Bajo estas circunstancias encontramos a Erdosain desesperanzado, casi agonizante por momentos, envuelto en una red de desesperación y angustia de la que parece no puede salir.

Lo acompañan personajes como “El Astrólogo”, empeñado en hacer una revolución social financiada por una red de burdeles administrada por el Rufián Melancólico.

La edición que tengo cuenta con un prólogo de Mirta Arlt, hija de Roberto, donde se nos plantea a Erdosain como una especie de espejo del autor, compartiendo el personaje y su creador muchos de los sentimientos expuestos en la obra.

Para tomar conciencia de la temática del libro les dejo una cita:

“Elsa miraba fijamente tras los rombos del velo, el semblante demacrado de aquel esposo que tanto quisiera un día, en tanto que Erdosain se preguntaba por qué existía en él un vacío tan inmenso, vacío en el que su conciencia se disolvía sin acertar con palabras que ladraban su pena de un modo eterno”.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

En paralelo mientras terminaba “Sobre héroes y tumbas” leí un pequeño libro de cuentos breves de Jorge Luis Borges: “El Informe de Brodie”.

Son 11 cuentos publicados por Borges en 1970, a los 71 años. Si bien cada uno es diferente de los demás, se puede decir que el tema común es la esencia gauchesca, sea en personajes más típicamente gauchos, o en personas ajenas a ese mundo, pero que comparten sus particularidades: peleas por el honor, venganzas y duelos con palabras, cuchillos y pistolas.

Mi única experiencia previa leyendo a Borges no había sido muy duradera (creo que habré llegado a leer dos cuentos, con escasa comprensión). Pero esta vez fue diferente, quizás en parte porque el propio Borges en el prólogo afirma que hizo el intento de escribir de la forma más simple posible, inspirándose en los cuentos que Kipling había comenzado a escribir en 1885, y que publicó en 1890.

Y para probarles que son fáciles de leer les digo que los leí en francés, para practicar para el examen que tengo la semana que viene. Y como lejos estoy de ser bilingüe, créanme que si pude leer a Borges en francés es porque se puede.

Les dejo una frase del prólogo, escrito por el propio Borges: “La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido”.

Saludos.

Mercedes

PD: Próximo libro: “Eclipse”, de John Banville.

Estimados lectores:

Acabo de terminar “Sobre héroes y tumbas”, de Ernesto Sábato.

A pesar de sus dimensiones, es un libro muy atrapante, desde el principio hasta el final, manteniendo la intriga durante toda la historia (de hecho, el final tampoco nos aclara todo; quedan muchas lagunas a completar por el lector).

Está dividido en tres partes muy diferentes. La primera comienza con la crónica policial y narra en tercera persona la historia de Alejandra y Martín, y de los peculiares personajes que los rodean, de la que ya algo dije en un post anterior.

La segunda parte es el Informe sobre ciegos, que muchas veces se vende por separado. Este informe es en realidad el diario de Fernando, uno de los misteriosos personajes de la historia, donde narra su incansable búsqueda de la guarida secreta de la secta de los ciegos. Esta parte, con sus toques sobrenaturales y de delirio, al final encuentra su razón de ser, que no voy a develar.

Por último, la tercera parte es la que viene a darle un cierre a toda la historia, ensamblando las partes realistas con las surrealistas, el drama personal con el del país en esa época.

Las tres partes juntas forman un todo único y muy difícil de describir. Enmarcados por la historia nacional de los años 50, vemos entremezclarse la política con las tragedias de los distintos personajes, sus locuras y sueños, a través de un abanico de personajes muy típicamente argentinos.

Saludos.

Mercedes