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Category Archives: Literatura Argentina

Estimados lectores:

He concluido “Los lanzallamas”, de Roberto Arlt.

El libro, que continúa la historia de “Los siete locos”, nos muestra a una serie de personajes cuyas vidas se conectan por el Astrólogo, líder de un grupo revolucionario que pretende destruir la sociedad actual, instalar una dictadura y sentar las bases para el desarrollo de una nueva sociedad.

Entre los curiosos personajes que participan de la trama encontramos mucha locura, pero no una simple falta de juicio, sino una locura como desesperación, soledad, agonía y crueldad con el prójimo.

Si bien en el libro no son enumerados, podemos calificar como “locos” a los siguientes:

El Astrólogo: cerebro de la revolución que tiene entre sus bases el uso de las fuerzas armadas, el financiamiento mediante una red de prostíbulos, la aniquilación de gran parte de la población y la infiltración de representantes del movimiento en las diferentes capas de la sociedad.

Erdosain: Indiscutido protagonista de la historia. Es un inventor frustrado, obsesionado con el invento que bautiza como “la rosa de cobre”. En el comienzo de “Los siete locos” es despedido por haber robado a la empresa donde trabajaba. Es una persona atormentada, con un pasado oscuro, que incluye un padre agresivo y el haber sido abandonado por su mujer. Vive angustiado por sus recuerdos y sus pensamientos retorcidos, debatiéndose entre el suicidio, el asesinato a sangre fría, la revolución y la desesperación. Su aporte a la revolución es su investigación sobre los gases que emplearían para asesinar.

El Rufián Melancólico (Haffner): Es un cafishio, que tiene varias mujeres trabajando para él. Es un hombre violento, con antecedentes criminales, que se jacta de su dominio sobre las mujeres que prostituye. En la conspiración será el responsable de administrar la red de prostíbulos que financiaría a la revolución.

Bromberg: Llamado en los libros “el hombre que vio a la partera”, es un delincuente, ex presidiario, muy violento.

Ergueta: Farmacéutico de buen pasar económico, casado con Hipólita. A causa de su locura es encerrado en un manicomio. Al salir, ya en “Los lanzallamas”, lo vemos obsesionado con la Biblia, creyéndose un profeta.

Hipólita: Ex prostituta, casada después con Ergueta, conocida como La Coja. Cuando su marido enloquece termina sumándose a la conspiración del Astrólogo.

Barsut: Es primo de Elsa, la esposa de Erdosain. Por su secreto odio tanto hacia Elsa como hacia Erdosain, genera el despido de éste, con el fin de que la pareja deba recurrir a él para conseguir dinero. Es secuestrado por los conspiradores con el objetivo de obtener dinero. En su período de reclusión, es participado por el Astrólogo de los planes revolucionarios, aunque sin tener una intervención activa.

“Los lanzallamas” comparte las reflexiones introspectivas y bastante sombrías de “Los siete locos”, principalmente en cabeza de Erdosain, aunque me atrevería a decir que en un tono un poco menos oscuro. No porque no sean nefastos los pensamientos de Erdosain, o los hechos que ocurren en la obra, que incluyen fraudes, robos y asesinatos, sino porque sentí que los personajes estaban en la etapa final de su retorcida reflexión, que culmina con los trágicos hechos de esta parte de la obra.

Me parece en síntesis una excelente obra, muy buena conclusión de “Los siete locos”, con impecables composiciones de personajes y ambientes.

Saludos.

Mercedes

 

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Estimados lectores:

El libro que estoy leyendo ahora es “Los lanzallamas”, continuación de “Los siete locos“, de Roberto Arlt. Este último lo leí hace unos meses, y decidí esperar un tiempo para leer la continuación, ya que la literatura de Arlt es bastante sombría, y necesitaba cambiar de aire. Las citas que publiqué en esa oportunidad les darán una idea.

En “Los lanzallamas” nos reencontramos con el torturado Remo Erdosain, ahora aún más envuelto en la desesperación luego del secuestro y asesinato de Barsut, el primo de su ex mujer. La mente de Erdosain lo enfrenta a la soledad, la insatisfacción permanente, la locura, el odio y hasta intenciones suicidas.

Acompañan a Erdosain una serie de personajes también algo trastornados, aunque de una forma diferente: el Astrólogo, empeñado en crear una sociedad secreta revolucionaria financiada por prostitutas; el Rufián Melancólico, dueño de un burdel, secuaz del Astrólogo; e Hipólita (la coja), una ex prostituta que se sumará a la conspiración.

Los Lanzallamas

Un pequeño ejemplo de la torturada mente de Erdosain:

A instantes Erdosain piensa en la fuga. Irse. Pero a medida que las horas pasan, como un fuego que flota sobre la descomposición del pantano que lo alimenta, el sufrimiento de Erdosain interroga:

– Irse… ¿Pero adónde?

– Más lejos todavía.

Una piedad enorme suge en Erdosain por su carne. Si él pudiera convencer a esa forma física que constituye su cuerpo que no hay más “lejos” en la tierra ni en los cielos…; pero es inútil, es su carne la que clama despacio: más lejos todavía. ¿Adónde? CIerra los ojos y repita: “¿Adónde te podría llevar? Donde vayas irá contigo la desesperación. Sufrirás y dirás como ahora: “Más lejos todavía”, y no hay más lejos sobre la tierra. El más lejos no existe. No existió nunca. Verás tristeza adonde vayas”.

Saludos.

Mercedes

 

Estimados lectores:

Hace unos días concluí “Indias blancas 2”, segunda y última parte de la novela de Florencia Bonelli, que tiene como protagonistas a Laura Escalante y al indio ranquel Nahueltruz. La historia transcurre seis años después de concluida la primera parte, período durante el cual Laura se vio obligada a casarse con un hombre al que no amaba, enviudó, se codeó con la alta sociedad porteña y tuvo un affaire muy apasionado con el mismísimo Julio Argentino Roca, padre de la Conquista del desierto, por la cual se quitaron tierras de las poblaciones indígenas del interior del país.

Nahueltruz, por su parte, se reconvirtió luego de ser casi asesinado por un oficial del ejército al defender a su amada, vivió muchos años en Europa, amasó una importante fortuna con la cría de caballos, tuvo sus propios romances y alcanzó la estima de la alta sociedad europea.

Reencontrados en Buenos Aires, pero estando ambos en una situación personal diferente, resurge la pasión, pero esta vez cargada con resentimiento y rencor.

El contexto histórico, quizás un poco más rico que en el primer libro, son los años de la presidencia de Nicolás Avellaneda, la Conquista del Desierto de Roca y su posterior victoria en las elecciones, incluyendo las internas políticas previas.

Me pareció un libro mucho más rico que el primero, por la complejidad adquirida por todos los personajes y por los aspectos históricos, dejando de lado el inocente romanticismo de la primera parte.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Continuando con el aura romática que dejó Erich Fromm con “El arte de amar”, escogí terminar con la saga “Indias blancas”, de Florencia Bonelli. Me había quedado con la intriga de cómo terminaría la historia de Laura Escalante y el indio ranquel Nahueltruz Guor, así que, luego de dejar pasar un par de libros, retomo “Indias Blancas”.

Indias Blancas 2

A los que no hayan leído “Indias blancas 1”, y piensen hacerlo, les recomiendo no seguir leyendo.

Esta segunda parte de la novela se desarrolla seis años después de la primera. Nos reencontramos con Laura Escalante, ahora viuda de Julián Riglos, su amigo abogado, con el que debió casarse luego de la fuga de su amante, Nahueltruz Guor, quien matara a un soldado argentino.

Laura, hermosa como siempre y habiendo heredado una enorme fortuna, vive cortejada por todos los hombres solteros de Buenos Aires (y también por algunos casados). Creyendo muerto a Nahueltruz, vive sus días rodeada de sus sobrinos y demás familiares, y abocada a causas benéficas.

Su vida dará un drástico giro con la reaparición de Nahueltruz, venido de Europa bajo el nombre de Lorenzo Rosas.

 Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Buscando información sobre el último libro que leí, me encontré con que el cacique Mariano Rosas, uno de los protagonistas de la novela, existió realmente, así que voy a aprovechar para compartir una pequeña reseña histórica.

1825: Nacimiento de Panguitruz (luego conocido como Mariano Rosas) en la Provincia de La Pampa, cerca de la laguna de Leubucó. Era hijo del cacique Painé Güor y de una cautiva blanca. De pequeño es secuestrado junto con otros indios por los blancos, bautizado Mariano Rosas, y apadrinado por el propio Rosas, entonces gobernador de Buenos Aires.

Mariano Rosas

Mariano Rosas

1829-1832: Primer gobierno de la Provincia de Buenos Aires de Juan Manuel de Rosas.

1832: Campaña al Desierto de Rosas, primera gran expedición de los blancos para conquistar las tierras dominadas por los indios. Sin embargo, esta campaña no tuvo la extensión y nefastas consecuencias de la emprendida por Roca en 1878.

1832-1835: Gobiernan Buenos Aires Juan Ramón González de Balcarce, Juan José Viamonte y Manuel Vicente Maza.

1835-1852: Segundo gobierno de Rosas, que culmina con su derrota en la batalla de Caseros, contra Justo José de Urquiza. En los primeros años del gobierno su política para con los indios alternó períodos de paz y campañas de exterminio, para pasar después de 1839 a sostener una política de paz permanente.

Rosas

Juan Manuel de Rosas

1852-1880: Gobiernan Buenos Aires y luego la Confederación Argentina, Vicente López y Planes (por un breve período), Justo José de Urquiza, Santiago Derqui, Juan Esteban Pedernera, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento y Nicolás Avellaneda.

1856: Muere el padre de Mariano Rosas, sucediéndolo su hijo mayor, Calvaiú Güor, quien dos años después es asesinado, llegando Mariano Rosas a cacique de los ranqueles. Durante el gobierno de Mariano Rosas los ranqueles mantuvieron buenas relaciones tanto con unitarios como con federales, y se impulsó el desarrollo de la agricultura y la ganadería.

1870: Lucio V. Mansilla publica su libro “Una excursión a los indios ranqueles”, donde describe su encuentro con Panguitruz Güor (Mariano Rosas). Gracias a los relatos de Mansilla conocemos, por ejemplo, la buena relación que el Gobernador Rosas mantenía con su ahijado indio, y muchas costumbres del pueblo ranquel.

1877: Muerte de Mariano Rosas de viruela, siendo sucedido por su hijo, Epumer Rosas.

1878-1885: Conquista del Desierto, campañas llevadas a cabo por varios militares argentinos, entre los que se destaca Julio Argentino Roca, contra las poblaciones indígenas mapuche, ranquel y tehuelche, que terminaron con la victoria argentina.

Conquista del desierto

1879: La tumba de Mariano Rosas es profanada por los blancos, robándose sus huesos, que estuvieron expuestos en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de La Plata durante casi un siglo, hasta que en 2001 fueron restituidos a su tierra, luego de una serie de movilizaciones y peticiones de los descendientes de los indios. Entre estas movilizaciones cabe mencionar la participación de Gabriela Epumer, quien fuera guitarrista de Charly García, sobrina tataranieta de Mariano Rosas.

Estimados lectores:

En el día de ayer he concluido “Indias blancas”, de Florencia Bonelli (la primera parte). En el libro nos encontramos con dos historias de amor, aunque de alguna forma conectadas.

La primera se desarrolla en 1870, y los protagonistas son Laura Escalante y Nahueltruz Guor. Ella es una joven preciosa, blanca y rubia, perteneciente a una familia rica de Buenos Aires. Él es un morocho y corpulento indio ranquel, hijo del poderoso cacique Mariano Rosas. Se conocen casualmente en Río Cuarto, Córdoba, ciudad donde coinciden ambos para cuidar al convaleciente padre Agustín, hermano de Laura y amigo de Nahueltruz.

El amor es a primera vista y pasional, como solo puede ser en las novelas de Bonelli (al menos en las que leí). Laura y Nahueltruz deberán amarse en secreto, no solo porque las familias de ambos se opondrían a la unión, sino porque pertenecen a mundos en permanente guerra.

La otra historia de amor transcurre unos 30 años antes, la protagonizan Blanca Montes y Mariano Rosas, y llegamos a ella gracias a las memorias de Blanca Montes, que inesperadamente llegan a las manos de Laura.

Blanca Montes, madre del enfermo padre Agustín, es una figura envuelta en misterio, de la que nadie parece querer hablar. A través de sus memorias, Laura descubre la intensa vida de Blanca Montes, desde la temprana pérdida de sus padres, su casamiento con un hombre al que nunca amó, hasta su vida como cautiva de Mariano Rosas, un indio ranquel.

Pero la historia de Blanca es en definitiva una historia de amor: Mariano Rosas, perdidamente obnubilado por la belleza de Blanca, la cautiva y la hace su amante. Sin embargo, aunque pueda parecer cruel al principio, Blanca termina amando a su captor, quien profesa por ella un amor incondicional.

Y así se desarrolla la novela, intercalando la historia de Laura y Nahueltruz con la lectura de las memorias de Blanca Montes.

Comentario

El libro es apasionante; la capacidad de Bonelli de introducirnos en mundos e historias absorbentes es incuestionable. Las páginas se pasan rápido y cada capítulo invita a leer el siguiente.

Las referencias históricas y culturales siempre me suman en una novela; si bien el trasfondo es una historia de amor (o dos, en este caso), las enmarcamos en la época del gobierno de Rosas, la oposición entre unitarios y federales, y los contrastes de las culturas bonaerense, de las ciudades del interior y de los poblados indios.

Sin embargo, no puedo dejar de advertir que encuentro esta historia muy similar, salvando las distancias, a “Lo que dicen tus ojos”. En ambas hallamos a jóvenes bellísimas, inquietas, despiertas e inteligentes, pero algo ingenuas, que se encuentran repentinamente invadidas por un amor a primera vista y muy pasional. En ambos casos él es un hombre con experiencia, fornido, impulsivo y casi animal, del que no deberían enamorarse, porque es de otra raza y cultura, enfrentada a la propia. Pero la fuerza de ese primer gran amor los mantiene unidos, luchando contra todos los obstáculos que se les presentan en el camino.

Por otro lado, me doy cuenta de que cada vez me cuesta más creer en este tipo de historias. Las leo con interés, pero no me las creo realmente. Hace poco leí un artículo que decía que las películas y la literatura nos invitan a creer que existe ese amor espontáneo, a primera vista, que surge cuando nos chocamos con alguien en la calle, se nos caen todos los libros al piso, y mientras los levantamos intercambiamos palabras casuales que terminan siendo la semilla del gran amor de nuestra vida.

Cada vez más me doy cuenta de que no existe ese “amor a primera vista por el que daría la vida sin pensarlo”. Sin ánimos de volverme filosófica, el amor es una construcción del día a día, y que lleva mucho tiempo. De ninguna manera una mirada, por más fornido, morocho y seductor que sea él, me enamora al punto de querer dejarlo todo por un sueño.

Por eso me resultó bastante más creíble la historia de amor de Blanca Montes y Mariano Rosas: comienza siendo aversión contra el captor, pero poco a poco se transforma en amor, luego de ir conociendo al otro y de compartir una vida juntos.

La historia de Laura y Nahueltruz continúa en Indias Blancas II, pero por el momento voy a descansar del amor incondicional, y optaré por otro tipo de literatura. ¡En breve les digo quién es el escogido!

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

El nuevo libro es “Indias blancas”, de Florencia Bonelli, una de sus obras más conocidas, y que cuenta con una segunda parte.

Indias Blancas

La historia, ambientada en 1870, comienza con el viaje de Laura Escalante, una joven inquieta y curiosa perteneciente a una familia de alcurnia, desde Buenos Aires hasta Córdoba, para visitar a su hermano enfermo.

Allí Laura conocerá a Nahueltruz Guor, un indio ranquel, del que se enamorará perdidamente.

Según la página web de la propia Florencia Bonelli: “Un amor irrefrenable, enfrentado a todos y a todo, incluso a ellos mismos, los hace transitar momentos dolorosos, llenos de aventuras, desencuentros y acción, en el marco de la épica lucha entre indios y blancos que ha definido nuestro país desde entonces”.

La trama, como en muchas de las obras de Bonelli, intercala historia argentina con amor pasional y cultura, en este caso sobre la vida en esa época, tanto entre los blancos como entre los indios, y el perpetuo enfrentamiento entre ambas culturas.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Esta semana he finalmente concluido “Los siete locos”, de Roberto Arlt. La demora no fue porque el libro fuera difícil de leer, o porque no me resultara interesante, sino simplemente por falta de tiempo.

La historia, que se desarrolla entre las calles y bares de Buenos Aires, tiene como protagonista a Remo Erdosain, un joven desmotivado y deprimido, que transita sin rumbo claro por la vida.

La obra comienza con el interrogatorio al cual es sometido Erdosain por directivos de la empresa donde trabaja, luego de haberlo descubierto robando. Si bien Erdosain lo niega, la realidad es que sí robó, una poco significativa suma, y por puro aburrimiento.

A partir de ahí nos vamos metiendo cada vez más en la vida y en la mente de Erdosain: sin trabajo, abandonado por su mujer que lo deja por otro, y sin un claro deseo de vivir, se vincula con una serie de peculiares personajes, unidos por el loco objetivo de crear una secta que, valiéndose de prostitutas, militares y consignas, controlará al país y al mundo.

Si bien algunas partes de la novela se me hicieron un poco pesadas (en particular todo el análisis de las actividades que llevaría a cabo la secta), valió la pena seguir los pasos de Erdosain y compartir los procesos internos por los que transcurre su mente.

Desde el comienzo Erdosain me recordó al Raskolnikov de Dostoievski, por su soledad, sus impulsos y sus permanentes reflexiones. Pero este Raskolnikov vernáculo nada tiene que envidiarle al ruso. Y la forma de escribir de Arlt es inigualable: directa pero a la vez sutil, cruda pero también muy profunda.

Si bien la historia continúa en “Los lanzallamas”, en este momento prefiero leer otro tipo de libro, quizás uno un poco menos reflexivo y sombrío.

El elegido ha sido “Caín”, de mi querido y algo abandonado José Saramago. Es un libro breve, y que promete retomar el tono de burla de “El evangelio según Jesucristo”. Hace mucho que no leo a Josecito, así que va a ser algo nostálgico recordar su peculiar sintaxis.

Saludos.

Mercedes

¡Feliz día del lector!

Desde el año 2012 por Ley se instituyó el 24 de agosto como “Día del lector”, en conmemoración y homenaje al día del natalicio del escritor argentino Jorge Luis Borges, uno de los más grandes escritores nacionales, con amplio reconocimiento a nivel mundial, pero que no fue simplemente un prolífico escritor; Borges fue también un lector incansable, estudioso de distintas disciplinas y Director de la Biblioteca Nacional por casi dos décadas.

Su nacimiento habitualmente es recordado a través de la realización de actos de divulgación de la lectura en general y de reconocimiento a la obra y a la trayectoria de Borges.

Así que para todos ustedes lectores: ¡Muy feliz día!

Les dejo tres frases de Borges para celebrar.

Frase1

Frase2

Frase3

Estimados lectores:

Aquí les dejo algunas citas de “Los siete locos”, que ya estoy próxima a terminar.

Citas de “Los siete locos”

“Le parecerá mentira a usted que yo, yo que he venido a proponerle el asesinato de un hombre, le hable de inocencia, y, sin embargo, tenía veinte años y era un chico. ¿Sabe usted qué clase de tristeza es esa que le hace pasar a uno la noche en un asqueroso despacho de bebidas, perdiendo el tiempo entre conversaciones estúpidas y tragos de caña? ¿Sabe lo que es estar en un prostíbulo y de pronto contenerse para no llorar desesperadamente? Usted me mira asombrado, claro, veía un hombre raro, quizás, pero no se daba cuenta de que toda esa rareza derivaba de mi angustia que yo llevaba escondida en mí. Vea, hasta me parece mentira hablar con precisión como lo hago. ¿Quién soy? ¿A dónde voy? No lo sé. Tengo la impresión de que usted es igual a mí, y por eso he venido a proponerle el asesinato de Barsut. Con el dinero fundaremos la logia y quizás podamos remover los cimientos de esta sociedad”.


 

“-¿Y cree usted que ese crimen va a tener alguna influencia en su vida?

– Ésa es la curiosidad que tengo. Saber si mi vida, mi forma de ver las cosas, mi sensibilidad, cambian con el espectáculo de su muerte. Además, que tengo ya necesidad de matar a alguien. Aunque sea para distraerme, ¿sabe?”.


 

“- A pesar de todo es necesario injertar una alegría en la vida. No se puede vivir así. No hay derecho. Por encima de toda nuestra miseria es necesario que flote una alegría, qué sé yo, algo más hermoso que el feo rostro humano, que la horrible verdad humana. Tiene razón el Astrólogo. Hay que inaugurar el imperio de la Mentira, de las magníficas mentiras. ¿Adorar a alguien? ¿Hacerse un camino entre este bosque de estupidez? ¿Pero cómo?

– ¿Qué importa que yo sea un asesino o un degradado? ¿Importa eso? No. Es secundario. Hay algo más hermoso que la vileza de todos los hombres juntos, y es la alegría. Si yo estuviera alegre, la felicidad me absolvería de mi crimen. La alegría es lo esencial. Y también querer a alguien…”.


 

“Erdosain la contempló un instante con muda desesperación; y al final, recogió su mano. Iba a llevársela a los labios, pero una fuerza extraña chocó en su sensibilidad, y sollozando se desmoronó sobre la falda de la mujer.

Lloraba convulsivamente a la sombra de la intrusa erguida y de su mirada inmóvil en los sacudimientos de su cabeza. Lloraba aciegado, retorcida la vida de un furor ronco, conteniendo gritos cuyos desgarramientos incompletos renovaban su dolor horrible, y el sufrimiento brotaba del inagotablemente, se inundaba de más pena, una pena que subía en sollozos en su garganta. Así agonizó varios minutos, mordiendo su pañuelo para no gritar, mientras que el silencio de ella era una blandura en la que se recostaba su espíritu extenuado. Luego el sufrimiento gritante se agotó; lágrimas tardías brotaban de sus ojos, un ronquido sordo trajinaba en su pecho y encontró consuelo en estar caído así, con las mejillas mojadas, sobre el regazo de una mujer. Un enorme cansancio lo agobiaba, la figura de su esposa distante terminó por borrarse de la superficie de su pena, y mientras permanecía así, un encalmamiento crepuscular vino a resignarlo para todos los desastres que se habían preparado”.


 

“- Sí, es raro. A veces me parece que voy a encontrar en otra vida lo que falta en la mía. Y se le ocurre a uno que hay gentes que han descubierto el secreto de la felicidad… y que si nos cuentan su secreto nosotros también seremos felices.

– Mi vida, sin embargo, no es ningún secreto.

– ¿Pero usted nunca sintió la extrañeza de vivir?

– Sí, eso sí.

– Cuénteme.

– Fue cuando era muchachita. Trabajaba en una linda casa de la Avenida Alvear. Había tres niñas y cuatro sirvientas. Y yo me despertaba a la mañana y no terminaba de convencerme de que era yo la que me movía entre esos muebles que no me pertenecían y esa gente que sólo me hablaba para que yo la sirviera. Y a momentos me parecía que los otros estaban bien clavados en la vida, y en sus casas, mientras que yo tenía la sensación de estar suelta, ligeramente atada con un cordón a la vida. Y las voces de los otros sonaban en mis oídos como cuando una está dormida y no sabe si sueña o está despierta.

– Debe ser triste.

– Sí, es muy triste ver felices a los otros y ver que los otros no comprenden que una será desdichada para toda la vida. Me acuerdo que a la hora de la siesta entraba a mi piecita y en vez de zurcir mi ropa, pensaba: ¿yo seré sirvienta toda la vida? Y ya no me cansaba le trabajo, sino mis pensamientos. ¿Usted no se ha fijado qué obstinados son los pensamientos tristes?”.