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Category Archives: Literatura Argentina

Estimados lectores:

Aquí les dejo algunas citas de “Los siete locos”, que ya estoy próxima a terminar.

Citas de “Los siete locos”

“Le parecerá mentira a usted que yo, yo que he venido a proponerle el asesinato de un hombre, le hable de inocencia, y, sin embargo, tenía veinte años y era un chico. ¿Sabe usted qué clase de tristeza es esa que le hace pasar a uno la noche en un asqueroso despacho de bebidas, perdiendo el tiempo entre conversaciones estúpidas y tragos de caña? ¿Sabe lo que es estar en un prostíbulo y de pronto contenerse para no llorar desesperadamente? Usted me mira asombrado, claro, veía un hombre raro, quizás, pero no se daba cuenta de que toda esa rareza derivaba de mi angustia que yo llevaba escondida en mí. Vea, hasta me parece mentira hablar con precisión como lo hago. ¿Quién soy? ¿A dónde voy? No lo sé. Tengo la impresión de que usted es igual a mí, y por eso he venido a proponerle el asesinato de Barsut. Con el dinero fundaremos la logia y quizás podamos remover los cimientos de esta sociedad”.


 

“-¿Y cree usted que ese crimen va a tener alguna influencia en su vida?

– Ésa es la curiosidad que tengo. Saber si mi vida, mi forma de ver las cosas, mi sensibilidad, cambian con el espectáculo de su muerte. Además, que tengo ya necesidad de matar a alguien. Aunque sea para distraerme, ¿sabe?”.


 

“- A pesar de todo es necesario injertar una alegría en la vida. No se puede vivir así. No hay derecho. Por encima de toda nuestra miseria es necesario que flote una alegría, qué sé yo, algo más hermoso que el feo rostro humano, que la horrible verdad humana. Tiene razón el Astrólogo. Hay que inaugurar el imperio de la Mentira, de las magníficas mentiras. ¿Adorar a alguien? ¿Hacerse un camino entre este bosque de estupidez? ¿Pero cómo?

– ¿Qué importa que yo sea un asesino o un degradado? ¿Importa eso? No. Es secundario. Hay algo más hermoso que la vileza de todos los hombres juntos, y es la alegría. Si yo estuviera alegre, la felicidad me absolvería de mi crimen. La alegría es lo esencial. Y también querer a alguien…”.


 

“Erdosain la contempló un instante con muda desesperación; y al final, recogió su mano. Iba a llevársela a los labios, pero una fuerza extraña chocó en su sensibilidad, y sollozando se desmoronó sobre la falda de la mujer.

Lloraba convulsivamente a la sombra de la intrusa erguida y de su mirada inmóvil en los sacudimientos de su cabeza. Lloraba aciegado, retorcida la vida de un furor ronco, conteniendo gritos cuyos desgarramientos incompletos renovaban su dolor horrible, y el sufrimiento brotaba del inagotablemente, se inundaba de más pena, una pena que subía en sollozos en su garganta. Así agonizó varios minutos, mordiendo su pañuelo para no gritar, mientras que el silencio de ella era una blandura en la que se recostaba su espíritu extenuado. Luego el sufrimiento gritante se agotó; lágrimas tardías brotaban de sus ojos, un ronquido sordo trajinaba en su pecho y encontró consuelo en estar caído así, con las mejillas mojadas, sobre el regazo de una mujer. Un enorme cansancio lo agobiaba, la figura de su esposa distante terminó por borrarse de la superficie de su pena, y mientras permanecía así, un encalmamiento crepuscular vino a resignarlo para todos los desastres que se habían preparado”.


 

“- Sí, es raro. A veces me parece que voy a encontrar en otra vida lo que falta en la mía. Y se le ocurre a uno que hay gentes que han descubierto el secreto de la felicidad… y que si nos cuentan su secreto nosotros también seremos felices.

– Mi vida, sin embargo, no es ningún secreto.

– ¿Pero usted nunca sintió la extrañeza de vivir?

– Sí, eso sí.

– Cuénteme.

– Fue cuando era muchachita. Trabajaba en una linda casa de la Avenida Alvear. Había tres niñas y cuatro sirvientas. Y yo me despertaba a la mañana y no terminaba de convencerme de que era yo la que me movía entre esos muebles que no me pertenecían y esa gente que sólo me hablaba para que yo la sirviera. Y a momentos me parecía que los otros estaban bien clavados en la vida, y en sus casas, mientras que yo tenía la sensación de estar suelta, ligeramente atada con un cordón a la vida. Y las voces de los otros sonaban en mis oídos como cuando una está dormida y no sabe si sueña o está despierta.

– Debe ser triste.

– Sí, es muy triste ver felices a los otros y ver que los otros no comprenden que una será desdichada para toda la vida. Me acuerdo que a la hora de la siesta entraba a mi piecita y en vez de zurcir mi ropa, pensaba: ¿yo seré sirvienta toda la vida? Y ya no me cansaba le trabajo, sino mis pensamientos. ¿Usted no se ha fijado qué obstinados son los pensamientos tristes?”.

Estimados lectores:

Para conocer un poco a Roberto Arlt les propongo una breve cronología y una serie de citas del prólogo del libro que estoy leyendo (“Los siete locos”), escrito por Mirta Arlt, la hija de Roberto.

Cronología

1900: El 2 de abril nace en Buenos Aires Roberto Godofredo Christophersen Arlt, hijo de inmigrantes (su padre prusiano y su madre de Trieste). Su infancia transcurrió en el barrio porteño de Flores.

1909: Fue expulsado de la escuela primaria. Siempre fue un niño de carácter nervioso, que sufrió las consecuencias de la educación rigurosa y disciplinada que le brindó su padre, la cual es retratada en diferentes libros de Arlt, donde vemos a un padre golpeador, exigente e incomprensible.

1917: Se fue de su casa, con solo 17 años. Sobrevivió trabajando como pintor, ayudante en una librería, aprendiz de hojalatero, peón en una fábrica de ladrillos y estudiante de la Escuela de Mecánica de la Armada.

1920: Publicó su primera obra larga: “Las ciencias ocultas Buenos Aires”, un ensayo que recopila artículos publicados por Arlt en periódicos.

Roberto Arlt

1922: Se inicia en el periodismo, escribiendo por un breve tiempo en el periódico Patria, que pertenecía a la Liga Patriótica Argentina. Posteriormente escribiría para Izquierda, Extrema Izquierda y Ultima Hora.

1926: Publicación de su primera novela, “El juguete rabioso” y comienzo de su escritura para la revista Mundo Argentino. Dos años después ya era redactor de los diarios El Mundo, Crítica y La Nación. En paralelo a la escritura intenta constantemente hacerse rico como inventor, aunque con rotundo fracaso, llegando solo a instalar un pequeño laboratorio químico en Lanús y a patentar un producto.

1929: Publicación de su segunda novela, “Los siete locos”. A eso le siguen, en los años siguientes, las publicaciones de varios cuentos y novelas, así como también sus famosas Aguafuertes porteñas, que constituyen artículos literarios, con reflexiones personales de corte existencialista, y con una visión crítica de la idea de “progreso” que hay detrás de los cambios que va sufriendo Buenos Aires.

1930: Se vincula más con la política, a través de su asociación con la Liga Antiimperialista contra Uriburu, también firmará el manifiesto por la creación de un sindicato de escritores revolucionarios.

1931: Además de la publicación de nuevas novelas, comienza su interés por el teatro, estrenando su obra “300 millones”.

1936: Publicación de las Aguafuertes españolas tras su viaje a España, dos meses antes del inicio de la revolución.

1942: Muerte el 26 de julio en Buenos Aires, de un infarto.

Obras

Narrativa

El diario de un morfinómano (1920)
El juguete rabioso (1926)
Los siete locos (1929)
Los lanzallamas (1931)
El Amor brujo (1932)
Aguafuertes porteñas (1933)
El jorobadito (1933)
Aguafuertes españolas (1936)
El criador de gorilas (1941)
Nuevas aguafuertes españolas (1960)
Las Fieras

Teatro

El humillado (1930)
300 millones (1932)
Prueba de amor (1932)
Escenas de un grotesco (1934)
Saverio el Cruel (1936)
El fabricante de fantasmas (1936)
La isla desierta (1937)
Separación feroz (1938)
África (1938)
La fiesta del hierro (1940)
El desierto entra a la ciudad (1952)
La cabeza separada del tronco (1964)
El amor brujo (1971)

Sus obras y la relación con la crítica

“La locura, la marginalidad, la humillación, la traición, la conspiración política, la invención técnica serán los principales temas de toda su narrativa. Sus ficciones tienen como escenario principal a Buenos Aires y como protagonistas a personajes de la clase media, en el contexto de la crisis económico-social y el desasosiego ante la inminente guerra mundial durante las décadas de 1920 y 1930” (www.cervantesvirtual.com/portales/roberto_arlt).

Sus relatos y personajes tienen un costado grotesco, mostrando la bajeza, la maldad y la oscuridad del ser humano, como pueden ver en las citas que estaré publicando. Logra Arlt retratar, a través de un lenguaje y forma de escribir totalmente alejados de los de su contemporáneo Borges, a la Argentina de los inmigrantes, de los desposeídos, de los oprimidos, pero no desde el realismo tradicional, sino con toques de vanguardismo, como la cultura de lo grotesco, la fantasía y el expresionismo.

Es justamente ese estilo que le costó el desprecio de la elite cultural de su época, que lo acusó de escribir de un modo “descuidado”. Se lo tenía por un escritor excéntrico.

“El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un ‘cross’ a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y ‘que los eunucos bufen'” (prólogo de “Los lanzallamas”).

Esta forma violenta de concebir la escritura se traslada a sus textos, logrando un estilo único, que mezcla violencia y sueños, existencialismo y fantasía.

Ricardo Piglia en “Respiración artificial” nos dice: “Cualquier maestra de la escuela primaria puede corregir una página de Arlt, pero nadie puede escribirla”.

Frase Arlt 2.jpg

La visión de Mirta Arlt

Les dejo algunos extractos del prólogo de “Los siete locos”, escrito por Mirta Arlt, la hija de Roberto, que describen de alguna forma a su padre.

A su vez en Los siete locos (lo mismo que en El juguete rabioso, Los lanzallamas y El amor brujo) resulta difícil no fusionar niveles, no hacer confluir planteos válidos para el personaje con planteos válidos para el autor. En primer lugar porque Augusto Remo Erdosain y Roberto Arlt a veces se recorren unidos en lo trascendental. El uno y el otro han empezado por sentirse ser como rechazados por el creador y por la sociedad. Sólo por el desdoblamiento del escritor en sus criaturas, el autor realiza sus ascesis de la abyección a través del personaje, reservándose para su carnadura humana el derecho al autoflajelo destructivo.

El primer rechazo, el que marca su iniciación en la ascesis, comienza para los dos a los siete años. Remo Erdosain-Roberto Arlt son extraños en todas partes; la escuela los martiriza por igual. Sus padres desdichados sin saberlo se vuelven feroces con el hijo. Y el hijo sentirá esa ferocidad como una némesis divina, implacable. Dios no lo quiere, no lo ama, no proyecta sobre él su misericordia sino la mirada de su ojo cruel y obsesivo. ¡Qué diferencia con los otros escolares que durante los recreos hablan con placer de sus casas y de sus padres!

Luego el adolescente será excluido de la Escuela de Mecánica de Armada; demasiada imaginación es la nueva culpa. Y la serie de rechazos sigue materializando los rechazos sustanciales, a los que se suman luego sus propios autoagravios ante los fracasos como inventor, como empleado, como marido. En el medio de las “buenas personas” al que se empeña en pertenecer, ser Remo Erdosain o ser Roberto Arlt implica ser considerado casi anormal.

Rechazado por el hogar paterno, rechazado por su familia política y por su propia mujer, Silvio Astier-Remo Erdisain-Balder-Arlt son finalmente soslayados por el medio intelectual que los menosprecia, o si no los menosprecia abiertamente no los distingue en la medida de su autovaloración. Ante los consagrados no cuentan.

Por el particular temple de su angustia creadora Roberto Arlt se asume en el personaje de ficción como el Genet de Sartre asume su ser abyecto. Autor y personaje conllevan ese mal “en orgullosa soledad” que llenan de invención y creación. Y en cada personaje de Los siete locos, lo novela más cátártica de Arlt, se puede detectar la interferencia de uno de los modos de ser del creador.

Pero ya en Erdosain-Arlt nuestro presente comienza a librar su batalla. Este personaje es profundamente argentino, y dentro de la Argentina ciudadano, y, como ciudadano, específicamente porteño. Y sin embargo este hombre tan nuestro se vincula por su actitud hacia lo divino y lo social con el hombre de otras latitudes pero de la misma época. (…) En ellos comienzan a tener nombres los problemas que se agudizan en otros hombres de otros lugares atacados por los mismos síntomas. Son los que encarnan ese literal estar arrojados a la existencia.

Un argentino de varias generaciones carecería, seguramente, de la posibilidad de registrar esa realidad (del personaje, del autor y de la época). Carecería de la porosidad necesaria a la sensibilidad para que ciertos matices se vean registrados, procesados y mostrados a través de la palabra.

Si en lugar de pertenecer a un hogar de pequeña burguesía extranjera, hostil al medio y a la vez teutónicamente calvinista, en la concepción del hombre y la moral, Roberto Arlt hubiera pertenecido a un medio mullidamente ubicado en la realidad del país, habría recibido informaciones diferentes de esa misma realidad, y la ecuación resultante habría sido cabalmente diferente. Pero Roberto Arlt no estaba inmunizado contra nada. (…) Roberto Arlt resulta personalmente un paradigma del hombre que está fundando una nacionalidad en las grandes ciudades nuevas, queridas y hostiles.

La situación personal que condiciona la lente del autor y del personaje está definida en pocas palabras en el capítulo titulado “Los sueños del invento”: “Tenía necesidad de estar solo, de olvidarse de las voces humanas y de sentirse tan desligado de lo que lo rodeaba como un forastero en una ciudad en cuya estación perdió el tren”.

En este estado de hipersensibilidad todo puede maravillar pero también sobrecoger. Las revelaciones son inesperadas, insólitos los entusiasmos, imprevisibles las reacciones. Naturalmente ese estado es el menos apto para la visión rasante u objetiva. Todo se vuelve un poco monstruoso; se registra con lenguaje figurado y por analogía.

La gran humillación de Erdosain-Arlt en definitiva es no tener capacidad de convertirse en el gran ofensor de la sociedad y del padre eterno. Sentir que se está enfermo de cobardía y que ella es una enfermedad específicamente ciudadana.

Dolorosa metamorfosis del autor que se toma como materia prima de su propia obra y se convierte por desdoblamiento en el antihéroe existencial de la década del 30 en la Argentina.

Mirta Arlt

Estimados lectores:

La nueva selección es “Los siete locos”, de Roberto Arlt.

Los siete locos

Hace mucho que lo tengo en la lista de pendientes, pero no estoy segura de que sea el mejor momento para leerlo, ya que es más complejo de lo que imaginaba, y la trama es bastante melancólica y depresiva.

La historia gira alrededor de las tribulaciones de Remo Erdosain, descubierto robando de la empresa donde trabaja como cobrador, desesperado por conseguir dinero, abandonado por su mujer. Bajo estas circunstancias encontramos a Erdosain desesperanzado, casi agonizante por momentos, envuelto en una red de desesperación y angustia de la que parece no puede salir.

Lo acompañan personajes como “El Astrólogo”, empeñado en hacer una revolución social financiada por una red de burdeles administrada por el Rufián Melancólico.

La edición que tengo cuenta con un prólogo de Mirta Arlt, hija de Roberto, donde se nos plantea a Erdosain como una especie de espejo del autor, compartiendo el personaje y su creador muchos de los sentimientos expuestos en la obra.

Para tomar conciencia de la temática del libro les dejo una cita:

“Elsa miraba fijamente tras los rombos del velo, el semblante demacrado de aquel esposo que tanto quisiera un día, en tanto que Erdosain se preguntaba por qué existía en él un vacío tan inmenso, vacío en el que su conciencia se disolvía sin acertar con palabras que ladraban su pena de un modo eterno”.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

En paralelo mientras terminaba “Sobre héroes y tumbas” leí un pequeño libro de cuentos breves de Jorge Luis Borges: “El Informe de Brodie”.

Son 11 cuentos publicados por Borges en 1970, a los 71 años. Si bien cada uno es diferente de los demás, se puede decir que el tema común es la esencia gauchesca, sea en personajes más típicamente gauchos, o en personas ajenas a ese mundo, pero que comparten sus particularidades: peleas por el honor, venganzas y duelos con palabras, cuchillos y pistolas.

Mi única experiencia previa leyendo a Borges no había sido muy duradera (creo que habré llegado a leer dos cuentos, con escasa comprensión). Pero esta vez fue diferente, quizás en parte porque el propio Borges en el prólogo afirma que hizo el intento de escribir de la forma más simple posible, inspirándose en los cuentos que Kipling había comenzado a escribir en 1885, y que publicó en 1890.

Y para probarles que son fáciles de leer les digo que los leí en francés, para practicar para el examen que tengo la semana que viene. Y como lejos estoy de ser bilingüe, créanme que si pude leer a Borges en francés es porque se puede.

Les dejo una frase del prólogo, escrito por el propio Borges: “La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido”.

Saludos.

Mercedes

PD: Próximo libro: “Eclipse”, de John Banville.

Estimados lectores:

Acabo de terminar “Sobre héroes y tumbas”, de Ernesto Sábato.

A pesar de sus dimensiones, es un libro muy atrapante, desde el principio hasta el final, manteniendo la intriga durante toda la historia (de hecho, el final tampoco nos aclara todo; quedan muchas lagunas a completar por el lector).

Está dividido en tres partes muy diferentes. La primera comienza con la crónica policial y narra en tercera persona la historia de Alejandra y Martín, y de los peculiares personajes que los rodean, de la que ya algo dije en un post anterior.

La segunda parte es el Informe sobre ciegos, que muchas veces se vende por separado. Este informe es en realidad el diario de Fernando, uno de los misteriosos personajes de la historia, donde narra su incansable búsqueda de la guarida secreta de la secta de los ciegos. Esta parte, con sus toques sobrenaturales y de delirio, al final encuentra su razón de ser, que no voy a develar.

Por último, la tercera parte es la que viene a darle un cierre a toda la historia, ensamblando las partes realistas con las surrealistas, el drama personal con el del país en esa época.

Las tres partes juntas forman un todo único y muy difícil de describir. Enmarcados por la historia nacional de los años 50, vemos entremezclarse la política con las tragedias de los distintos personajes, sus locuras y sueños, a través de un abanico de personajes muy típicamente argentinos.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Les dejo algunas citas de “Sobre héroes y tumbas”.

Martín reflexionando sobre su padre

¿Habría dicho algo cariñoso Martín de saber que aquellas eran realmente las últimas palabras que oiría de su padre?

¿Sería uno tan duro con los seres humanos -decía Bruno- si se supiese de verdad que algún día se han de morir y que nada de lo que se les dijo se podrá ya rectificar?

Vio como su padre se daba vuelta y se alejaba hacia la escalera. Y también vio cómo, antes de desaparecer, volvió su cara, con una mirada que, años después de su muerte, Martín recordaría desesperadamente.

Para conocer un poco la personalidad de Alejandra, un diálogo entre ella y Martín.

M: ¿Te irías conmigo? (…)

A: Sí, creo que sí. Pero no veo por qué esa perspectiva puede alegrarte.

– ¿Por qué no?

– Porque no soporto a nadie a mi lado y porque te haría mucho, pero muchísimo mal.

– ¿Es que no me querés? (…)

– Pero sí, pavo. Justamente te haría mal porque te quiero, ¿no comprendés? Uno no hace mal a la gente que le es indiferente. Pero la palabra querer, Martín, es tan vasta… Se quiere a un amante, a un perro, a un amigo…

– ¿Y yo? – preguntó temblando Martín- ¿Qué soy yo para vos? ¿Un amante, un perro, un amigo…?

– Te he dicho que te necesito, ¿no te basta?

Conversación entre Martín y Bruno, otro de los personajes principales de la obra:

M: ¡Qué feliz fui aquella tarde! (…)

B: Así se da la felicidad. (…)

B: En pedazos, por momentos. Cuando uno es chico espera la gran felicidad, alguna felicidad enorme y absoluta. Y a la espera de ese fenómeno se dejan pasar o no se aprecian las pequeñas felicidades, las únicas existen. Es como…

Se calló, sin embargo. Al rato continuó:

– Imagínese un mendigo que desdeña limosna por el camino, porque le han dado el dato de un formidable tesoro. Un tesoro inexistente.

Sobre la esperanza

Pero una convicción más profunda, aunque tácita, lo inclinaba a pensar que el tiempo de los seres humanos no vuelve nunca para atrás, que nada vuelve a ser lo que era antes y que cuando los sentimientos se deterioran o se transforman no hay milagro que los pueda restaurar en su calidad inicial: como una bandera que se va ensuciando y gastando (le había oído decir a Bruno). Pero su esperanza luchaba, pues, como pensaba Bruno, la esperanza no deja de luchar aunque la lucha esté condenada al fracaso, ya que, precisamente, la esperanza solo surge en medio del infortunio y a causa de él.

Personas con distintas máscaras

Pues, como decía Bruno, “persona” quería decir máscara y cada uno tenía muchas máscaras: la del padre, la del profesor, la del amante. ¿Pero cuál era la verdadera? ¿Y había realmente una que fuese la verdadera? Por momentos pensaba que aquella Alejandra que ahora estaba viendo allí, riendo de los chistes de Quique, no era, no podía ser la misma que él conocía y, sobre todo, no podía ser la más profunda, la maravillosa y terrible Alejandra que él amaba. Pero otras veces (y a medida que pasaban las semanas más lo iba creyendo) se inclinaba a pensar, como Bruno, que todas eran verdaderas y que también aquel rostro-boutique era auténtico y de alguna manera expresaba un género de realidad del alma de Alejandra; realidad que, ¡y quién sabía cuántas otras más!, le era ajena, no le pertenecía ni jamás le pertenecería.

Estimados lectores:

Estoy leyendo, hace ya unos días, “Sobre héroes y tumbas”, de Ernesto Sábato.

ernesto-sabato

La novela comienza con un fragmento de una crónica policial: una muchacha llamada Alejandra llega a su casa, se encierra en su dormitorio, mata a su padre de cuatro balazos y prende fuego la casa.

Unos años después se descubre un escrito que un tal Fernando Vidal terminó el día de su muerte, y que podría aportar algo de luz sobre el extraño caso de Alejandra. Este es el “Informe sobre ciegos”, que forma parte de “Sobre héroes y tumbas”, y que muchas veces se vende por separado, por su autonomía literaria.

Luego de ese inicio que despierta curiosidad, el libro vuelve unos años para atrás para narrar la historia de Alejandra y Martín, dos jóvenes que se conocen en el Parque Lezama, lugar que, junto con La Boca y San Telmo, serán los escenarios de muchos de los sucesos de la obra.

Alejandra es un personaje muy particular, al igual que su familia y el resto de los personajes que la rodean. Vive en una casa antigua con su padre, con quien nunca tuvo una buena relación, con su bisabuelo que habita en el pasado y un tío loco que toca la trompeta a cualquier hora del día y de la noche.

Una extraña atracción parece unirla con Martín: se conocen aparentemente por azar, y también por azar se reencuentran, aunque con la convicción por parte de Martín de que Alejandra sabe cómo encontrarlo, y que lo hace cuando ella quiere.

Martín, desempleado y solitario, poco a poco va conociendo pedazos de esta misteriosa Alejandra: su pasado plagado de historias y su extraño presente.

Saludos.

Mercedes

 

Estimados lectores:

Quiero invitarlos a visitar la casa de Sábato de Santos Lugares. El sábado fui y vale totalmente la pena. Sean o no amantes del escritor, les va a interesar; pero si son fanáticos, les va a fascinar.

La casa donde vivió gran parte de su vida Ernesto Sábato (desde 1945 hasta su muerte en 2011) está ubicada en la calle Saverio Langeri al 3135, en Santos Lugares, Provincia de Buenos Aires. Llegar es fácil: si van en auto, es apenas cruzando la General Paz, a la altura del barrio porteño de Devoto. Si deciden ir en tren, se toman el San Martín y se bajan en Santos Lugares; a tres cuadras de la estación está la casa. Luego del festival Sábato que se hizo hace poco, se hizo más conocida la casa, y hay carteles que nos ayudan a llegar.Mapa Casa de Sábato

La casa está abierta los jueves de 11 a 15 y los sábados de 13 a 19 La entrada es gratuita (se aceptan contribuciones voluntarias).

Para visitar la casa obligatoriamente tienen que hacer la visita guiada, que comienzan a cada hora desde las 13, y están a cargo de dos de los nietos de Sábato.Jardín Sábato

Jardín a la entrada de la casa, donde Sábato mostraba su costado “caótico”

A mi me tocó la visita a cargo de Guido, que nos dijo que el tour es muy diferente si lo da su hermana, que lo hace más sentimental. Así que pienso volver en otro horario para escuchar la otra parte de la historia (a las 13, 14 y 15 la visita la hace la nieta y a las 16, 17 y 18 Guido).

Estatua CeresNo quiero anticiparles mucho, pero sí les digo que vale totalmente la pena. Ya me pareció algo único poder entrar a la casa de Sábato, ver sus bibliotecas, su jardín, su estudio, Pero creo que más especial es todavía que me haya guiado uno de sus nietos, contando anécdotas de la intimidad familiar.

Ojalá que estos chicos sigan haciendo las visitas ellos mismos. Por las dudas, les recomiendo que no dejen pasar mucho tiempo para ir.

Estatua de Ceres que estaba en el Parque Lezama, regalada a Sábato. Hoy está ubicada en el jardín interno de la casa.

Estudio de Sábato

Estudio de Sábato

Les dejo el link al Facebook: https://www.facebook.com/Casadesabato/?fref=ts

Saludos.

Mercedes

 

Estimados lectores:

El fin de semana terminé de leer “Sangre y deseo”, de Florencia Canale. Les dejo primero algunas referencias históricas y después los comentarios del libro.

Marco histórico

  • 1793: Nacimiento de Juan Manuel Ortíz de Rozas, en Buenos Aires. Sus padres son Agustina López de Osornio y León Ortíz de Rozas, pertenecientes a familias pudientes de Buenos Aires, con grandes campos y vínculos comerciales con Europa.
  • 1806/7: Invasiones inglesas. El joven Rozas, si bien era muy joven, participa en la defensa de la ciudad. Luego de esta incursión en la guerra y la política Juan Manuel se dedica a cuidar el campo familiar, alejándose de la política por muchos años.
  • 1810: En mayo se destituye y expulsa al Virrey Baltasar de Cisneros, proclamándose el primer gobierno local.
  • 1810-1820: Se sucedieron dos juntas de gobierno, dos triunviratos y el Directorio.
  • 1813: Juan Manuel Ortíz de Rozas se casa con Encarnación Ezcurra. La joven, que era de origen algo más humilde que los Rozas, no es aceptada por su familia política, particularmente por la madre de Rosas.
  • 1816: En Tucumán se produce la declaración de la Independencia de las Provincias Unidas de América del Sur.
  • 1814-1817: Nacen los tres hijos de Juan Manuel y Encarnación. La más pequeña, Manuela, será la compañera de Rosas hasta sus últimos días. Poco después del nacimiento de Manuela, Juan Manuel tiene una dura discusión con su familia (vinculada con su esposa) y rompe relaciones con sus padres, dejando la casa de la familia y cambiándose el nombre. A partir de ese momento será Juan Manuel de Rosas.
  • Comienza sus actividades comerciales (agrícolas y ganaderas) en sociedad con Terrero y Dorrego (hermano de Manuel).
  • 1820-1824: Gobernación de Buenos Aires en cabeza de Martín Rodríguez, sucedido por Las Heras y en 1826 por Rivadavia. Durante la presidencia de Rivadavia se constituyó Buenos Aires como capital del Estado, se creó el Banco Nacional y la Constitución de 1826, rechazada por muchas provincias.
  • 1828: Fusilamiento de Manuel Dorrego (federal) por parte de los unitarios, con el objetivo de lograr unidad y estabilidad en el gobierno de Buenos Aires.
  • 1929-1932: Primera Gobernación de Buenos Aires de Rosas. Juan Manuel fue convocado para ocupar el cargo por el caos reinante en el gobierno, precisando de una persona fuerte que pusiera orden. En esa época existían conflictos con los países vecinos, con los indios y también problemas internos dentro de los partidos unitario y federal.
  • 1833-1835: Sucesión de tres gobernadores débiles, que renunciaron por la presión de los rosistas.
  • 1833: Rosas inicia la campaña del desierto, para expulsar al indio de las tierras del país.
  • 1835: Asesinato de Facundo Quiroga.
  • 1835-1852: Segunda Gobernación de Rosas. En este período, más extenso y agresivo, Rosas se convierte en dictador, y no duda en utilizar cualquier arma para aplacar revoluciones.
  • 1852: Rosas pierde contra Urquiza en la batalla de Caseros, iniciando su exilio en Gran Bretaña.
  • 1853: Se sanciona la Constitución de 1853, que constituyó la República Argentina, de la que no participaron todas las provincias.
  • 1861: Se logró la unificación del país.
  • 1862: Bartolomé Mitre asume como primer presidente constitucional de la Argentina unida.
  • 1877: Rosas muere en Francia, a los 84 años.

Comentarios del libro

No puedo decir que el libro sea malo, pero definitivamente esperaba algo mucho mejor. En cuanto a los hechos históricos narrados, no creo que ofrezca una visión completa del momento histórico en el que se desarrolló la vida de los personajes. Ni siquiera la vida de Rosas y Encarnación parece completa, por los largos baches temporales sin descripciones.

Hay muchos personajes históricos citados en la novela, secundarios en la vida de Rosas, que solo dejan su nombre, careciendo de al menos una referencia de su importancia para la historia del país y las circunstancias de su aparición. Antes que mencionar a tanta gente sin explicar nada, hubiera sido preferible que ni aparecieran. Además, como los años en el libro pasan por momentos lentamente y por momentos muy rápido, a veces no se cuenta con la precisión del año o la década en la que estamos, ya que las referencias de fechas no siempre están.

La novela no desarrolla para nada la segunda gobernación de Rosas, terminando con la muerte de Encarnación, en 1838, cuando a Rosas aún le restaba vivir una enorme cantidad de sucesos. Si bien la novela es sobre el romance de Juan Manuel y Encarnación, me parece que era inevitable meterse con el gobierno de Rosas, no solo por la trascendencia histórica, sino también por el impacto que debe haber tenido en su vida privada. Al menos se podría haber incorporado un epílogo resumiendo todo lo que pasó después.

Particularmente no me gusta la imagen que da de Rosas: preocupado por bombachas de campo mientras su mujer se ocupaba de idear la Mazorca. Si bien Encarnación tuvo mucho que ver en la historia, Rosas seguramente fue el protagonista e ideador, y no solamente su mujer. Entiendo que Rosas es un personaje controvertido, pero la imagen de Rosas en el libro es demasiado tibia, omitiendo una enorme cantidad de hechos que debían al menos haberse expuesto como acusaciones de sus detractores.

Por último, la narración tampoco me pareció especial. La noté muy simple, con pocas descripciones, y un estilo poco estudiado. Por ejemplo, el narrador mezcla expresiones cotidianas informales con otras más sofisticadas. Cuando tenemos un narrador omnisciente, creo que es preferible que este mantenga la objetividad y formalidad, dejando las formas personales y cotidianas para los diálogos entre los personajes.

De todas formas, pienso que toda lectura enriquece. Esta obra me permitió refrescar temas de historia, particularmente de este personaje tan complejo que fue Rosas.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Ya hace unos días comencé a leer “Sangre y deseo”, de Florencia Canale, libro que narra la apasionada historia de amor entre Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra. Más que por el romanticismo, es interesante leerlo por la parte histórica: en su juventud los personajes vivieron la época de las invasiones inglesas, la creación de nuestra bandera y la independencia. Rosas mismo, un poco más adulto, tomaría importancia en la historia del país.

Sangre y deseo

Biografía de Florencia Canale

Según una de las solapas del libro, Florencia Canale nació en Mar del Plata y estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires. Es periodista y trabajó en publicaciones como Noticias, Living, Gente y Siete Días. Actualmente es editora de la revista Veintitrés.

Se ha especializado en escribir novelas románticas históricas. Además de la que estoy leyendo, escribió “Pasión y traición” (sobre los amores de Remedios de Escalada de San Martín), “Amores prohibidos” (narra las relaciones secretas de Manuel Belgrano) y “Sí, quiero”, escrito en colaboración con Dany Mañas (historias de amor y casamientos célebres).

Saludos.

Mercedes