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Category Archives: Novela histórica

Estimados lectores:

Buscando información sobre el último libro que leí, me encontré con que el cacique Mariano Rosas, uno de los protagonistas de la novela, existió realmente, así que voy a aprovechar para compartir una pequeña reseña histórica.

1825: Nacimiento de Panguitruz (luego conocido como Mariano Rosas) en la Provincia de La Pampa, cerca de la laguna de Leubucó. Era hijo del cacique Painé Güor y de una cautiva blanca. De pequeño es secuestrado junto con otros indios por los blancos, bautizado Mariano Rosas, y apadrinado por el propio Rosas, entonces gobernador de Buenos Aires.

Mariano Rosas

Mariano Rosas

1829-1832: Primer gobierno de la Provincia de Buenos Aires de Juan Manuel de Rosas.

1832: Campaña al Desierto de Rosas, primera gran expedición de los blancos para conquistar las tierras dominadas por los indios. Sin embargo, esta campaña no tuvo la extensión y nefastas consecuencias de la emprendida por Roca en 1878.

1832-1835: Gobiernan Buenos Aires Juan Ramón González de Balcarce, Juan José Viamonte y Manuel Vicente Maza.

1835-1852: Segundo gobierno de Rosas, que culmina con su derrota en la batalla de Caseros, contra Justo José de Urquiza. En los primeros años del gobierno su política para con los indios alternó períodos de paz y campañas de exterminio, para pasar después de 1839 a sostener una política de paz permanente.

Rosas

Juan Manuel de Rosas

1852-1880: Gobiernan Buenos Aires y luego la Confederación Argentina, Vicente López y Planes (por un breve período), Justo José de Urquiza, Santiago Derqui, Juan Esteban Pedernera, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento y Nicolás Avellaneda.

1856: Muere el padre de Mariano Rosas, sucediéndolo su hijo mayor, Calvaiú Güor, quien dos años después es asesinado, llegando Mariano Rosas a cacique de los ranqueles. Durante el gobierno de Mariano Rosas los ranqueles mantuvieron buenas relaciones tanto con unitarios como con federales, y se impulsó el desarrollo de la agricultura y la ganadería.

1870: Lucio V. Mansilla publica su libro “Una excursión a los indios ranqueles”, donde describe su encuentro con Panguitruz Güor (Mariano Rosas). Gracias a los relatos de Mansilla conocemos, por ejemplo, la buena relación que el Gobernador Rosas mantenía con su ahijado indio, y muchas costumbres del pueblo ranquel.

1877: Muerte de Mariano Rosas de viruela, siendo sucedido por su hijo, Epumer Rosas.

1878-1885: Conquista del Desierto, campañas llevadas a cabo por varios militares argentinos, entre los que se destaca Julio Argentino Roca, contra las poblaciones indígenas mapuche, ranquel y tehuelche, que terminaron con la victoria argentina.

Conquista del desierto

1879: La tumba de Mariano Rosas es profanada por los blancos, robándose sus huesos, que estuvieron expuestos en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de La Plata durante casi un siglo, hasta que en 2001 fueron restituidos a su tierra, luego de una serie de movilizaciones y peticiones de los descendientes de los indios. Entre estas movilizaciones cabe mencionar la participación de Gabriela Epumer, quien fuera guitarrista de Charly García, sobrina tataranieta de Mariano Rosas.

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Estimados lectores:

En el día de ayer he concluido “Indias blancas”, de Florencia Bonelli (la primera parte). En el libro nos encontramos con dos historias de amor, aunque de alguna forma conectadas.

La primera se desarrolla en 1870, y los protagonistas son Laura Escalante y Nahueltruz Guor. Ella es una joven preciosa, blanca y rubia, perteneciente a una familia rica de Buenos Aires. Él es un morocho y corpulento indio ranquel, hijo del poderoso cacique Mariano Rosas. Se conocen casualmente en Río Cuarto, Córdoba, ciudad donde coinciden ambos para cuidar al convaleciente padre Agustín, hermano de Laura y amigo de Nahueltruz.

El amor es a primera vista y pasional, como solo puede ser en las novelas de Bonelli (al menos en las que leí). Laura y Nahueltruz deberán amarse en secreto, no solo porque las familias de ambos se opondrían a la unión, sino porque pertenecen a mundos en permanente guerra.

La otra historia de amor transcurre unos 30 años antes, la protagonizan Blanca Montes y Mariano Rosas, y llegamos a ella gracias a las memorias de Blanca Montes, que inesperadamente llegan a las manos de Laura.

Blanca Montes, madre del enfermo padre Agustín, es una figura envuelta en misterio, de la que nadie parece querer hablar. A través de sus memorias, Laura descubre la intensa vida de Blanca Montes, desde la temprana pérdida de sus padres, su casamiento con un hombre al que nunca amó, hasta su vida como cautiva de Mariano Rosas, un indio ranquel.

Pero la historia de Blanca es en definitiva una historia de amor: Mariano Rosas, perdidamente obnubilado por la belleza de Blanca, la cautiva y la hace su amante. Sin embargo, aunque pueda parecer cruel al principio, Blanca termina amando a su captor, quien profesa por ella un amor incondicional.

Y así se desarrolla la novela, intercalando la historia de Laura y Nahueltruz con la lectura de las memorias de Blanca Montes.

Comentario

El libro es apasionante; la capacidad de Bonelli de introducirnos en mundos e historias absorbentes es incuestionable. Las páginas se pasan rápido y cada capítulo invita a leer el siguiente.

Las referencias históricas y culturales siempre me suman en una novela; si bien el trasfondo es una historia de amor (o dos, en este caso), las enmarcamos en la época del gobierno de Rosas, la oposición entre unitarios y federales, y los contrastes de las culturas bonaerense, de las ciudades del interior y de los poblados indios.

Sin embargo, no puedo dejar de advertir que encuentro esta historia muy similar, salvando las distancias, a “Lo que dicen tus ojos”. En ambas hallamos a jóvenes bellísimas, inquietas, despiertas e inteligentes, pero algo ingenuas, que se encuentran repentinamente invadidas por un amor a primera vista y muy pasional. En ambos casos él es un hombre con experiencia, fornido, impulsivo y casi animal, del que no deberían enamorarse, porque es de otra raza y cultura, enfrentada a la propia. Pero la fuerza de ese primer gran amor los mantiene unidos, luchando contra todos los obstáculos que se les presentan en el camino.

Por otro lado, me doy cuenta de que cada vez me cuesta más creer en este tipo de historias. Las leo con interés, pero no me las creo realmente. Hace poco leí un artículo que decía que las películas y la literatura nos invitan a creer que existe ese amor espontáneo, a primera vista, que surge cuando nos chocamos con alguien en la calle, se nos caen todos los libros al piso, y mientras los levantamos intercambiamos palabras casuales que terminan siendo la semilla del gran amor de nuestra vida.

Cada vez más me doy cuenta de que no existe ese “amor a primera vista por el que daría la vida sin pensarlo”. Sin ánimos de volverme filosófica, el amor es una construcción del día a día, y que lleva mucho tiempo. De ninguna manera una mirada, por más fornido, morocho y seductor que sea él, me enamora al punto de querer dejarlo todo por un sueño.

Por eso me resultó bastante más creíble la historia de amor de Blanca Montes y Mariano Rosas: comienza siendo aversión contra el captor, pero poco a poco se transforma en amor, luego de ir conociendo al otro y de compartir una vida juntos.

La historia de Laura y Nahueltruz continúa en Indias Blancas II, pero por el momento voy a descansar del amor incondicional, y optaré por otro tipo de literatura. ¡En breve les digo quién es el escogido!

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

El nuevo libro es “Indias blancas”, de Florencia Bonelli, una de sus obras más conocidas, y que cuenta con una segunda parte.

Indias Blancas

La historia, ambientada en 1870, comienza con el viaje de Laura Escalante, una joven inquieta y curiosa perteneciente a una familia de alcurnia, desde Buenos Aires hasta Córdoba, para visitar a su hermano enfermo.

Allí Laura conocerá a Nahueltruz Guor, un indio ranquel, del que se enamorará perdidamente.

Según la página web de la propia Florencia Bonelli: “Un amor irrefrenable, enfrentado a todos y a todo, incluso a ellos mismos, los hace transitar momentos dolorosos, llenos de aventuras, desencuentros y acción, en el marco de la épica lucha entre indios y blancos que ha definido nuestro país desde entonces”.

La trama, como en muchas de las obras de Bonelli, intercala historia argentina con amor pasional y cultura, en este caso sobre la vida en esa época, tanto entre los blancos como entre los indios, y el perpetuo enfrentamiento entre ambas culturas.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

He terminado de leer “Ébano”, de Ryszard Kapuściński.

El libro es precioso, para disfrutar cada palabra. Está compuesto por una treintena de pequeños relatos que son más bien fotos o postales de distintos países de África, en diferentes años, desde 1950 hasta 1994.

Cada uno de los relatos es a la vez una foto y parte de una película, porque a través de cada uno de ellos ingresamos en una partecita muy íntima y privada de ese enorme y diverso continente que es África. Así vemos pintorescos personajes locales, rituales, discriminación y guerras, miseria, hambre y sed, y una variedad de relaciones humanas.

Pero también la riqueza está en el conjunto de estas visiones parciales, en ese sabor que nos queda luego de terminar de leer el libro y saber que ahora conocemos un poco más la realidad de África.

Justo el fin de semana vi un excelente documental biográfico del fotógrafo brasilero Sebastião Salgado (“La sal de la tierra”), que me recordó mucho al trabajo de Kapuściński. Porque sentí que ambos hacían lo mismo: retratar. Pero no retratos comunes; se trata de extractos de realidad, transparentes y sencillos, que sin necesidad de explicaciones o de elaboradas frases, reflejan de manera perfecta lo que percibimos con nuestros sentidos.

Les dejo algunos extractos del libro, acompañados de fotos de Salgado. Varios son del último relato, “En África, a la sombra de un árbol”, que me pareció bellísimo. Encontré una página que lo reproduce completo, por si lo quieren leer: https://cronicasperiodisticas.wordpress.com/2010/09/12/en-africa-a-la-sombra-de-un-arbol/

Citas

“Entre ellos todo se mide por el valor de los camellos: la riqueza, el poder, la vida. Sobre todo la vida. Si Ahmed mata a un miembro de otra familia, la suya tiene que pagar a la del muerto una indemnización. Si ha matado a un hombre, cien camellos; y si a una mujer, cincuenta. Si no, ¡habrá guerra!”.

“Les explico a los escoceses que las demandas de sus interlocutores son consecuencia de la convicción, que comparten muchos africanos, de que el blanco lo tiene todo. En cualquier caso, que tiene mucho más que el negro. Y si en su camino aparece un blanco, es como si la gallina le pusiera al africano un huevo de oro. Tiene que aprovechar la oportunidad, no puede dormirse, dejar pasar la ocasión. Tanto más cuanto que mucha de esa gente realmente no tiene nada, necesita de todo y anhela muchas cosas”.

Salgado

“Pues bien, ha caído la noche, estamos sentados bajo un árbol enorme y una muchacha me ofrece un vaso de té. Oigo hablar a gentes cuyos rostros, fuertes y brillantes, como esculpidos en ébano, se funden con la inmóvil oscuridad. No entiendo mucho de lo que dicen pero sus voces suenan serias y solemnes. Al hablar se sienten responsables de la Historia de su pueblo. Tienen que preservarla y desarrollarla. Nadie puede decir: leedla en los libros, pues nadie los ha escrito; no existen. Tampoco existe la Historia más allá de la que sepan contar aquí y ahora. Nunca nacerá esa que en Europa se llama científica y objetiva, porque la africana no conoce documentos ni censos, y cada generación, tras escuchar la versión correspondiente que le ha sido transmitida, la cambia, altera, modifica y embellece. Pero por eso mismo, libre de lastres, del rigor de los datos y las fechas, la Historia alcanza aquí su encarnación más pura y cristalina: la del mito”.

(…) “Es extraño, aunque rigurosamente cierto a un tiempo, que la vida del hombre dependa de algo tan volátil y quebradizo como la sombra (de un árbol). Por eso el árbol que la proporciona es algo más que un simple árbol: es la vida. Si en su cima cae un rayo y el mango se quema, la gente no tendrá dónde refugiarse del sol ni dónde reunirse. Al serle vetada la reunión, no podrá decidir nada ni tomar resolución alguna. Pero, sobre todo, no podrá contarse su Historia, que sólo existe cuando se transmite de boca en boca en el curso de las reuniones vespertinas bajo el árbol. Así, no tardará en perder sus conocimientos del ayer y su memoria. Se convertirá en gente sin pasado, es decir, no será nadie. Todos perderán aquello que los ha unido, se dispersarán, se irán, solos, cada uno por su lado. Pero en África la soledad es imposible; solo, el hombre no sobrevivirá ni un día: está condenado a la muerte. Por eso, si el rayo destruye el árbol, también morirán las personas que han vivido a su sombra. Y así dicho: el hombre no puede vivir más que su sombra”.

“El desierto te enseñará una cosa: que hay algo que se puede desear y amar más que a una mujer. El agua”, dicho al autor del libro por Ogotemmeli, el sabio del pueblo dogon que habita en Mali.

Salgado 3

“El mundo del africano medio es diferente; es un mundo pobre, de lo más sencillo y elemental, reducido a unos pocos objetos: una camisa, una palangana, un puñado de grano, un sorbo de agua. Su riqueza y diversidad no se expresan bajo una forma material, concreta, tangible y visible, sino en esos valores y significados simbólicos que dicho mundo confiere a las cosas más sencillas, tan baladíes que son inapreciables para los no iniciados”.

“El racismo, el odio hacia el otro, el desprecio y el deseo de erradicar al diferente hunden sus raíces en las relaciones coloniales africanas. Allí, todo esto ya había sido inventado y llevado a la práctica siglos antes de que los sistemas totalitarios modernos trasplantasen aquellas sórdidas e infames experiencias a la Europa del siglo XX”.

“El espíritu de África siempre se encarna en un elefante. Porque al elefante no lo puede vencer ningún animal. Ni el león, ni el búfalo, ni la serpiente”.

Salgado 2

Estimados lectores:

Actualmente me encuentro leyendo “Ébano”, de Ryszard Kapuściński.

Ebano

El autor es un escritor y periodista polaco, historiador, que trabajó como corresponsal de guerra en diferentes países de Asia, África, Europa y América. En este libro recorremos con Ryszard parte del tumultuoso continente africano a partir de los años 1960: Ghana, Tanzania, Nigeria, Ruanda, entre otros.

Pero el África que vemos no es la del turista, sino la del africano. Es el África de la malaria, la tuberculosis, las guerras civiles y los golpes de Estado. Es el África de los robos constantes, la corrupción, las injusticias y el despotismo. Pero es también el África de la amistad y la fidelidad, de los paisajes, las costumbres y los olores. Es el África completa, con sus matices y múltiples realidades.

El propio autor nos brinda la mejor presentación del libro:

He vivido unos cuantos años en África. Fui allí por primera vez en 1957. Luego, a lo largo de cuarenta años, he vuelto cada vez que se presentaba la ocasión. Viajé mucho. Siempre he evitado las rutas oficiales, los palacios, las figuras importantes, la gran política. Todo lo contrario: prefería subirme a los camiones encontrados por casualidad, recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos de la sabana tropical. Su vida es un martirio, un tormento que, sin embargo, soportan con una tenacidad y un ánimo asombrosos.

De manera que éste no es un libro sobre África, sino sobre algunas personas de allí, sobre mis encuentros con ellas y el tiempo que pasamos juntos. Este continente es demasiado grande para describirlo. Es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos “África”. En la realidad, salvo por el nombre geográfico, África no existe.

Como se ve en estas pocas líneas, Kapuściński, además de historiador y cronista, es un novelista con un talento especial. Todas las imágenes que nos muestra son vívidas y llenas de sentimiento, pero a la vez con una gran carga de historia y cultura que absorbemos espontáneamente, casi sin darnos cuenta.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

El nuevo libro, que ya casi termino es “Teoría general del olvido”, de José Eduardo Agualusa.

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Es la historia de Ludovica, que vive hace años encerrada en su casa, por temor a salir afuera. Con su hermana Odete, su única compañera, se trasladan a Angola a vivir con el nuevo marido de Odete, un comerciante de diamantes. Todo cambia cuando estalla la revolución en Angola y Odete y su marido desaparecen misteriosamente. Ludovica, ahora totalmente sola, se aísla por completo del mundo exterior, permaneciendo durante años recluida en el departamento.

africa

El libro es la historia de Ludovica, pero también de ese pueblo angoleño que está en plena ebullición: entre 1969 y 1975 fue la lucha por la independencia de Portugal, y desde 1975 hasta 2002 vivió en guerra civil. Durante todo este tiempo Ludovica vio los acontecimientos desde la ventana de su casa.

Sobre el autor

agualusaJosé Eduardo Agualusa es él mismo un angoleño de origen portugués, que transita su vida entre Angola, Portugal y Mozambique.

Les dejo un link a una entrevista al autor que salió en año pasado en Página 12: https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-40184-2016-10-03.HTML.

Allí comenta algo del libro, de la historia de Angola y deja traslucir algo de su vida personal.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Ahora sí, les dejo mis comentarios sobre “Mi vida. Intento autobiográfico”, de León Trotsky.

En primer lugar, lo que destaco es que es la palabra directa de uno de los líderes e idearios de la Revolución Rusa, ladero de Lenín. A través de este testimonio podemos acercarnos al mundo de la Revolución, a su gestación y a los años posteriores.

Por otro lado, además de destacarse la parte histórica, es interesante la experiencia personal de vida, desde sus primeros años en el campo, a su último período en México, pasando por cárceles, deportaciones, exilios en distintos países.

El compromiso personal con la causa revolucionaria es impresionante, aunque no compartamos ese pensamiento. Ya desde muy joven lo vemos a Trotsky comprometido con la sociedad. Y fue ese compromiso el que lo condicionó durante toda su vida, ya que nunca cedió ante las presiones de nadie, terminando sus días en el otro lado del mundo, lejos de su patria, asesinado por un agente de Stalin.

Ahora lo negativo… Primero, noto que al ser una autobiografía, es siempre subjetiva, aunque se intente no serlo. Trotsky fue siempre un personaje polémico, y creo que es necesario escuchar otras voces para encontrar una visión más objetiva. El problema es que Stalin se ocupó de rehacer la historia, borrar testimonios y asesinar a opositores al régimen.

Por otro lado, el libro fue escrito en 1927, años antes de que muriera el autor, y hace muchos años. Esto genera que ciertos hechos históricos que en su momento, y para Trotsky, no eran importantes, pero que luego con el tiempo tomaron mayor releyendo. Por ejemplo, el asesinato de los zares de Rusia y todos sus hijos, no es ni mencionado en la biografía de Trotsky.

En el libro se hace mucho énfasis en las luchas internas dentro del partido, o entre facciones del comunismo. Entiendo que éstas constituían el día a día de Trotsky, pero hoy, tantos años después, y habiendo ocurrido tantas cosas, pierden peso y se vuelven un poco reiterativas.

Tuve que leer el libro con una enciclopedia al lado, ya que son nombradas permanentemente nuevas personas, lugares y fechas, que es imposible recordar. Además porque el libro no siempre sigue un orden 100% cronológico, y no se mencionan todos los hechos históricos relevantes. Por ejemplo, no se menciona el hecho que dio comienzo a la Primera Guerra Mundial (el asesinato del heredero del trono austrohúngaro).

De todas formas, a pesar de estas críticas, me resultó muy interesante el libro. Trotsky fue siempre un personaje enigmático para mí, dentro de una época tumultuosa y plagada de eventos históricamente importantes. Sí advierto que es bastante extenso y no muy sencillo de leer.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Les dejo el testamento de Trotsky, escrito poco antes de que lo asesinaran (el 21/08/1940), desde México.

 

27 de febrero de 1940

Mi presión arterial alta (que sigue aumentando) engaña los que me rodean sobre mi estado de salud real. Me siento activo y en condiciones de trabajar, pero evidentemente se acerca el desenlace. Estas líneas se publicarán después de mi muerte.

No necesito refutar una vez más las calumnias estúpidas y viles de Stalin y sus agentes; en mi honor revolucionario no hay una sola mancha. Nunca entré, directa ni indirectamente, en acuerdos ni negociaciones ocultas con los enemigos de la clase obrera. Miles de adversarios de Stalin fueron víctimas de acusaciones igualmente falsas. Las nuevas generaciones revolucionarias rehabilitarán su honor político y tratarán como se lo merecen a los verdugos del Kremlin.

Agradezco calurosamente a los amigos que me siguieron siendo leales en las horas más difíciles de mi vida. No nombro a ninguno en especial porque no puedo nombrarlos a todos. Sin embargo, creo que se justifica hacer una excepción con mi compañera, Natalia Ivanovna Sedova. El destino me otorgó, además de la felicidad de ser un luchador de causa del socialismo, la felicidad de ser su esposo. Durante los casi cuarenta años que vivimos juntos ella fue siempre una fuente inextinguible de amor, bondad y ternura. Soportó grandes sufrimientos, especialmente en la última etapa de nuestras vidas. Pero en algo me reconforta el hecho de que también conoció días felices.

Fui revolucionario durante mis cuarenta y tres años de vida consciente y durante cuarenta y dos luché bajo las banderas del marxismo. Si tuviera que comenzar todo de nuevo trataría, por supuesto, de evitar tal o cual error, pero en lo fundamental mi vida sería la misma. Moriré siendo un revolucionario proletario, un marxista, un materialista dialéctico y, en consecuencia, un ateo irreconciliable. Mi fe en el futuro comunista de la humanidad no es hoy menos ardiente, aunque sí más firme, que en mi juventud.

Natasha se acerca a la ventana y la abre desde el patio para que entre más aire en mi habitación. Puedo ver la brillante franja de césped verde que se extiende tras el muro, arriba el cielo claro y azul y el sol que brilla en todas partes. La vida es hermosa. Que las futuras generaciones la libren de todo mal, opresión y violencia y la disfruten plenamente.

L.Trotsky

Todas mis pertenencias, mis derechos literarios (los ingresos que producen mis libros, artículos, etcétera) serán puestos a disposición de mi esposa Natalia Ivanovna Sedova. En caso de que ambos perezcamos [el resto de la página está en blanco].

 

3 de marzo de 1940

La índole de mi enfermedad es tal (presión arterial alta y en avance) -según yo lo entiendo- que el fin puede llegar de súbito, muy probablemente -nuevamente, es una hipótesis personal- por un derrame cerebral. Este es el mejor fin que puedo desear. Es posible, sin embargo, que me equivoque (no tengo ganas de leer libros especializados sobre el tema y los médicos, naturalmente, no me dirán la verdad). Si la esclerosis se prolongara y me viera amenazado por una larga invalidez (en este momento me siento, por el contrario, lleno de energías espirituales a causa de la alta presión, pero no durará mucho), me reservo el derecho de decidir por mi cuenta el momento de mi muerte. El “suicidio” (si es que cabe el término en este caso) no será, de ninguna manera, expresión de un estallido de desesperación o desaliento. Natasha y yo dijimos más de una vez que se puede llegar a tal condición física que sea mejor interrumpir la propia vida o, mejor dicho, el proceso demasiado lento de la muerte… Pero cualesquiera que sean las circunstancias de mi muerte, moriré con una fe inquebrantable en el futuro comunista. Esta fe en el hombre y su futuro me da aun ahora una capacidad de resistencia que ninguna religión puede otorgar.

L.T.

Estimados lectores:

He terminado de leer “Mi vida. Intento autobiográfico”, de León Trotsky. En otro post les dejo mis comentarios del libro. Por ahora, les pase una cronología de eventos importantes de la vida de León Trotsky (siguiendo los hechos narrados en el libro):

1818-1883: Vida de Marx, fundador del marxismo, cuyas teorías y propuestas estaban muy en boga en la época de Trotsky, y que aún hoy se siguen escuchando, aunque más minoritariamente.

1879: Nacimiento de Lev Davidovich Bronstein, luego conocido como Trotsky, en Ianovka, una aldea de la Provincia de Ucrania. Su padre era un colono-terrateniente judío. Si bien no era una familia que se pudiera llamar “rica”, sí tenían una posición económica relativamente buena, lo cual fue siempre para Trotsky una especie de karma que tuvo que cargar. Su padre era muy hábil para los negocios, y llego a tener una cantidad considerable de tierras, que explotaba él mismo con sus peones, o prestando algún servicio a otros productores (como la molienda o almacenamiento).

Campo ruso 1900.jpg

De esta infancia en el campo surgen sus primeros contactos con los mujiks (campesinos rusos). Años más tarde sus adversarios dirían que nunca se interesó lo suficiente por el campesino ruso.

1888: Se instala en la ciudad de Odesa con un pariente, para sus estudios.

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Sus orígenes judíos, aunque su familia no era practicante, ya en sus años de joven estudiante lo marcan: había cupos para judíos en las escuelas del Estado.

Si bien era un excelente estudiante, uno de los mejores de la clase, ya en estos años comienzan sus conflictos con las autoridades. Primero, por editar una revista en el colegio (algo que estaba prohibido), luego por una broma pesada a un profesor. Resulta que con sus compañeros le hicieron un “concierto” (hacer ruido en clase), luego del cual varios de sus compañeros lo denuncian como el organizador de la broma (lo que no era exactamente cierto), ocasionando su expulsión transitoria.

Su fuerte decisión de defensa de sus derechos también se vislumbra aquí: apoya al compañero que reclamaba el resultado de un trabajo.

En el último año de escuela entra en contacto con el partido Narodnaia Volia. Su trabajo consistía en difundir libros y publicaciones. Aquí Trotsky hace sus primeras publicaciones de artículos, trabajo que mantendrá a lo largo de toda su vida.

1896: Funda en Nikolaiev su primera organización revolucionaria, la Unión Obrera de la Rusia Meridional. Se ocupaban de reunir obreros de la zona y dar charlas. Su trabajo es interrumpido por las detenciones en masa que ocurren por esos años.

1898: Trotsky sufre su primera detención, pasando una temporada en la cárcel de Nikolaiev.

Contrae matrimonio con otra militante, Alexandra, para no ser deportados por separado a Siberia. Alexandra lo acompañará tres años, y tendrán dos hijas. Su verdadera compañera y amor de su vida será su segunda esposa, Natasha Sedova.

Como decide evadirse de Siberia, consigue un pasaporte falso a nombre de Trotsky, nombre que lo acompañará a lo largo de toda su vida política.

Luego de algunas pequeñas dificultades para escapar, logra cruzar la frontera rusa, dirigiéndose a Viena. Allí conoce a Víctor Adler, líder de la socialdemocracia austríaca.

Mapa Europa 1900.jpg

1902: Se dirige a Londres, donde conoce a Lenín. Luego de un breve tiempo allí se dirige a París.

Ese mismo año distintos revolucionarios fundan el periódico marxista Iskra, con el cual Trotsky colabora escribiendo artículos. En 1903 Lenín propone al joven Trotsky como miembro de la redacción, ya que pretendía así obtener la mayoría estable en el cuerpo directivo.

1903: Se casa con Natasha, su segunda y última esposa.

Luego del II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, Trotsky se separa de Lenín y de la mayoría (bolcheviques) pasando a representar a una minoría de revolucionarios (mencheviques). Este será un punto clave para la historia rusa, ya que estas dos facciones disputarán durante muchos años. Trotsky, sin embargo, volverá pronto a las filas de Lenín.

Después de una estadía en Finlandia, vuelve a Rusia en 1905, momento en que se produjo la primera revolución ruso, preludio de la del 17, que elevaría a los revolucionarios en el poder.

1905: Funda con los mencheviques el periódico Natchalo (que significa “comienzo”), que competía con el Novaia Jizn, de Lenín y los bolcheviques. En este período Trotsky realza mítines de obreros, se comienzan a delinear los que después se conocerán como soviets (asamblea de trabajadores).

Su trabajo se ve interrumpido por una nueva detención y posterior juicio y deportación a Siberia. Sin embargo, en el camino a la deportación logra escapar con un cochero borracho en un coche tirado por renos. Así logra la evasión a Finlandia.

Su nombre comienza a ser conocido en la sociedad rusa y fuera de ella. Prueba de ello es que Trotsky recibe elogios, nada más y nada menos que del reconocido escritor ruso Máximo Gorki.

Durante esta segunda emigración, que será bastante más larga, Trotsky conoce varios países de la región, y observa de manera directa y a través de los periódicos el creciente chovinismo que imperaba. Este es un nacionalismo extremo, exaltando las bondades del propio país. Ya se ven aquí los gérmenes de la Primera Guerra Mundial.

1908: Funda en Viena el periódico Pravda. Una ironía del destino es que ese mismo nombre tendrá el periódico ultra oficialista de Stalin, muchos años después.

1912-13: Viajó por Serbia, Bulgaria y Rumania, que ya preanunciaban la guerra.

1914: Unos días después del asesinato en Sarajevo de Franz Ferdinand, heredero de la corona austrohúngara, es asesinado Jean Jaurès, un político socialista francés. Trotsky le da a este episodio más relevancia que a la muerte del austríaco.

El comienzo de la Guerra (1914) lo encuentra a Trotsky precisamente en Viena. La familia decide trasladarse a París, de donde es expulsado unos meses después, ya que el Zar ruso era aliado de Francia en la guerra (Trotsky era una permanente amenaza para el oficialismo ruso).

De Francia es expulsado a España, y luego a Estados Unidos, contra los deseos de Trotsky.

En Estados Unidos vislumbra el avance y futuro liderazgo mundial que tendrá el país. Subsistema, como a lo largo de toda su vida, escribiendo artículos para diferentes publicaciones (se lo ha acusado de muchas cosas, especialmente durante su estadía en EEUU).

1917: Revolución Rusa. Con las primeras noticias de las revueltas, Trotsky vuelve a su país, al igual que muchos expatriados. La vuelta no será fácil; en su paso por Canadá es detenido y destinado a un campo de concentración de prisioneros alemanes.

Revolución Rusa.jpg

21/7/1917 – 8/11/1917: Kerensky ejerce como Presidente Provisional de la URSS. Kerensky había participado en el derrocamiento del Zar.

Luego de la Revolución, llegado finalmente Trotsky a Rusia, y depuesto el gobierno provisional, comienza al período de la guerra civil rusa, entre los bolcheviques (ejército rojo) que están en el poder, y “los blancos”, que representan a los opositores (zaristas, anarquistas y mencheviques).

Trotsky es primero designado en Asuntos Extranjeros, y luego en el Comisariado de Guerra.

1918: Trotsky lidera las negociaciones que concluyen en la paz de Brest-Litovsk, entre Rusia, Alemania, el Imperio Austrohúngaro, Bulgaria y el Imperio Otomano, que puso fin a la participación de la URSS en la Primera Guerra Mundial. Por este tratado Rusia perdió territorios, algunos de los cuales serían recuperados al terminar la Guerra.

Salida Rusia de la guerra, podía concentrarse en sus conflictos internos. Trotsky aquí también tuvo una importante participación. Se lo recuerda por el tren que utilizaba, recorriendo el país de punta a punta, llevando provisiones a las tropas, y también apoyo moral (había desánimo entre algunos soldados y oficiales, desorganización y preocupación por el futuro).

Entre 1919 y 1920 el foco pasa a ser más la situación económica, ya que se empieza a ver deterioro y malestar en la población. Por ejemplo, el estado de los trenes era crítico.

En este marco continúan surgiendo conflictos, como el de Kronstadt, que terminó en la aniquilación de todo un poblado anarquista, conflictos sindicales y desacuerdos internos entre los dirigentes.

Trotsky en este tiempo sostuvo siempre la necesidad de que la Revolución se ampliara, que se transformara en internacional (de aquí la relevancia de la Internacional Comunista). Sin embargo, toda otra ala del partido, con Stalin a la cabeza, sostenía la Revolución en un solo país.

1920: Lenín sufre su primer ataque de salud, que lo mantiene un tiempo sin trabajar (no podía hablar ni moverse).

A partir de entonces, se observa una creciente burocratización en el Estado y en el partido, a la cual Trotsky se opone fuertemente, apoyado por Lenín. Comienza a surgir lo que luego será la troika que gobernará el país: Stalin, Zinoviev y Kamenev.

1924: Muere Lenín.

1926-1927: Se consolida la Oposición al gobierno que comienza a dirigir Stalin. El líder de esta Oposición será Trotsky pero con el apoyo de una gran cantidad de compañeros, la mayoría de los cuales en los años siguientes sería asesinada por Stalin.

Leon Trotsky

1927: Trotsky es deportado a Asia Central, prácticamente aislado totalmente (los periódicos le llegaban con semanas de retraso y las comunicaciones eran interceptadas). Con él y su esposa viaja su hijo mayor, que será una ayuda invalorable para su padre.

1928: Recibe un ultimátum: debe cesar su oposición o sufrir el aislamiento. La consecuencia será la deportación a Constantinopla, instalándose en la isla de Prinkipo, desde donde escribe el libro que leí.

1932: Al volver de un viaje encuentran su casa incendiada. Al poco tiempo le quitan la nacionalidad. En este nuevo escenario resulta peligroso seguir en Turquía. Deciden instalarse en Francia, aunque con la prohibición de acercarse a París.

1936: Pierde el apoyo del gobierno francés y debe partir para Noruega. Allí lo acusan de planear un complot terrorista Yves nuevamente expulsado.

1936: Es deportado a México, donde lo reciben Diego Rivera y Frida Kahlo.

1937: Se lleva a cabo en EEUU un proceso de investigación de las actuaciones de Trotsky, acusado de complotar contra la URSS, en favor de los alemanes. Se forma una Comisión de Investigación, presidida por el pedagogo norteamericano John Dewey. Luego del proceso se lo declara inocente.

1938: Se entera de la muerte de su hijo mayor, a quien él más apreciaba por su compañía no solo como hijo, sino como compañero de militancia. En distintos años y por causas diferente, Trotsky sufrió la muerte de sus cuatro hijos.

1939: Un nieto, hijo de una de sus hijas ya fallecidas, se va a vivir con él a México.

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1940: Sufre un fallido atentado, coordinado por el pintor Siqueiros. Ese mismo año, el 21 de agosto, se produce un segundo atentado, mucho más planificado, que concluye con el asesinato de Trotsky. Se trató de un infiltrado en la vida privada de Trotsky: un hombre de orígenes inciertos se pone en pareja con la hermana de la secretaria de Trotsky, vive con ella tres años, para luego instalarse en México, cerca del revolucionario, visitándolo diariamente. Luego se descubrió que el asesino era un español: Ramón Mercader, y el instrumento que utilizó para cometer el crimen fue un piolet (instrumento utilizado en alpinismo).

Estimados lectores:

Para continuar con la investigación de la URSS, esta vez yendo un poco más atrás, he decidido comenzar a leer “Mi vida. Intento autobiográfico”, de León Trotsky, el revolucionario ruso. El libro fue terminado de escribir en 1929, cuando Trotsky se encontraba en el exilio en Turquía, luego de que Stalin lo expulsara del país. Aún le quedarían algunos años de vida hasta su muerte en 1940, por un sicario enviado por Stalin.

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Ante todo aclaro que no soy comunista, ni me interesa hacer un debate sobre el tema. Me apasionó siempre Rusia, su historia, cultura y literatura, y los últimos dos libros que leí, el primero sobre la época stalinista y el segundo sobre la participación de la URSS en la Segunda Guerra Mundial, me motivaron más a interiorizarme en la vida de este personaje tan importante para la historia Rusa.

Como es una autobiografía, y Trotsky es un personaje bastante polémico, voy a leer en paralelo otras fuentes, para no quedarme solamente con la voz del protagonista principal.

De acuerdo con Graciela Liszt, encargada de la presentación del libro:

“Mi vida (el libro) representa un testimonio irremplazable para conocer el ethos revolucionario de una época. Al objeto de establecer las conexiones objetivas con las coordenadas de su tiempo, Trotsky sitúa su trayectoria dentro de un amplio escenario histórico describiendo su acción en la fluencia de la corriente revolucionaria. Por tal razón, su relato se ha convertido en una fuente de lectura imprescindible para el conocimiento y la comprensión del hecho revolucionario que gravitó de forma preponderante en el siglo XX. Por añadidura, su enfoque metodológico elevó las posibilidades de realización del género autobiográfico en la literatura histórica”.

De acuerdo con el propio Trotsky:

“Fui revolucionario durante mis cuarenta y tres años de vida consciente y durante cuarenta y dos luché bajo las banderas del marxismo. Si tuviera que comenzar todo de nuevo trataría, por supuesto, de evitar tal o cual error, pero en lo fundamental mi vida sería la misma. Moriré siendo un revolucionario proletario, un marxista, un materialista dialéctico y, en consecuencia, un ateo irreconciliable. Mi fe en el futuro comunista de la humanidad no es hoy menos ardiente, aunque sí más firme, que en mi juventud (…). La vida es hermosa. Que las futuras generaciones la liberen de todo mal, opresión y violencia, y la disfruten plenamente”.

Saludos.

Mercedes