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Category Archives: Novela histórica

Estimados lectores:

He terminado de leer “Ébano”, de Ryszard Kapuściński.

El libro es precioso, para disfrutar cada palabra. Está compuesto por una treintena de pequeños relatos que son más bien fotos o postales de distintos países de África, en diferentes años, desde 1950 hasta 1994.

Cada uno de los relatos es a la vez una foto y parte de una película, porque a través de cada uno de ellos ingresamos en una partecita muy íntima y privada de ese enorme y diverso continente que es África. Así vemos pintorescos personajes locales, rituales, discriminación y guerras, miseria, hambre y sed, y una variedad de relaciones humanas.

Pero también la riqueza está en el conjunto de estas visiones parciales, en ese sabor que nos queda luego de terminar de leer el libro y saber que ahora conocemos un poco más la realidad de África.

Justo el fin de semana vi un excelente documental biográfico del fotógrafo brasilero Sebastião Salgado (“La sal de la tierra”), que me recordó mucho al trabajo de Kapuściński. Porque sentí que ambos hacían lo mismo: retratar. Pero no retratos comunes; se trata de extractos de realidad, transparentes y sencillos, que sin necesidad de explicaciones o de elaboradas frases, reflejan de manera perfecta lo que percibimos con nuestros sentidos.

Les dejo algunos extractos del libro, acompañados de fotos de Salgado. Varios son del último relato, “En África, a la sombra de un árbol”, que me pareció bellísimo. Encontré una página que lo reproduce completo, por si lo quieren leer: https://cronicasperiodisticas.wordpress.com/2010/09/12/en-africa-a-la-sombra-de-un-arbol/

Citas

“Entre ellos todo se mide por el valor de los camellos: la riqueza, el poder, la vida. Sobre todo la vida. Si Ahmed mata a un miembro de otra familia, la suya tiene que pagar a la del muerto una indemnización. Si ha matado a un hombre, cien camellos; y si a una mujer, cincuenta. Si no, ¡habrá guerra!”.

“Les explico a los escoceses que las demandas de sus interlocutores son consecuencia de la convicción, que comparten muchos africanos, de que el blanco lo tiene todo. En cualquier caso, que tiene mucho más que el negro. Y si en su camino aparece un blanco, es como si la gallina le pusiera al africano un huevo de oro. Tiene que aprovechar la oportunidad, no puede dormirse, dejar pasar la ocasión. Tanto más cuanto que mucha de esa gente realmente no tiene nada, necesita de todo y anhela muchas cosas”.

Salgado

“Pues bien, ha caído la noche, estamos sentados bajo un árbol enorme y una muchacha me ofrece un vaso de té. Oigo hablar a gentes cuyos rostros, fuertes y brillantes, como esculpidos en ébano, se funden con la inmóvil oscuridad. No entiendo mucho de lo que dicen pero sus voces suenan serias y solemnes. Al hablar se sienten responsables de la Historia de su pueblo. Tienen que preservarla y desarrollarla. Nadie puede decir: leedla en los libros, pues nadie los ha escrito; no existen. Tampoco existe la Historia más allá de la que sepan contar aquí y ahora. Nunca nacerá esa que en Europa se llama científica y objetiva, porque la africana no conoce documentos ni censos, y cada generación, tras escuchar la versión correspondiente que le ha sido transmitida, la cambia, altera, modifica y embellece. Pero por eso mismo, libre de lastres, del rigor de los datos y las fechas, la Historia alcanza aquí su encarnación más pura y cristalina: la del mito”.

(…) “Es extraño, aunque rigurosamente cierto a un tiempo, que la vida del hombre dependa de algo tan volátil y quebradizo como la sombra (de un árbol). Por eso el árbol que la proporciona es algo más que un simple árbol: es la vida. Si en su cima cae un rayo y el mango se quema, la gente no tendrá dónde refugiarse del sol ni dónde reunirse. Al serle vetada la reunión, no podrá decidir nada ni tomar resolución alguna. Pero, sobre todo, no podrá contarse su Historia, que sólo existe cuando se transmite de boca en boca en el curso de las reuniones vespertinas bajo el árbol. Así, no tardará en perder sus conocimientos del ayer y su memoria. Se convertirá en gente sin pasado, es decir, no será nadie. Todos perderán aquello que los ha unido, se dispersarán, se irán, solos, cada uno por su lado. Pero en África la soledad es imposible; solo, el hombre no sobrevivirá ni un día: está condenado a la muerte. Por eso, si el rayo destruye el árbol, también morirán las personas que han vivido a su sombra. Y así dicho: el hombre no puede vivir más que su sombra”.

“El desierto te enseñará una cosa: que hay algo que se puede desear y amar más que a una mujer. El agua”, dicho al autor del libro por Ogotemmeli, el sabio del pueblo dogon que habita en Mali.

Salgado 3

“El mundo del africano medio es diferente; es un mundo pobre, de lo más sencillo y elemental, reducido a unos pocos objetos: una camisa, una palangana, un puñado de grano, un sorbo de agua. Su riqueza y diversidad no se expresan bajo una forma material, concreta, tangible y visible, sino en esos valores y significados simbólicos que dicho mundo confiere a las cosas más sencillas, tan baladíes que son inapreciables para los no iniciados”.

“El racismo, el odio hacia el otro, el desprecio y el deseo de erradicar al diferente hunden sus raíces en las relaciones coloniales africanas. Allí, todo esto ya había sido inventado y llevado a la práctica siglos antes de que los sistemas totalitarios modernos trasplantasen aquellas sórdidas e infames experiencias a la Europa del siglo XX”.

“El espíritu de África siempre se encarna en un elefante. Porque al elefante no lo puede vencer ningún animal. Ni el león, ni el búfalo, ni la serpiente”.

Salgado 2

Estimados lectores:

Actualmente me encuentro leyendo “Ébano”, de Ryszard Kapuściński.

Ebano

El autor es un escritor y periodista polaco, historiador, que trabajó como corresponsal de guerra en diferentes países de Asia, África, Europa y América. En este libro recorremos con Ryszard parte del tumultuoso continente africano a partir de los años 1960: Ghana, Tanzania, Nigeria, Ruanda, entre otros.

Pero el África que vemos no es la del turista, sino la del africano. Es el África de la malaria, la tuberculosis, las guerras civiles y los golpes de Estado. Es el África de los robos constantes, la corrupción, las injusticias y el despotismo. Pero es también el África de la amistad y la fidelidad, de los paisajes, las costumbres y los olores. Es el África completa, con sus matices y múltiples realidades.

El propio autor nos brinda la mejor presentación del libro:

He vivido unos cuantos años en África. Fui allí por primera vez en 1957. Luego, a lo largo de cuarenta años, he vuelto cada vez que se presentaba la ocasión. Viajé mucho. Siempre he evitado las rutas oficiales, los palacios, las figuras importantes, la gran política. Todo lo contrario: prefería subirme a los camiones encontrados por casualidad, recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos de la sabana tropical. Su vida es un martirio, un tormento que, sin embargo, soportan con una tenacidad y un ánimo asombrosos.

De manera que éste no es un libro sobre África, sino sobre algunas personas de allí, sobre mis encuentros con ellas y el tiempo que pasamos juntos. Este continente es demasiado grande para describirlo. Es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos “África”. En la realidad, salvo por el nombre geográfico, África no existe.

Como se ve en estas pocas líneas, Kapuściński, además de historiador y cronista, es un novelista con un talento especial. Todas las imágenes que nos muestra son vívidas y llenas de sentimiento, pero a la vez con una gran carga de historia y cultura que absorbemos espontáneamente, casi sin darnos cuenta.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

El nuevo libro, que ya casi termino es “Teoría general del olvido”, de José Eduardo Agualusa.

teoria-general-del-olvido

Es la historia de Ludovica, que vive hace años encerrada en su casa, por temor a salir afuera. Con su hermana Odete, su única compañera, se trasladan a Angola a vivir con el nuevo marido de Odete, un comerciante de diamantes. Todo cambia cuando estalla la revolución en Angola y Odete y su marido desaparecen misteriosamente. Ludovica, ahora totalmente sola, se aísla por completo del mundo exterior, permaneciendo durante años recluida en el departamento.

africa

El libro es la historia de Ludovica, pero también de ese pueblo angoleño que está en plena ebullición: entre 1969 y 1975 fue la lucha por la independencia de Portugal, y desde 1975 hasta 2002 vivió en guerra civil. Durante todo este tiempo Ludovica vio los acontecimientos desde la ventana de su casa.

Sobre el autor

agualusaJosé Eduardo Agualusa es él mismo un angoleño de origen portugués, que transita su vida entre Angola, Portugal y Mozambique.

Les dejo un link a una entrevista al autor que salió en año pasado en Página 12: https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-40184-2016-10-03.HTML.

Allí comenta algo del libro, de la historia de Angola y deja traslucir algo de su vida personal.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Ahora sí, les dejo mis comentarios sobre “Mi vida. Intento autobiográfico”, de León Trotsky.

En primer lugar, lo que destaco es que es la palabra directa de uno de los líderes e idearios de la Revolución Rusa, ladero de Lenín. A través de este testimonio podemos acercarnos al mundo de la Revolución, a su gestación y a los años posteriores.

Por otro lado, además de destacarse la parte histórica, es interesante la experiencia personal de vida, desde sus primeros años en el campo, a su último período en México, pasando por cárceles, deportaciones, exilios en distintos países.

El compromiso personal con la causa revolucionaria es impresionante, aunque no compartamos ese pensamiento. Ya desde muy joven lo vemos a Trotsky comprometido con la sociedad. Y fue ese compromiso el que lo condicionó durante toda su vida, ya que nunca cedió ante las presiones de nadie, terminando sus días en el otro lado del mundo, lejos de su patria, asesinado por un agente de Stalin.

Ahora lo negativo… Primero, noto que al ser una autobiografía, es siempre subjetiva, aunque se intente no serlo. Trotsky fue siempre un personaje polémico, y creo que es necesario escuchar otras voces para encontrar una visión más objetiva. El problema es que Stalin se ocupó de rehacer la historia, borrar testimonios y asesinar a opositores al régimen.

Por otro lado, el libro fue escrito en 1927, años antes de que muriera el autor, y hace muchos años. Esto genera que ciertos hechos históricos que en su momento, y para Trotsky, no eran importantes, pero que luego con el tiempo tomaron mayor releyendo. Por ejemplo, el asesinato de los zares de Rusia y todos sus hijos, no es ni mencionado en la biografía de Trotsky.

En el libro se hace mucho énfasis en las luchas internas dentro del partido, o entre facciones del comunismo. Entiendo que éstas constituían el día a día de Trotsky, pero hoy, tantos años después, y habiendo ocurrido tantas cosas, pierden peso y se vuelven un poco reiterativas.

Tuve que leer el libro con una enciclopedia al lado, ya que son nombradas permanentemente nuevas personas, lugares y fechas, que es imposible recordar. Además porque el libro no siempre sigue un orden 100% cronológico, y no se mencionan todos los hechos históricos relevantes. Por ejemplo, no se menciona el hecho que dio comienzo a la Primera Guerra Mundial (el asesinato del heredero del trono austrohúngaro).

De todas formas, a pesar de estas críticas, me resultó muy interesante el libro. Trotsky fue siempre un personaje enigmático para mí, dentro de una época tumultuosa y plagada de eventos históricamente importantes. Sí advierto que es bastante extenso y no muy sencillo de leer.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Les dejo el testamento de Trotsky, escrito poco antes de que lo asesinaran (el 21/08/1940), desde México.

 

27 de febrero de 1940

Mi presión arterial alta (que sigue aumentando) engaña los que me rodean sobre mi estado de salud real. Me siento activo y en condiciones de trabajar, pero evidentemente se acerca el desenlace. Estas líneas se publicarán después de mi muerte.

No necesito refutar una vez más las calumnias estúpidas y viles de Stalin y sus agentes; en mi honor revolucionario no hay una sola mancha. Nunca entré, directa ni indirectamente, en acuerdos ni negociaciones ocultas con los enemigos de la clase obrera. Miles de adversarios de Stalin fueron víctimas de acusaciones igualmente falsas. Las nuevas generaciones revolucionarias rehabilitarán su honor político y tratarán como se lo merecen a los verdugos del Kremlin.

Agradezco calurosamente a los amigos que me siguieron siendo leales en las horas más difíciles de mi vida. No nombro a ninguno en especial porque no puedo nombrarlos a todos. Sin embargo, creo que se justifica hacer una excepción con mi compañera, Natalia Ivanovna Sedova. El destino me otorgó, además de la felicidad de ser un luchador de causa del socialismo, la felicidad de ser su esposo. Durante los casi cuarenta años que vivimos juntos ella fue siempre una fuente inextinguible de amor, bondad y ternura. Soportó grandes sufrimientos, especialmente en la última etapa de nuestras vidas. Pero en algo me reconforta el hecho de que también conoció días felices.

Fui revolucionario durante mis cuarenta y tres años de vida consciente y durante cuarenta y dos luché bajo las banderas del marxismo. Si tuviera que comenzar todo de nuevo trataría, por supuesto, de evitar tal o cual error, pero en lo fundamental mi vida sería la misma. Moriré siendo un revolucionario proletario, un marxista, un materialista dialéctico y, en consecuencia, un ateo irreconciliable. Mi fe en el futuro comunista de la humanidad no es hoy menos ardiente, aunque sí más firme, que en mi juventud.

Natasha se acerca a la ventana y la abre desde el patio para que entre más aire en mi habitación. Puedo ver la brillante franja de césped verde que se extiende tras el muro, arriba el cielo claro y azul y el sol que brilla en todas partes. La vida es hermosa. Que las futuras generaciones la libren de todo mal, opresión y violencia y la disfruten plenamente.

L.Trotsky

Todas mis pertenencias, mis derechos literarios (los ingresos que producen mis libros, artículos, etcétera) serán puestos a disposición de mi esposa Natalia Ivanovna Sedova. En caso de que ambos perezcamos [el resto de la página está en blanco].

 

3 de marzo de 1940

La índole de mi enfermedad es tal (presión arterial alta y en avance) -según yo lo entiendo- que el fin puede llegar de súbito, muy probablemente -nuevamente, es una hipótesis personal- por un derrame cerebral. Este es el mejor fin que puedo desear. Es posible, sin embargo, que me equivoque (no tengo ganas de leer libros especializados sobre el tema y los médicos, naturalmente, no me dirán la verdad). Si la esclerosis se prolongara y me viera amenazado por una larga invalidez (en este momento me siento, por el contrario, lleno de energías espirituales a causa de la alta presión, pero no durará mucho), me reservo el derecho de decidir por mi cuenta el momento de mi muerte. El “suicidio” (si es que cabe el término en este caso) no será, de ninguna manera, expresión de un estallido de desesperación o desaliento. Natasha y yo dijimos más de una vez que se puede llegar a tal condición física que sea mejor interrumpir la propia vida o, mejor dicho, el proceso demasiado lento de la muerte… Pero cualesquiera que sean las circunstancias de mi muerte, moriré con una fe inquebrantable en el futuro comunista. Esta fe en el hombre y su futuro me da aun ahora una capacidad de resistencia que ninguna religión puede otorgar.

L.T.

Estimados lectores:

He terminado de leer “Mi vida. Intento autobiográfico”, de León Trotsky. En otro post les dejo mis comentarios del libro. Por ahora, les pase una cronología de eventos importantes de la vida de León Trotsky (siguiendo los hechos narrados en el libro):

1818-1883: Vida de Marx, fundador del marxismo, cuyas teorías y propuestas estaban muy en boga en la época de Trotsky, y que aún hoy se siguen escuchando, aunque más minoritariamente.

1879: Nacimiento de Lev Davidovich Bronstein, luego conocido como Trotsky, en Ianovka, una aldea de la Provincia de Ucrania. Su padre era un colono-terrateniente judío. Si bien no era una familia que se pudiera llamar “rica”, sí tenían una posición económica relativamente buena, lo cual fue siempre para Trotsky una especie de karma que tuvo que cargar. Su padre era muy hábil para los negocios, y llego a tener una cantidad considerable de tierras, que explotaba él mismo con sus peones, o prestando algún servicio a otros productores (como la molienda o almacenamiento).

Campo ruso 1900.jpg

De esta infancia en el campo surgen sus primeros contactos con los mujiks (campesinos rusos). Años más tarde sus adversarios dirían que nunca se interesó lo suficiente por el campesino ruso.

1888: Se instala en la ciudad de Odesa con un pariente, para sus estudios.

trotsky-joven

Sus orígenes judíos, aunque su familia no era practicante, ya en sus años de joven estudiante lo marcan: había cupos para judíos en las escuelas del Estado.

Si bien era un excelente estudiante, uno de los mejores de la clase, ya en estos años comienzan sus conflictos con las autoridades. Primero, por editar una revista en el colegio (algo que estaba prohibido), luego por una broma pesada a un profesor. Resulta que con sus compañeros le hicieron un “concierto” (hacer ruido en clase), luego del cual varios de sus compañeros lo denuncian como el organizador de la broma (lo que no era exactamente cierto), ocasionando su expulsión transitoria.

Su fuerte decisión de defensa de sus derechos también se vislumbra aquí: apoya al compañero que reclamaba el resultado de un trabajo.

En el último año de escuela entra en contacto con el partido Narodnaia Volia. Su trabajo consistía en difundir libros y publicaciones. Aquí Trotsky hace sus primeras publicaciones de artículos, trabajo que mantendrá a lo largo de toda su vida.

1896: Funda en Nikolaiev su primera organización revolucionaria, la Unión Obrera de la Rusia Meridional. Se ocupaban de reunir obreros de la zona y dar charlas. Su trabajo es interrumpido por las detenciones en masa que ocurren por esos años.

1898: Trotsky sufre su primera detención, pasando una temporada en la cárcel de Nikolaiev.

Contrae matrimonio con otra militante, Alexandra, para no ser deportados por separado a Siberia. Alexandra lo acompañará tres años, y tendrán dos hijas. Su verdadera compañera y amor de su vida será su segunda esposa, Natasha Sedova.

Como decide evadirse de Siberia, consigue un pasaporte falso a nombre de Trotsky, nombre que lo acompañará a lo largo de toda su vida política.

Luego de algunas pequeñas dificultades para escapar, logra cruzar la frontera rusa, dirigiéndose a Viena. Allí conoce a Víctor Adler, líder de la socialdemocracia austríaca.

Mapa Europa 1900.jpg

1902: Se dirige a Londres, donde conoce a Lenín. Luego de un breve tiempo allí se dirige a París.

Ese mismo año distintos revolucionarios fundan el periódico marxista Iskra, con el cual Trotsky colabora escribiendo artículos. En 1903 Lenín propone al joven Trotsky como miembro de la redacción, ya que pretendía así obtener la mayoría estable en el cuerpo directivo.

1903: Se casa con Natasha, su segunda y última esposa.

Luego del II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, Trotsky se separa de Lenín y de la mayoría (bolcheviques) pasando a representar a una minoría de revolucionarios (mencheviques). Este será un punto clave para la historia rusa, ya que estas dos facciones disputarán durante muchos años. Trotsky, sin embargo, volverá pronto a las filas de Lenín.

Después de una estadía en Finlandia, vuelve a Rusia en 1905, momento en que se produjo la primera revolución ruso, preludio de la del 17, que elevaría a los revolucionarios en el poder.

1905: Funda con los mencheviques el periódico Natchalo (que significa “comienzo”), que competía con el Novaia Jizn, de Lenín y los bolcheviques. En este período Trotsky realza mítines de obreros, se comienzan a delinear los que después se conocerán como soviets (asamblea de trabajadores).

Su trabajo se ve interrumpido por una nueva detención y posterior juicio y deportación a Siberia. Sin embargo, en el camino a la deportación logra escapar con un cochero borracho en un coche tirado por renos. Así logra la evasión a Finlandia.

Su nombre comienza a ser conocido en la sociedad rusa y fuera de ella. Prueba de ello es que Trotsky recibe elogios, nada más y nada menos que del reconocido escritor ruso Máximo Gorki.

Durante esta segunda emigración, que será bastante más larga, Trotsky conoce varios países de la región, y observa de manera directa y a través de los periódicos el creciente chovinismo que imperaba. Este es un nacionalismo extremo, exaltando las bondades del propio país. Ya se ven aquí los gérmenes de la Primera Guerra Mundial.

1908: Funda en Viena el periódico Pravda. Una ironía del destino es que ese mismo nombre tendrá el periódico ultra oficialista de Stalin, muchos años después.

1912-13: Viajó por Serbia, Bulgaria y Rumania, que ya preanunciaban la guerra.

1914: Unos días después del asesinato en Sarajevo de Franz Ferdinand, heredero de la corona austrohúngara, es asesinado Jean Jaurès, un político socialista francés. Trotsky le da a este episodio más relevancia que a la muerte del austríaco.

El comienzo de la Guerra (1914) lo encuentra a Trotsky precisamente en Viena. La familia decide trasladarse a París, de donde es expulsado unos meses después, ya que el Zar ruso era aliado de Francia en la guerra (Trotsky era una permanente amenaza para el oficialismo ruso).

De Francia es expulsado a España, y luego a Estados Unidos, contra los deseos de Trotsky.

En Estados Unidos vislumbra el avance y futuro liderazgo mundial que tendrá el país. Subsistema, como a lo largo de toda su vida, escribiendo artículos para diferentes publicaciones (se lo ha acusado de muchas cosas, especialmente durante su estadía en EEUU).

1917: Revolución Rusa. Con las primeras noticias de las revueltas, Trotsky vuelve a su país, al igual que muchos expatriados. La vuelta no será fácil; en su paso por Canadá es detenido y destinado a un campo de concentración de prisioneros alemanes.

Revolución Rusa.jpg

21/7/1917 – 8/11/1917: Kerensky ejerce como Presidente Provisional de la URSS. Kerensky había participado en el derrocamiento del Zar.

Luego de la Revolución, llegado finalmente Trotsky a Rusia, y depuesto el gobierno provisional, comienza al período de la guerra civil rusa, entre los bolcheviques (ejército rojo) que están en el poder, y “los blancos”, que representan a los opositores (zaristas, anarquistas y mencheviques).

Trotsky es primero designado en Asuntos Extranjeros, y luego en el Comisariado de Guerra.

1918: Trotsky lidera las negociaciones que concluyen en la paz de Brest-Litovsk, entre Rusia, Alemania, el Imperio Austrohúngaro, Bulgaria y el Imperio Otomano, que puso fin a la participación de la URSS en la Primera Guerra Mundial. Por este tratado Rusia perdió territorios, algunos de los cuales serían recuperados al terminar la Guerra.

Salida Rusia de la guerra, podía concentrarse en sus conflictos internos. Trotsky aquí también tuvo una importante participación. Se lo recuerda por el tren que utilizaba, recorriendo el país de punta a punta, llevando provisiones a las tropas, y también apoyo moral (había desánimo entre algunos soldados y oficiales, desorganización y preocupación por el futuro).

Entre 1919 y 1920 el foco pasa a ser más la situación económica, ya que se empieza a ver deterioro y malestar en la población. Por ejemplo, el estado de los trenes era crítico.

En este marco continúan surgiendo conflictos, como el de Kronstadt, que terminó en la aniquilación de todo un poblado anarquista, conflictos sindicales y desacuerdos internos entre los dirigentes.

Trotsky en este tiempo sostuvo siempre la necesidad de que la Revolución se ampliara, que se transformara en internacional (de aquí la relevancia de la Internacional Comunista). Sin embargo, toda otra ala del partido, con Stalin a la cabeza, sostenía la Revolución en un solo país.

1920: Lenín sufre su primer ataque de salud, que lo mantiene un tiempo sin trabajar (no podía hablar ni moverse).

A partir de entonces, se observa una creciente burocratización en el Estado y en el partido, a la cual Trotsky se opone fuertemente, apoyado por Lenín. Comienza a surgir lo que luego será la troika que gobernará el país: Stalin, Zinoviev y Kamenev.

1924: Muere Lenín.

1926-1927: Se consolida la Oposición al gobierno que comienza a dirigir Stalin. El líder de esta Oposición será Trotsky pero con el apoyo de una gran cantidad de compañeros, la mayoría de los cuales en los años siguientes sería asesinada por Stalin.

Leon Trotsky

1927: Trotsky es deportado a Asia Central, prácticamente aislado totalmente (los periódicos le llegaban con semanas de retraso y las comunicaciones eran interceptadas). Con él y su esposa viaja su hijo mayor, que será una ayuda invalorable para su padre.

1928: Recibe un ultimátum: debe cesar su oposición o sufrir el aislamiento. La consecuencia será la deportación a Constantinopla, instalándose en la isla de Prinkipo, desde donde escribe el libro que leí.

1932: Al volver de un viaje encuentran su casa incendiada. Al poco tiempo le quitan la nacionalidad. En este nuevo escenario resulta peligroso seguir en Turquía. Deciden instalarse en Francia, aunque con la prohibición de acercarse a París.

1936: Pierde el apoyo del gobierno francés y debe partir para Noruega. Allí lo acusan de planear un complot terrorista Yves nuevamente expulsado.

1936: Es deportado a México, donde lo reciben Diego Rivera y Frida Kahlo.

1937: Se lleva a cabo en EEUU un proceso de investigación de las actuaciones de Trotsky, acusado de complotar contra la URSS, en favor de los alemanes. Se forma una Comisión de Investigación, presidida por el pedagogo norteamericano John Dewey. Luego del proceso se lo declara inocente.

1938: Se entera de la muerte de su hijo mayor, a quien él más apreciaba por su compañía no solo como hijo, sino como compañero de militancia. En distintos años y por causas diferente, Trotsky sufrió la muerte de sus cuatro hijos.

1939: Un nieto, hijo de una de sus hijas ya fallecidas, se va a vivir con él a México.

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1940: Sufre un fallido atentado, coordinado por el pintor Siqueiros. Ese mismo año, el 21 de agosto, se produce un segundo atentado, mucho más planificado, que concluye con el asesinato de Trotsky. Se trató de un infiltrado en la vida privada de Trotsky: un hombre de orígenes inciertos se pone en pareja con la hermana de la secretaria de Trotsky, vive con ella tres años, para luego instalarse en México, cerca del revolucionario, visitándolo diariamente. Luego se descubrió que el asesino era un español: Ramón Mercader, y el instrumento que utilizó para cometer el crimen fue un piolet (instrumento utilizado en alpinismo).

Estimados lectores:

Para continuar con la investigación de la URSS, esta vez yendo un poco más atrás, he decidido comenzar a leer “Mi vida. Intento autobiográfico”, de León Trotsky, el revolucionario ruso. El libro fue terminado de escribir en 1929, cuando Trotsky se encontraba en el exilio en Turquía, luego de que Stalin lo expulsara del país. Aún le quedarían algunos años de vida hasta su muerte en 1940, por un sicario enviado por Stalin.

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Ante todo aclaro que no soy comunista, ni me interesa hacer un debate sobre el tema. Me apasionó siempre Rusia, su historia, cultura y literatura, y los últimos dos libros que leí, el primero sobre la época stalinista y el segundo sobre la participación de la URSS en la Segunda Guerra Mundial, me motivaron más a interiorizarme en la vida de este personaje tan importante para la historia Rusa.

Como es una autobiografía, y Trotsky es un personaje bastante polémico, voy a leer en paralelo otras fuentes, para no quedarme solamente con la voz del protagonista principal.

De acuerdo con Graciela Liszt, encargada de la presentación del libro:

“Mi vida (el libro) representa un testimonio irremplazable para conocer el ethos revolucionario de una época. Al objeto de establecer las conexiones objetivas con las coordenadas de su tiempo, Trotsky sitúa su trayectoria dentro de un amplio escenario histórico describiendo su acción en la fluencia de la corriente revolucionaria. Por tal razón, su relato se ha convertido en una fuente de lectura imprescindible para el conocimiento y la comprensión del hecho revolucionario que gravitó de forma preponderante en el siglo XX. Por añadidura, su enfoque metodológico elevó las posibilidades de realización del género autobiográfico en la literatura histórica”.

De acuerdo con el propio Trotsky:

“Fui revolucionario durante mis cuarenta y tres años de vida consciente y durante cuarenta y dos luché bajo las banderas del marxismo. Si tuviera que comenzar todo de nuevo trataría, por supuesto, de evitar tal o cual error, pero en lo fundamental mi vida sería la misma. Moriré siendo un revolucionario proletario, un marxista, un materialista dialéctico y, en consecuencia, un ateo irreconciliable. Mi fe en el futuro comunista de la humanidad no es hoy menos ardiente, aunque sí más firme, que en mi juventud (…). La vida es hermosa. Que las futuras generaciones la liberen de todo mal, opresión y violencia, y la disfruten plenamente”.

Saludos.

Mercedes

 

Estimados lectores:

He terminado de leer “La guerra no tiene rostro de mujer”, de Svetlana Alexiévich.

Es un libro muy bueno, un estilo de escritura interesante. Se nota el enorme trabajo de la autora, empezando por el contacto a las cientos de mujeres entrevistadas. Porque Rusia es muy grande, las ex combatientes muchas, y ubicadas en diferentes ciudades del país.

Además que no era sencillo entrevistar; algunas mujeres tenían miedo de recordar, otras habían sufrido años de maltrato, por parte de la sociedad en general (las mujeres combatientes eran vistas muchas veces como “ladronas de maridos”, marimachos o anormales). Otras habían recibido indicaciones de sus maridos: no debían hablar de temas superficiales “de mujeres”, sino de batallas, personajes importantes y fechas.

Pero lo que muestra el libro es justamente otra cosa. Sentimos el dolor de una madre al ver un niño muerto, el asco por la guerra, el sufrimiento y la muerte. A través de los ojos de estas mujeres vemos otra cara de la guerra, nos percatamos de ciertos detalles que habíamos pasado por alto. No es lo mismo que ver películas de guerra. Estos testimonios son más íntimos.

Es difícil hacer un resumen de estos cientos de testimonios. Todos aportan mucho. Cada uno muestra un pedacito de la guerra, un pedacito de los miles de sentimientos cruzados que convivían en cada soldado.

Me llamó mucho la atención el fervor de las jóvenes. Algunas, con 16 años o menos, decidieron ir al frente. Aún contra la oposición de sus padres y de las autoridades rusas. Se escapaban, se escondían, insistían ante las autoridades para que les dieran un lugar en la lucha. Con solo 16 años. Y lo que después afrontaban en el frente es terrible. Y a pesar de todo, estuvieron algunas 4 o hasta 5 años combatiendo, por su tierra, por la patria. Todo para después seguir sufriendo maltratos.

El libro es muy bueno, la selección de la autora impecable, demostrando el enorme trabajo que hay detrás. Solo advierto que es bastante duro. No apto para personas sensibles. En sus páginas encontramos desde el duro trabajo de las enfermeras, sacando heridos del campo de batalla y curando enfermos moribundos, a las guerrilleras que solo tenían  migas de pan para dar de comer a sus hijos.

Les dejo algunos pasajes del libro (unos no tan sangrientos). La elección es arbitraria; no hay forma de expresar todo en unas líneas.

La guerra es más fácil que casarse

Justo antes de la guerra yo quería casarme… Con mi profesor de música. Una historia de locos. Me enamoré completamente… Y él también… Mi madre me lo había prohibido: “¡Eres demasiado joven!”.

Pronto empezó la guerra solicité que me enviasen al frente (…)

En mi primer día vi el primer muerto… Un fragmento de granada entró volando, por pura casualidad, hasta el patio del colegio donde se alojaba el hospital e hirió de muerte a nuestro auxiliar sanitario. Yo pensé: “Mi madre decidió que era demasiado joven para casarme, pero que no lo era para una guerra…”. Mi querida mamá…

Con hambre y sin madre

¿Si siento pena por algo? Sí, por un niño un niño de 7 años que se había quedado sin su madre. A su madre la mataron. El niño estaba sentado en la carretera al lado del cadáver de su madre. Él no comprendía que ya se había ido. Esperaba que se despertase, le decía que tenía hambre.

Nuestro comandante no quiso dejar solo ese niño lo acogió: “Hijo, ya no tienes una madre, pero contarás con muchos padres”.

El trabajo de los que se quedaban

Volví a mi casa… Todos estaban vivos… Mi madre los había mantenido a todos con vida: a mis abuelos, a mi hermana y a mi hermano. Yo regresé con ellos…
Al cabo de un año llegó mi padre. Papá volvió con unas condecoraciones importantes, yo tan solo había traído una orden y dos medallas. Pero en nuestra familia la heroína era mi madre. Ella los había salvado a todos. Salvó a la familia y salvó la casa. Su guerra había sido la más terrible. Papá nunca se ponía sus órdenes, consideraba que era vergonzoso pavonearse delante de mamá. Le resultaba embarazoso. Porque a mi madre no le habían concedido medallas.

En toda mi vida, nunca he querido tanto a nadie como a mi mamá…

La guerra y la locura

Un soldado nuestro… ¿Cómo se lo explico? Todos sus familiares habían muerto. Él… Los nervios… O tal vez estaba borracho. A medida que nuestra Victoria se acercaba, la gente cada vez bebía más y más. (…) Él cogió la metralleta e irrumpió en una casa alemana… Vació el cargador… No llegamos a tiempo de pararle. Fuimos detrás a todo correr… Cuando entramos, en la casa no había más que cadáveres… Había niños… Le arrebatamos la metralleta y le atamos. Él escupía toda clase de injurias: “Dejad que me pegue un tiro”.

Le arrestaron, le juzgaron y le condenaron a fusilamiento. Yo y todos nosotros sentíamos pena por él. Luchó durante toda la guerra. Llegó a Berlín…
¿Ahora le permiten escribir sobre estas cosas? Antes estaba prohibido…

Estimados lectores:

El libro que estoy leyendo es “La guerra no tiene rostro de mujer”, de Svetlana Alexiévich, Premio Nobel 2015. El libro es una recopilación de testimonios de mujeres soviéticas participantes de la Segunda Guerra Mundial, sea como enfermeras, soldados, guerrilleras o pilotos de avión.

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Los testimonios están intercalados con reflexiones de la autora y explicaciones. Así, por ejemplo, nos explica que su intención no era mostrar la guerra, los combates, fechas y nombres de batallas. El objetivo es hacer oír las voces internas de todas esas mujeres que participaron de la guerra, cada una con su visión particular, totalmente diferente de la que tienen los hombres. Porque las mujeres observan otras cosas, focalizan su atención en otros hechos, y terminan viviendo una guerra diferente. Por empezar, partiendo de la base de que las mujeres estamos preparadas para dar la vida, no para quitarla.

En estas mujeres vemos el fervor por defender a la patria, aún siendo niñas pequeñas, el enceguecimiento que generaba el régimen de Stalin y los castigos a los opositores, traidores, desertores o sospechosos de alguno de esos “crímenes”.

Desde ya les advierto que el libro es bastante duro, mostrando muchas imágenes muy sangrientas, tristes y crueles de la guerra.

Biografía de la autora

Svetlana Alexiévich es una periodista y escritora bielorrusa, nacida en Ucrania en 1948, hija de padre bielorruso y madre ucraniana. Luego de concluir su padre el servicio en la guerra, la familia se traslada a Bielorrusia, donde Svetlana termina el colegio mientras sus padres trabajan de maestros. Desde joven se interesó por el periodismo, escribiendo para el periódico local.

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Su obra ofrece un retrato profundamente crítico de la antigua URSS y de las secuelas que ha dejado en sus habitantes. Por sus escritos ha tenido en varias oportunidades conflictos con las autoridades rusas, que criticaban sus obras por mostrar un costado poco heroico de las guerras.

Ha recibido numerosos premios, entre los que se destaca en Premio Nobel de Literatura en 2015. Fue una sorpresa este premio, así como fue en 2016 el de Dylan, por tratarse de un género por o tradicional (crónicas de guerra).

Sitio web oficial: http://www.alexievich.info/indexEN.HTML

Obras

 • La guerra no tiene rostro de mujer (1985)
• Últimos testigos. Los niños de la Segunda Guerra Mundial (1985).
• Los muchachos de zinc. Voces soviéticas de la Guerra de Afganistán (1990).
• Fascinados por la muerte (1994).
• Voces de Chernobyl (1997).
• El fin del homo sovieticus (2013).

Estimados lectores:

He terminado de leer el libro “El ruido del tiempo”, de Julián Barnes.

Ampliando lo que publiqué ayer, el libro es muy recomendable, en primer lugar por su costado histórico, ya que es la vida de un personaje real, que vivió durante gran parte de la época comunista de Rusia, y que sufrió las presiones del régimen, primero de Stalin y luego de Jrushchov.

Pero además es muy profundo en cuanto al análisis de sentimientos como la cobardía (por no enfrentar abiertamente al régimen), la culpa y el remordimiento (por no hacer hecho más de lo que nos corresponde), el amor (por la música ante todo) y la traición (a los valores, sentimientos y personas).

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Atormentado por estos sentimientos, vemos a Shostakóvich, el compositor protagonista de la novela, cada vez más resignado y deprimido. El primer punto de inflexión fue la pública traición de sus ideales, musicales y personales, en Nueva York, en el marco de una Conferencia por la Paz, de la que participó como representante de la URSS. A partir de allí, y más particularmente luego de la muerte de Stalin, se vio envuelto en una trama que incluyó la lectura de discursos preparados por las autoridades soviéticas (los cuales al final ni leía), la publicación de artículos que no escribía, la aceptación de numerosos cargos públicos y la afiliación al Partido Comunista. Fue quizás esto último lo que representó el mayor quiebre para el músico.

A pesar de los premios y honores, en su interior Shostakóvich sufría enormemente. Les dejo un extracto del libro que muestra esta tortura interna:

“Deseaba vivamente que se pudiera desconectar la memoria voluntad, como quien pone un coche en punto muerto. Era lo que solían hacer los chóferes, en la cima de una cuesta o cuando habían alcanzado la máxima velocidad: se deslizaban cuesta abajo sin motor para ahorrar gasolina. Pero él nunca podría hacer lo mismo con la memoria. Su terco cerebro daba cabida a sus deficiencias, sus humillaciones, el asco hacia sí mismo, sus malas decisiones. Le gustaría recordar solo las cosas que él quería: la música, a Tania, a Nina, a sus padres, a los amigos fieles y fiables, a Galia jugando con el cerdo, a Maxim imitando a un policía búlgaro, un gol hermoso, la risa, la alegría, el amor de una joven esposa. Recordaba todas estas cosas, pero muchas veces se superponían y entrelazaban con todo lo que no quería recordar. Y lo atormentaba está impureza, esta corrupción de la memoria”

Escuchando la música de Shostakóvich en internet, me encontré con estos dos documentales, que de alguna manera ilustran la problemática del compositor, cómo fue usado por el régimen, y cómo la música fue la vía de escape que encontró para sobrellevar esos momentos difíciles.

https://m.youtube.com/watch?v=–fSOJzGJnM

https://www.youtube.com/watch?v=PnCvkLT5g5s

Resumiendo: Libro muy recomendable, con una historia atrapante y muy realista, y un estilo honesto y directo, pero a la vez plagado de metáforas y alusiones a sentimientos muy profundos.

Biografía del autor

Julián Barnes, según su página web (http://www.julianbarnes.com), nació en Leicester, Inglaterra, el 19 de enero de 1946. Se graduó con honoros en lenguas modernas en el Magdalen College de Oxford, en 1968.

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Luego de graduarse trabajó por tres años como lexicógrafo para el reconocido Oxford Dictionary. En 1977 comenzó a trabajar como revisor y editor literario para el New Statesman y el New Review. Entre 1979 y 1986 trabajó como crítico televisivo, primero para el New Statesman y luego para el Observer.

Recibió una enorme cantidad de premios y honores por sus escritos, incluyendo el Man Booker Prize en 2011.

Actualmente vive en la ciudad de Londres.

Obras (la mayoría publicadas en español)

Novelas

  • Metrolandia (1980).
  • Antes de conocernos (1982)
  • El loro de Flaubert (1984)
  • Mirando al sol (1986)
  • Una historia del mundo en 10 capítulos y medio (1989)
  • Hablando del asunto (1991)
  • El puercoespín (1992)
  • Inglaterra, Inglaterra (1998)
  • Amor, etcétera (2000)
  • Arthur & George (2005)
  • El sentido de un final (2011)
  • El ruido del tiempo (2016)

Novelas policiales con el nombre de Dan Kavanagh

  • Duffy (1980)
  • Fiddle City (1981)
  • Con las botas puestas (1985)
  • Going to the Dogs (1987)

Relatos

  • Al otro lado del Canal (1996)
  • La mesa limón (2004)
  • Una breve historia de la peluquería, relato que forma parte de La mesa limón, ebook.
  • Pulso (2011)

Otras obras

  • Letters from London (1995)
  • Something to Declare (2002)
  • El perfeccionista en la cocina (2003)
  • Nada que temer (2008)
  • Niveles de Vida (2013)