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Estimados lectores:

Ayer concluí “Lolita”, de Vladimir Nabokov, un clásico de la literatura contemporánea. Como ya mencioné en una publicación anterior, la obra está narrada en primera persona por uno de los protagonistas, el autodenominado Humbert Humbert, un hombre de 40 años obsesionado con las niñas a las que él llama “nínfulas”, palabra inventada él mismo, que hace referencia a las niñas pubescentes, con rasgos de ninfa.

Esta obsesión se retrotrae a la infancia de Humbert, cuando no logró concretar su amor por una niña de su edad.

Durante toda su vida adulta conservó ese deseo carnal por las niñas, obsesión que trabajó siempre por ocultar, hasta que conoció a Dolores o Lolita Haze, hija de una mujer en cuya casa se hospeda transitoriamente Humbert.

Con el deseo de conservar el ideal de relación con Lolita, Humbert acepta casarse con la madre, quien al poco tiempo descubre el secreto amor de su reciente marido por su hija y, en un rato de locura, sufre un accidente y muere.

Ahora viudo, Humbert se transforma en el tutor de Lolita (aunque no legalmente), comenzando al poco tiempo una relación íntima con ella. La peculiar pareja viaje durante un año por las rutas del país, visitando atracciones turísticas de los Estados Unidos, hospedándose mayormente en moteles de mala muerte.

La atracción de Humbert por Lolita no cesa con la concreción de sus deseos sexuales, llegando a tener un amor incondicional (aunque obsesivo) por la niña, a pesar de las rabietas y caprichos propios de una niña de 12 años.

Si bien ya existían indicios de la ausencia de amor de la niña por Humbert, que fueron apareciendo poco a poco, pero a los que Humbert no les dio entidad, todo se quiebra cuando, estando internada por una gripe, Lolita se escapa con otro hombre.

Comentario final

Me pareció un excelente libro, perfectamente escrito, con un estilo único y un muy completo desarrollo de las personalidades de los personajes, en particular la de Humbert, cuyos pensamientos más íntimos conocemos de primera mano.

No deben preocuparse por los detalles sórdidos de la relación sexual entre la niña y el hombre, ya que son escasos los pasajes con mención explícita de estos hechos. El libro es en definitiva una historia de amor y obsesión, de uso y abuso, pero no solo sexualmente y por parte de Humbert, sino de ambos (porque hay que pensar que es Lolita la que inicia la relación, aunque Humbert tuviera ya intenciones de hacer realidad su fantasía).

Los personajes que rodean a los protagonistas son también interesantes, como la madre de Lolita, viuda, romántica y ostentosa, que busca ciegamente al nuevo amor de su vida, sin preocuparse conocer al otro o por lo que concierne a su única hija.

Próximo libro: “Orgullo y prejuicio”, de Jane Austen. Una de mis películas románticas preferidas. Seguramente un hermoso libro también.

Saludos.

Mercedes

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Estimados lectores:

Como había extraviado “Memorias de un tratante de esclavos” comencé a leer “Lolita”, de Vladimir Nabokov. Me dieron ganas de leerlo desde “Leer Lolita en Teherán“, historia real de un grupo de estudiantes universitarias iraníes que comparten un club de lectura de obras “polémicas” en plena revolución iraní.

“Lolita”, un clásico de la literatura contemporánea, es la historia de la obsesión de Humbert Humbert, profesor de cuarenta años, por Lolita, una niña de doce años a la que conoce por casualidad en un pueblito en Estados unidos. Es narrada en primera persona por el propio Humbert, quien, además de plasmar sus retorcidos pensamientos, nos retrata a la sociedad estadounidense de la época.

Por las dudas les aclaro que el libro perdido apareció, con poco esfuerzo de mi parte (tengo la teoría de que cuanto más se busca algo, más difícil es que aparezca). Pero como ya me entusiasmé con “Lolita”, lo voy a retomar más adelante.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

El nuevo libro es “Memorias de un tratante de esclavos”, de Théodore Canot. En un momento en que no tenía nada que leer, lo encontré por casualidad perdido en una biblioteca, me interesó el tema y lo empecé a leer.

Memorias de un tratante de esclavos

En el libro, Théodore nos cuenta sus aventuras desde que de joven decide dedicarse a la navegación, en 1819, unos años después de la muerte de su padre en la batalla de Waterloo.

Sus viajes incluyen ser capturado por un grupo de piratas sin escrúpulos en Cuba, ser rescatado por un navío colombiano, conocer el trágico destino de los esclavos africanos, encuentros cercanos con la muerte, la injusticia y la impunidad.

Al ser una historia real, narrada en primera persona por su protagonista, transmite una emoción particular, reflejando las vivencias de una época.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

He concluido “Los lanzallamas”, de Roberto Arlt.

El libro, que continúa la historia de “Los siete locos”, nos muestra a una serie de personajes cuyas vidas se conectan por el Astrólogo, líder de un grupo revolucionario que pretende destruir la sociedad actual, instalar una dictadura y sentar las bases para el desarrollo de una nueva sociedad.

Entre los curiosos personajes que participan de la trama encontramos mucha locura, pero no una simple falta de juicio, sino una locura como desesperación, soledad, agonía y crueldad con el prójimo.

Si bien en el libro no son enumerados, podemos calificar como “locos” a los siguientes:

El Astrólogo: cerebro de la revolución que tiene entre sus bases el uso de las fuerzas armadas, el financiamiento mediante una red de prostíbulos, la aniquilación de gran parte de la población y la infiltración de representantes del movimiento en las diferentes capas de la sociedad.

Erdosain: Indiscutido protagonista de la historia. Es un inventor frustrado, obsesionado con el invento que bautiza como “la rosa de cobre”. En el comienzo de “Los siete locos” es despedido por haber robado a la empresa donde trabajaba. Es una persona atormentada, con un pasado oscuro, que incluye un padre agresivo y el haber sido abandonado por su mujer. Vive angustiado por sus recuerdos y sus pensamientos retorcidos, debatiéndose entre el suicidio, el asesinato a sangre fría, la revolución y la desesperación. Su aporte a la revolución es su investigación sobre los gases que emplearían para asesinar.

El Rufián Melancólico (Haffner): Es un cafishio, que tiene varias mujeres trabajando para él. Es un hombre violento, con antecedentes criminales, que se jacta de su dominio sobre las mujeres que prostituye. En la conspiración será el responsable de administrar la red de prostíbulos que financiaría a la revolución.

Bromberg: Llamado en los libros “el hombre que vio a la partera”, es un delincuente, ex presidiario, muy violento.

Ergueta: Farmacéutico de buen pasar económico, casado con Hipólita. A causa de su locura es encerrado en un manicomio. Al salir, ya en “Los lanzallamas”, lo vemos obsesionado con la Biblia, creyéndose un profeta.

Hipólita: Ex prostituta, casada después con Ergueta, conocida como La Coja. Cuando su marido enloquece termina sumándose a la conspiración del Astrólogo.

Barsut: Es primo de Elsa, la esposa de Erdosain. Por su secreto odio tanto hacia Elsa como hacia Erdosain, genera el despido de éste, con el fin de que la pareja deba recurrir a él para conseguir dinero. Es secuestrado por los conspiradores con el objetivo de obtener dinero. En su período de reclusión, es participado por el Astrólogo de los planes revolucionarios, aunque sin tener una intervención activa.

“Los lanzallamas” comparte las reflexiones introspectivas y bastante sombrías de “Los siete locos”, principalmente en cabeza de Erdosain, aunque me atrevería a decir que en un tono un poco menos oscuro. No porque no sean nefastos los pensamientos de Erdosain, o los hechos que ocurren en la obra, que incluyen fraudes, robos y asesinatos, sino porque sentí que los personajes estaban en la etapa final de su retorcida reflexión, que culmina con los trágicos hechos de esta parte de la obra.

Me parece en síntesis una excelente obra, muy buena conclusión de “Los siete locos”, con impecables composiciones de personajes y ambientes.

Saludos.

Mercedes

 

Estimados lectores:

El libro que estoy leyendo ahora es “Los lanzallamas”, continuación de “Los siete locos“, de Roberto Arlt. Este último lo leí hace unos meses, y decidí esperar un tiempo para leer la continuación, ya que la literatura de Arlt es bastante sombría, y necesitaba cambiar de aire. Las citas que publiqué en esa oportunidad les darán una idea.

En “Los lanzallamas” nos reencontramos con el torturado Remo Erdosain, ahora aún más envuelto en la desesperación luego del secuestro y asesinato de Barsut, el primo de su ex mujer. La mente de Erdosain lo enfrenta a la soledad, la insatisfacción permanente, la locura, el odio y hasta intenciones suicidas.

Acompañan a Erdosain una serie de personajes también algo trastornados, aunque de una forma diferente: el Astrólogo, empeñado en crear una sociedad secreta revolucionaria financiada por prostitutas; el Rufián Melancólico, dueño de un burdel, secuaz del Astrólogo; e Hipólita (la coja), una ex prostituta que se sumará a la conspiración.

Los Lanzallamas

Un pequeño ejemplo de la torturada mente de Erdosain:

A instantes Erdosain piensa en la fuga. Irse. Pero a medida que las horas pasan, como un fuego que flota sobre la descomposición del pantano que lo alimenta, el sufrimiento de Erdosain interroga:

– Irse… ¿Pero adónde?

– Más lejos todavía.

Una piedad enorme suge en Erdosain por su carne. Si él pudiera convencer a esa forma física que constituye su cuerpo que no hay más “lejos” en la tierra ni en los cielos…; pero es inútil, es su carne la que clama despacio: más lejos todavía. ¿Adónde? CIerra los ojos y repita: “¿Adónde te podría llevar? Donde vayas irá contigo la desesperación. Sufrirás y dirás como ahora: “Más lejos todavía”, y no hay más lejos sobre la tierra. El más lejos no existe. No existió nunca. Verás tristeza adonde vayas”.

Saludos.

Mercedes

 

Estimados lectores:

Ayer he concluido “Leer Lolita en Teherán”, de Azar Nafisi. Es sin duda uno de los libros más hermosos que leí en estos últimos años.

Es la historia real de la propia Nafisi, nacida en Irán en 1948, hija de un ex alcalde de Teherán (entre 1961 y 1963) y de una de las 6 mujeres miembros del Parlamento iraní en 1963. Fue criada desde los 12 años en Estados Unidos, retornando a Irán en 1979. Fue profesora de literatura en lengua inglesa en Irán, trabajando actualmente en Estados Unidos como profesora de literatura, cultura y estética.

El hilo conductor de la historia es el secreto taller de lectura fundado por Nafisi luego de ser despedida de la universidad, unos años después de la revolución iraní del 79, y del cual participaron un grupo selecto de exalumnas.

En el taller analizan textos prohibidos por el régimen, de autores como Nabokov, Henry James, Fitzgerald y Jane Austen. Obras prohibidas por sus referencias sexuales, amoralidad de los personajes, o simplemente por el rol revolucionario y liberal de sus personajes femeninos.

A través de la lectura y relectura de estas “polémicas” obras, nos introducimos en la vida de Nafisi, en las particulares historias de cada una de las alumnas del taller, pero, sobre todo, vivimos en Irán.

La descripción de ese país, desde los años prerrevolucionarios, hasta el 1997, cuando Nafisi dejó definitivamente Irán, pasando por la revolución del 79, que llevó al poder al ayatolá Jomeini y que trastocó completamente la forma de vida de la población.

El recorrido por las calles de Irán lo hacemos desde la mirada de los protagonistas de la obra, mayormente mujeres, guiados por la profesora Nafisi, que nos traza un camino a partir de los textos analizados en sus clases.

Las heroínas de James, Austen y Nabokov ilustran las vivencias en esta República Islámica, donde miles de personas, hombres y mujeres, fueron asesinados o torturados, donde las mujeres deben cubrir su cuerpo, no pueden pasear con un hombre que no sea esposo o familiar, donde el alcohol está terminantemente prohibido, y donde leer puede ser un crimen.

Pero la descripción de este Irán posrevolucionario no es una crítica cargada de odio, sino que plantea un mundo de dualidades, donde conviven el amor y el odio, los ideales y la opresión, la esperanza y el temor, el respeto por la familia y los valores tradicionales y el modernismo. Detrás de las múltiples imágenes de Irán que nos muestra la autora, no puedo evitar sentir su nostalgia. Nostalgia por el país de sus padres, de su universidad, de sus chicas y de su “mago”, donde crió a sus hijos y vivió hermosos momentos, aunque también rodeados de tristeza y temor.

Personalmente, me causó mucha impresión esta imagen tan íntima y de primera mano de un país que conocí como turista, unos 20 años después de los hechos narrados en la obra.

Está escrito en forma sencilla, con capítulos muy cortos que invitan a seguir leyendo.

Les dejo el link a la página web oficial de la autora y algunas citas del libro.

Saludos.

Mercedes


Página web: http://azarnafisi.com/

Citas:

“Una novela no es una alegoría sino la experiencia sensorial de otro mundo. Si no entramos en ese mundo, si no nos involucramos en su destino, no habrá empatía. Y la empatía es la clave de la novela. Una novela se lee así: inhalando la experiencia. Así que empiecen a respirar. Solamente quiero que recuerden eso. Es todo. Fin de la clase”.


En el juicio llevado a cabo por el régimen revolucionario contra un carcelero, acusado de torturar presos políticos, el Doctor A, profesor de literatura, testimonia a favor del acusado, un exalumno, afirmando que le constaba que era una buena persona. Unos años después del juicio, una ex alumna del Doctor A. expone que:

“Solamente alguien apasionado por la literatura puede llevar a cabo dicho acto, alguien que haya aprendido que cada individuo tiene diferentes dimensiones en su personalidad (…) deben tener en cuenta los que juzgan todos los aspectos de la personalidad de un individuo. Únicamente por medio de la literatura podemos ponernos en la piel de otros y así entender sus diferentes y contradictorias facetas para no llegar a ser en exceso implacables. Fuera de la esfera de la literatura solamente se manifiesta un aspecto del individuo, pero si comprendemos sus distintas dimensiones, no podremos matarlo tan fácilmente. Nuestra sociedad sería hoy mucho mejor si hubiéramos aprendido esta lección del Doctor A.”

Estimados lectores:

En este fin de semana largo de Carnaval concluí “La caída”, novela corta de Camus que había comenzado hace unos meses y qué luego abandoné, no porque no fuera interesante, sino porque leía dos novelas en simultáneo, y la otra terminó por atraparme tanto que abandoné al pobre Albert.

La caída

“La caída”, que leí en francés (“La chute”), es el monólogo de Jean Baptiste Clamence, un abogado francés que se encuentra en Holanda con un compatriota, a quien le cuenta su vida.

Jean Baptiste Clamence es un hombre perturbado por el pasado y sus recuerdos. El centro de su angustia es no haber hecho nada por evitar el suicidio de una joven en París, lo que lo llevó a cuestionarse la vida que llevaba.

El libro, como su único narrador, es bastante oscuro, pero vale totalmente la pena, ya que contiene reflexiones profundas, en el buen sentido existencialista de Camus.

Lo que sí no recomiendo leerlo en francés si no se tienen conocimientos avanzados del idioma. Ya de por sí no es un libro fácil de leer, pero además tiene un vocabulario algo complejo.

Por otro lado, comencé “Leer Lolita en Teherán”, de Azar Nafisi, regalo de cumpleaños de mis amigas.

Leer Lolita en Teherán.jpg

De acuerdo con la contratapa del libro:

“Cada jueves por la mañana a lo largo de dos años, Azar Nafisi, una valiente y brillante profesora iraní, reúne clandestinamente en el salón de su casa a siete de sus alumnas más aventajadas con el fin de leer libros prohibidos: obras de Jane Austen, Henry James, Scott Fitzgerald y, por supuesto, de Vladimir Nabokov, el autor de Lolita. Mientras las jóvenes poco a poco se expresan a través de los libros, se dan cuenta cómo sus propias vidas se van transformando y mezclando con la trama de las obras a las que se entregan”.

Promete mucho, no solo porque la historia reciente de Irán me fascina, con la revolución del 79 y la evolución posterior, sino porque nos permite a los occidentales introducirnos en la mente de estas jóvenes hijas de la revolución que trastocó por completo a la sociedad iraní.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Hace unos días concluí “Indias blancas 2”, segunda y última parte de la novela de Florencia Bonelli, que tiene como protagonistas a Laura Escalante y al indio ranquel Nahueltruz. La historia transcurre seis años después de concluida la primera parte, período durante el cual Laura se vio obligada a casarse con un hombre al que no amaba, enviudó, se codeó con la alta sociedad porteña y tuvo un affaire muy apasionado con el mismísimo Julio Argentino Roca, padre de la Conquista del desierto, por la cual se quitaron tierras de las poblaciones indígenas del interior del país.

Nahueltruz, por su parte, se reconvirtió luego de ser casi asesinado por un oficial del ejército al defender a su amada, vivió muchos años en Europa, amasó una importante fortuna con la cría de caballos, tuvo sus propios romances y alcanzó la estima de la alta sociedad europea.

Reencontrados en Buenos Aires, pero estando ambos en una situación personal diferente, resurge la pasión, pero esta vez cargada con resentimiento y rencor.

El contexto histórico, quizás un poco más rico que en el primer libro, son los años de la presidencia de Nicolás Avellaneda, la Conquista del Desierto de Roca y su posterior victoria en las elecciones, incluyendo las internas políticas previas.

Me pareció un libro mucho más rico que el primero, por la complejidad adquirida por todos los personajes y por los aspectos históricos, dejando de lado el inocente romanticismo de la primera parte.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Continuando con el aura romática que dejó Erich Fromm con “El arte de amar”, escogí terminar con la saga “Indias blancas”, de Florencia Bonelli. Me había quedado con la intriga de cómo terminaría la historia de Laura Escalante y el indio ranquel Nahueltruz Guor, así que, luego de dejar pasar un par de libros, retomo “Indias Blancas”.

Indias Blancas 2

A los que no hayan leído “Indias blancas 1”, y piensen hacerlo, les recomiendo no seguir leyendo.

Esta segunda parte de la novela se desarrolla seis años después de la primera. Nos reencontramos con Laura Escalante, ahora viuda de Julián Riglos, su amigo abogado, con el que debió casarse luego de la fuga de su amante, Nahueltruz Guor, quien matara a un soldado argentino.

Laura, hermosa como siempre y habiendo heredado una enorme fortuna, vive cortejada por todos los hombres solteros de Buenos Aires (y también por algunos casados). Creyendo muerto a Nahueltruz, vive sus días rodeada de sus sobrinos y demás familiares, y abocada a causas benéficas.

Su vida dará un drástico giro con la reaparición de Nahueltruz, venido de Europa bajo el nombre de Lorenzo Rosas.

 Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Como les anticipé, he terminado de leer “El arte de amar”, de Erich Fromm. Si bien es un ensayo de un filósofo/sociólogo/psicólogo, es muy sencillo de leer y no se requieren conocimientos especiales de ningún tipo. De hecho, yo lo leí sin problemas, y eso que me cuesta bastante leer filosofía. Si demoré un poco en leerlo es porque lo leí despacio, procesando bien las frases, y porque en el medio lo releí, para retener las partes que me más me interesaron y quedarme con algunas citas.

El libro, que es bastante breve, está organizado en las siguientes cuatro partes:

  1. ¿Es el amor un arte?: Opera como una especie de introducción y plantea la justificación de porqué el amor es considerado un arte.
  2. La teoría del amor: Es la parte central y más extensa de la obra, donde se plantean las características esenciales del amor en general y de los diferentes tipos de amor que identifica el autor (amor fraternal, materno, erótico, a sí mismo y a Dios).
  3. El amor y su desintegración en la sociedad occidental contemporánea: Analiza al amor en el marco de la sociedad capitalista moderna.
  4. La práctica del amor: La última parte de este arte de amar es justamente la práctica, que incluye una serie de postulados para practicarlo.

Vale totalmente la pena leerlo; nos aporta innumerables nociones sobre cómo pensamos, cómo nos relacionamos con los demás o porqué formamos los vínculos que tenemos.

Si bien no puedo decir que el libro me haya “iluminado”, en lo que al amor respecta, sí creo que puso en palabras muchos conceptos que tenía dando vueltas en la cabeza, o reflexiones a las que intuitivamente llegué gracias a mis escasas (aunque largas) experiencias de pareja.

El desarrollo y conexión de conceptos está muy bien logrado, porque cada párrafo abre la puerta a un mundo de reflexiones. Seguramente podamos identificarnos personalmente o a un conocido en la mayoría de las situaciones planteadas.

Les dejo a continuación algunas de las reflexiones que me llamaron la atención y una cita más, para sumar a las que publiqué en el anterior post, las cuales nos permiten llegar al pensamiento del autor.

Reflexiones “El arte de amar”

  • El amor como arte

Es habitual creer que no tenemos nada que aprender en materia de amor. Nos rigen tres premisas:

  1. El problema del amor consiste en “ser amado” y no en “amar”. Por eso nos concentramos en cómo lograr que se nos ame, lo que implica preocuparse por el atractivo físico, el tener éxito o poder.
  2. El problema del amor es de “objeto” y no de “facultad”. Esto implica que se esté permanentemente buscando ese objeto apropiado al cual amar y que nos ame. Esta idea está asociada a la premisa del capitalismo de “adquisición de mercancías”.
  3. Existe una confusión entre el inicial “enamorarse” y el estado de “estar enamorado”. Este último implica un carácter de permanencia, de mantenerse enamorado.

Reconocer que amar es un arte implica reconocer que es necesario aprenderlo, para lo cual se requiere: dominio de la teoría, dominio de la práctica y darle al aprendizaje importancia.


  • La noción de separatidad

Hace referencia a la concepción de que el ser humano es una entidad separada de los demás. El hombre se encuentra con que tiene un breve lapso de vida, que nace y muere contra su voluntad. Este reconocimiento de la separatidad, adquirido en la niñez, ejerce presión y nos lleva a extender la mano y buscar la unión con otros.


  • El amor es dar

El amor desde la perspectiva de Fromm es dar, no recibir. Pero ese “dar” no es renunciar a algo, privarse, sacrificarse. Tampoco se encuentra en la esfera de lo material. Lo que una persona le da a otra que ama es a sí mismo, lo más precioso que tiene, su propia vida. Y se dar por el simple hecho de dar, no para recibir algo a cambio. Sin embargo, siempre se recibe algo de lo que se da a cambio.


  • Elementos básicos del amor

Los elementos básicos del amor para Fromm son:

– Cuidado: Implica la preocupación por el otro.

– Responsabilidad: Es estar listo para responder a las necesidades del otro.

– Respeto: Es ver al otro tal cual como es, que se desarrolle como es.

– Conocimiento: Implica profundidad en el conocimiento de la otra parte.

Estos cuatro elementos son interdependientes, y se dan en forma permanente en relaciones de amor maduro.


  • Tipos de amor según el objeto que se ama

– Fraternal: Es el amor entre pares, entre hermanos.

– Materno: Implica el amor por el desvalido, el intento de protección y de brindar resguardo.

– Erótico: Es el anhelo de fusión completa, de unión, con una única otra persona.

– A sí mismo: Es necesario amarse primero a uno mismo para amar a otros.

– A Dios: Es la concepción del amor como forma de superar la separatidad y lograr la unión con otro, que dependerá de lo que sea deseable para la religión en cuestión.


  • Práctica del amor

Para la práctica del amor se requiere, como al aprender cualquier arte: disciplina, concentración, paciencia, preocupación suprema por dominar el arte y practicar. Es necesario vivir planamente el presente, el aquí y el ahora, hacerse sensible a uno mismo.


 

“El amor solo es posible cuando dos personas se comunican entre sí desde el centro de su existencia, por lo tanto, cuando cada una de ellas se experimenta a sí misma desde el centro de su existencia. Solo en esa “experiencia central” está la realidad humana, solo allí hay vida, solo allí está la base del amor. Experimentado en esa forma, el amor es un desafío constante; no un lugar de reposo, sino un moverse, crecer, trabajar juntos; que haya armonía o conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto al hecho fundamental de que dos seres se experimentan desde la esencia de su existencia, de que son uno con el otro al ser uno consigo mismo y al no huir de sí mismos. Solo hay una prueba de la presencia del amor: la hondura de la relación, y la vitalidad y la fuerza de cada una de las personas involucradas; es por tales frutos que se reconoce al amor”.