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Estimados lectores:

Les dejo aquí mis comentarios sobre “El queso y los gusanos” y algunas citas.

Comentarios

Ante todo quisiera aclarar que “El queso y los gusanos” es un libro de historia, no una novela histórica. De hecho, el que me lo regaló es profesor de historia. El propio autor es historiador, y la obra es el análisis de la microhistoria de Menocchio.

Como ya mencioné en otra publicación, la microhistoria es una rama de la historia, que se concentra en acontecimientos o personajes del pasado que habitualmente pasan inadvertidos, como es el caso de Menocchio, un molinero italiano condenado por la Iglesia Católica a morir en la hoguera, acusado de hereje. Esta microhistoria se desarrolla en el contexto de la Contrarreforma católica (ver post con contexto histórico).

En la obra el autor analiza cómo pudo haber llegado Menocchio a las ideas que expuso durante el proceso por el que se lo terminó condenando a la hoguera. Para ello se sirve de las actas del proceso, que incluyen declaraciones de testigos, interrogatorios al propio Menocchio y otros documentos, como la lista de libros que encontraron en la casa del acusado.

El libro está organizado en pequeños capítulos que facilitan la lectura, y que abordan las diferentes aristas de la cuestión. Así, por ejemplo, conocemos el contenido de varias lecturas a las que pudo acceder Menocchio, ideas de la época, forma de transmitir la cultura, paralelismo entre las afirmaciones del acusado y teorías del momento, entre otras cuestiones.

Menocchio

La gran mayoría de las afirmaciones del autor están documentadas y señaladas en las múltiples notas que acompañan al libro. Las referencias son mayormente bibliográficas, relacionadas con aspectos históricos, culturales o religiosos de la época.

De esta forma, el autor pretende desentrañar el origen de los pensamientos de Menocchio (algunos de los cuales encuentran más adelante en este post), entendido como representativo de la forma de pensar de al menos una parte de la sociedad de la época.

Entre las hipótesis destacadas por el autor se encuentra la interacción entre la cultura escrita y la oral, entre la cultura impuesta por las clases dominantes y la cultura campesina. Sostiene que, en un contexto de muy elevado analfabetismo en la clase campesina, la cultura oral tenía mucha mayor relevancia que la escrita, ligada a la transmisión de la cultura de las clases dominantes: ricos, nobles y religiosos.

Sin embargo, este monopolio de las clases dominantes y de la Iglesia sobre la producción y divulgación de escritos comienza a resquebrajarse con la invención de la imprenta moderna. Menocchio, que a diferencia de muchos de sus contemporáneos sí sabía leer y escribir, tuvo acceso a varios libros, algunos no aprobados por la Iglesia, los cuales, junto con lo transmitido oralmente, habrían formado su línea de pensamiento.

Imprenta

Es el primer libro de este género que leo y a mí personalmente me interesó mucho, especialmente por la mezcla de historia y cultura.


Citas

Sobre algunas de las opiniones de Menocchio (hay muchas más), las cuales en plena Contrarreforma no debieron causar mucha gracia

“Querámoslo o no, siempre son hijos del padre: <<Llama a todos, turcos, judíos, cristianos, herejes, y todos igualmente a semejanza del padre, el cual tiene más hijos y llama a todos igualmente, aunque haya algunos que no obedezcan, son del padre>> (declaración de Menocchio en el proceso). En su amor, el padre ni siquiera se preocupa si los hijos le maldicen: blasfemar <<hace mal solamente a uno mismo y no al prójimo, como sucede si yo tengo un tabardo y lo quiero romper, hago mal solamente a mí mismo y no a los otros, y creo que el que no hace mal al prójimo no hace pecado; y como somos todos hijos de Dios, si no nos hacemos mal unos a otros, como por ejemplo un padre que tiene varios hijos, y uno dijera “maldito sea mi padre”, el padre le perdona, pero si le rompe la cabeza a un hijo de otros no se le puede personar si no paga: por eso he dicho que blasfemar no es pecado porque no hace mal a nadie>>”.

“Esta imagen de una realidad impregnada por la divinidad justificaba hasta las bendiciones de los sacerdotes, porque <<el demonio suele entrar en las cosas e inyectar su veneno>>, y <<el agua bendita del sacerdote ahuyenta al diablo>>, a pesar de que -añadía- <<creo que toda agua está bendecida por Dios>>, y <<si los laicos supieran las palabras serían tan buenas como aquellas del sacerdote, porque Dios ha concedido por igual su virtud a todos y no a uno más que a otro>>. Era, en suma, una religión campesina que poco tenía en común con la que el cura predicaba desde el púlpito. Cierto que Menocchio se confesaba (fuera de su pueblo, no obstante), comulgaba y no había dudado en bautizar a sus hijos, y sin embargo, rechazaba la creación divina, la encarnación, la redención; negaba la eficacia de los sacramentos para obtener la salvación, afirmaba que amar al prójimo era más importante amar a Dios, creía que el orbe entero era Dios”.

“La ley y los mandamientos de la Iglesia le parecían a Menocchio, siguiendo los pasos de Caravia, todas mercancías para cebar a los curas; para él la renovación moral del clero y la modificación profunda de la doctrina eran inseparables. A través del vehículo imprevisto de la crónica de Foresti, se figuraba a Lutero como el protagonista tipo del rebelde, como el que había sabido coaligar al vulgo inculto, con los que poseen ciencia y doctrina, contra la jerarquía eclesiástica, explotando el rencor del estado temporal contra ésta por estar la mayor parte de sus riquezas en manos de los clérigos”. <<Todo es de la Iglesia y los curas>>, había exclamado Menocchio, volviéndose hacia el inquisidor”.

Sobre Martín Lutero

“<<Fundó una nueva secta, y un nuevo modo de vivir>>; <<deseaba que fuese un mundo nuevo y otro modo de vivir, pues la Iglesia no andaba bien, y se hiciera algo para que no hubiera tanta pompa>>. En el momento en que manifestaba sus aspiraciones de reforma religiosa que le dictaba su ánimo altanero, Menocchio quizás se hacía eco, consciente o inconscientemente, del relato sobre Lutero leído en la crónica de Foresti. Desde luego no se hacía eco de las ideas religiosas, sobre las cuales, además, la crónica no se detenía, ya que se limitaba a condenar al nuevo estilo de doctrina propuesto por Lutero”.

Sobre la cultura dominante y la cultura popular y el esfuerzo por mantener la hegemonía

“…ponen punto final a una época caracterizada por la presencia de fecundos cambios subterráneos, en ambas direcciones, entre alta cultura y cultura popular. Por el contrario, el siguiente período está marcado por una distinción cada vez más delimitada entre cultura de clases dominantes y cultura artesana y campesina, así como por el adoctrinamiento en sentido único de las clases populares. Podemos situar la cesura cronológica de estos dos períodos hacia la mitad del siglo XVI, en no menos significativa coincidencia con la acentuación de las diferencias sociales impulsadas por la revolución de los precios. Pero la crisis decisiva se había producido unas décadas atrás con las revueltas campesinas y el reino anabaptista de Münster. Fue entonces cuando se les plantea dramáticamente a las clases dominantes el imperativo de recuperar, también en lo ideológico, a las masas populares que amenazaban con sustraerse a cualquier forma de control desde arriba, pero manteniendo, incluso acentuando, las distancias sociales.

Este renovado esfuerzo hegemónico adopta diversas formas en los distintos países de Europa, pero la evangelización del agro por obra de los jesuitas, y la organización religiosa capilar, sobre el núcleo familiar, realizada por las Iglesias protestantes, pueden conciliarse dentro de una tendencia única. A ésta corresponden, en el plano represivo, la intensificación de los procesos de brujería y el rígido control de grupos marginales como vagabundos y gitanos. Sobre este fondo de represión y de aniquilamiento de la cultura popular se inscribe precisamente el caso de Menocchio”.

Sobre la causa del encarnizamiento contra Menocchio

“Por un momento se pensó en liquidar las opiniones de Menocchio, especialmente su cosmogonía, calificándolas de amasijo de extravagancias impías pero inocuas (el queso, la leche, los gusanos-ángeles, Dios-ángel creado del caos), pero se descartó esta alternativa. Cien o ciento cincuenta años más tarde, probablemente Menocchio habría sido recluido en un hospital para locos, por afección de “delirio religioso”, pero en plena Contrarreforma las modalidades represivas eran distintas, y antes que nada pasaban por la individualización y, en consecuencia, la represión de la herejía”.

“El jefe supremo del catolicismo, el papa Clemente VIII en persona, bajaba su mirada hacia Menocchio, convertido en miembro infecto del cuerpo de Cristo, y exigía su muerte. Por aquellos mismos meses finalizaba en Roma el proceso contra un ex fraile: Giordano Bruno. Es una coincidencia que puede simbolizar la doble batalla, hacia arriba y hacia abajo, que por aquellos años libraba la jerarquía católica por imponer las doctrinas aprobadas en el Concilio de Trento. Ésa es la razón del encarnizamiento, incomprensible si no, con el viejo molinero”.


Extra

Tout ce qui est intéressant se passe dans l’ombre.
On ne sait rien de la véritable histoire des hommes.
Céline

(frase al comienzo del libro)

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Estimados lectores:

He concluido “El queso y los gusanos”, de Carlo Ginzburg. Antes de publicar mi reseña de la obra y las citas que extraje, quisiera dejarles algunas referencias del contexto. Como es un libro de historia, escrito por un historiador, son muchísimas las referencias, así que me limitaré a exponer las que más destaqué.

La obra se desarrolla en el siglo XVI en una ciudad del norte de Italia. El protagonista de esta microhistoria es Menocchio, un molinero de la región italiana del Friuli, nacido en 1532, y muerto en la hoguera en 1601, acusado de hereje por la inquisición.

Reforma (o Reforma Protestante)

Movimiento iniciado en Alemania en el siglo XVI por Martín Lutero, que produjo la separación de la Iglesia católica y el origen del protestantismo. La Reforma se originó por las críticas que diversos religiosos, pensadores y políticos europeos contra la Iglesia católica. Entre las críticas se encuentran los abusos de poder y políticas “comerciales” llevados adelante por la Iglesia católica, como ser la venta de indulgencias.

Reforma protestante

Si bien luego constituirá una nueva rama del catolicismo, inicialmente se buscaba reformar el catolicismo (de ahí el nombre del movimiento), retornando a los valores tradicionales del cristianismo. Como consecuencia de la Reforma, fieles, obispos y gobernantes dejan de reconocer al papa como máximo pontífice de la Iglesia católica, lo que

Contrarreforma

En respuesta a este movimiento de Reforma, la Iglesia católica inicia el proceso de reflexión y transformación interna que se conoce como Contrarreforma, con el objetivo de mejorar las costumbres y corregir los abusos que alimentaron la Reforma.

Para analizar las posibles reformas a llevar a cabo se convoca a un Concilio, iniciado en 1545 y finalizado en 1562 (en total 17 años), conocido luego como Concilio de Trento. No participaron del Concilio de Trento los partidarios del naciente protestantismo.

Como resultado del Concilio de Trento se reformaron algunos de los abusos anteriores, fundamentalmente orientadas a garantizar la disciplina y formación de los eclesiásticos.

En cuanto a las creencias y valores, se reafirmaron los puntos de la tradicional doctrina católica, sin ninguna concesión hacia la nueva doctrina protestante. Por ejemplo, se confirmó la veneración a imágenes de la virgen y los santos y la existencia del Purgatorio, se reafirmó el significado de sacramentos como la Eucaristía y se rechazó la idea de que la Biblia fuera la fuente única de doctrina.

La Contrarreforma reavivó el catolicismo más extremo, resurgiendo antiguas órdenes religiosas y la represión de todo movimiento opuesto a la doctrina católica, como ser sectas, acusaciones de brujería o herejía, como el caso de Menocchio, acusado de hereje por sus afirmaciones apartadas de la doctrina impuesta por la Iglesia.

Maniqueísmo y anabaptismo

Se trata de dos religiones mencionadas en el libro, perseguidas por la Iglesia católica de entonces. La primera es una religión muy antigua, fundada en el año 205 por el sabio persa Mani. Toma elementos de varias religiones, lenguas y textos sagrados. Concibe a la divinidad y al cosmos en forma dualista, siendo para muchos estudiosos netamente gnóstica.

El anabaptismo, por su parte, es una vertiente del cristianismo, surgida en el siglo XVI, que negaba el bautismo de los niños, sosteniendo que debía ser realizado solo por adultos. Son anabaptistas los amish, huteritas, menonitas y miembros de la Iglesia de los Hermanos.

Descubrimiento de América

Si bien el arribo de Colón a América se produjo en 1492, fue unos años después cuando los europeos toman conciencia de que se trataba de un nuevo continente, que comenzaron a llamar América en 1507, dando inicio al período de conquista por parte de distintos países del “Nuevo Mundo”.

Esta apertura a nuevas culturas, costumbres y religiones será una influencia para la producción escrita de la época, la cual, desde la invención de la imprenta moderna en 1450, será divulgada mucho más fácilmente, iniciando la desaparición del monopolio del conocimiento por parte de la Iglesia y las clases dominantes.

Imprenta

Gobernantes de la época

España-Italia: Carlos I de España, conocido también como Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, fue rey de España 1516 hasta 1556, unificando por primera vez las coronas de Castilla y Aragón. Fue también emperador del Sacro Imperio Romano Germánico entre 1520 y 1558, el cual en ese momento incluía parte de Italia (Cerdeña, Sicilia, Nápoles, Toscana y Milán). Carlos I fue sucedido por su hijo, Felipe II, que reinó entre 1556 y 1598, siendo sucedido por su hijo, Felipe III.

Por otro lado, el Sacro Imperio Romano Germánico pasó a Fernando I, hermano menor de Carlos I de España. Gobernó hasta su muerte en 1564, sucedido por su hijo Maximiliano II, quien gobernó hasta 1576, siendo a su vez sucedido por su hijo, Rodolfo II, emperador hasta 1612.

Sacro Imperio Romano Germánico alrededor de 1600

Sacro Imperio Romano Germánico alrededor de 1600.

Italia: Lo que hoy conocemos como Italia estuvo dividido durante gran parte de su historia en ciudades estado (la unificación se produciría recién en el siglo XIX, culminando en 1871). Parte de la moderna Italia correspondía a los Estados Pontificios, lo que demuestra el poder que tenía la Iglesia en esa época.

Inglaterra: Isabel I, conocida como la Reina Virgen, hija de Enrique VIII y de Ana Bolena, nacida en 1533 y muerta en 1603, gobernó Inglaterra desde 1558 hasta su muerte. Fue la última gobernante de la dinastía Tudor. Hace poco leí un libro bastante voluminoso sobre ella, que recomiendo mucho.

Francia: Hasta 1547 fue rey de Francia Francisco I, sucedido hasta 1559 por su hijo Enrique II. En este período se vivieron guerras, principalmente con España, y se desarrollaron las artes y las letras, en lo que se conocería como Renacimiento francés. En los años siguientes reinan Francisco II, Carlos IX (hijo del Rey de Francia Enrique II y de Catalina de Médicis), Enrique III y Enrique IV. Este último, que gobernó hasta 1610, es considerado el mejor gobernante del país, por las mejoras en la calidad de vida de la población.

Región del Friuli-Venezia Giulia

“El queso y los gusanos” se desarrolla en Montereale (actualmente Mentereale Valcellina), una ciudad ubicada en la región italiana denominada Friuli-Venezia Giulia, cuya capital actual es Trieste. La región está ubicada al noreste del país, limitando con Austria, Eslovenia y el Mar Adriático. Algunas de las ciudades que hoy forman la región fueron disputadas con otros países en el pasado.

Regiones Italia

Las principales ciudades de la región, por cantidad de habitantes, son Trieste, Údine, Podenone, Gorizia y Monfalcone.

En esta región, en la provincia de Pordenone, se encuentran Montereale Valcellina y Casarsa Della Delizia. La primera es donde vivió Menocchio, protagonista de “El queso y los gusanos”, y la segunda es la comuna donde nació mi abuela, ubicada a solo media hora en auto de Montereale Valcellina. Mi abuela pasaría gran parte de su niñez y adolescencia en la ciudad de Údine, hasta venirse para Argentina a los 15 años.

Casarsa Della Delizia2

Casarsa Della Delizia

Si bien la historia de Menocchio se desarrolla muchos años antes de la época en que residió allí mi abuela, el interiorizarme sobre las características y costumbres de la región me produjo un interés particular.

Estimados lectores:

Para cortar totalmente con el estilo de “Los pilares de la tierra” escogí “Escrito en las estrellas”, de Sidney Sheldon. Lo había comprado hace varios años, al salir una de esas colecciones que se adquieren con el diario. Se lee tranquilamente en una tarde (de hecho, a mí me llevó dos medias tardes). De hecho, lo elegí precisamente por eso: antes de pasar al próximo libro quería cortar con algo sencillo. Siempre digo que este género es lo más cercano a ver una película; solo hay que dejarse llevar.

Escrito en las estrellas

El libro inicia cuando la exitosísima empresaria de la construcción Lara Cameron arriba al salón de fiestas de uno de sus edificios, donde habría de celebrarse su fiesta de cumpleaños, a la cual fueron invitadas más de doscientas personas. Pero inexplicablemente, el salón está vacío. El imperio de Lara está tambaleándose. ¿Alguien estará saboteando su carrera y su vida?

Y comienza la retrospectiva: volvemos a la infancia de Lara, y al frenético proceso que la llevó a convertirse en una de las mayores empresarias de la construcción de Chicago y Nueva York. En este camino Lara se involucrará con la mafia, sufrirá amenazas de competidores, se verá envuelta en conflictos sindicales y tomará muchas decisiones que la apartarán de la ética.

Es una novela muy atrapante y breve, que nos mantiene en vilo constantemente, especialmente por conocer las estrategias y artimañas del negocio de la construcción en Estados Unidos. Como los capítulos son cortos, terminar uno invita a leer el siguiente.

Nuevo libro

El nuevo libro es “El queso y los gusanos”, de Carlo Ginzburg, regalo de Navidad de una persona muy especial y que se nota que me conoce, porque la historia se desarrolla en un pueblo del Friuli italiano ubicado a media hora de donde nació mi abuela.

El queso y los gusanos

De acuerdo con la contratapa:

“Norte de Italia, finales del siglo XVI. El Santo Oficio acusa de herejía a un molinero, Domenico Scandella, al que todos llaman Menocchio. El procesado sostiene que el mundo se originó en “un caos” del que surgió “una masa, como se hace el queso con la lecho, y en él se formaron gusanos, y éstos fueron los ángeles”. A lo largo de dos procesos inquisitoriales la peculiar cosmogonía del reo se opone tozudamente a la de aquellos que lo interrogan.

A partir del análisis de las creencias de Menocchio -finalmente declarado culpable y sentenciado a arder en la hoguera- y de los expedientes judiciales del caso, Carlo Ginzburg reconstruye en este clásico contemporáneo un fragmento de la llamada “cultura popular” -condenada, en general, al ostracismo- que se erige, por su singularidad, en símbolo de su tiempo y en una especie de eslabón perdido de un mundo oscuro, difícilmente asimilable al presente, pero del que de alguna manera somos deudores”.

El autor, Historiador y Doctor en Filosofía y letras, es uno de los principales representantes de la llamada “microhistoria”: una rama de la historia que analiza pequeños acontecimientos, personajes y situaciones de la vida cotidiana pasada, que muchas veces pasan inadvertidos. En “El queso y los gusanos” nos adentramos en la microhistoria de Menocchio, enmarcada en los procesos de la Reforma protestante y posterior Contrarreforma de la Iglesia Católica.

Ya les iré dado mis impresiones y prometo algunas referencias históricas.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

He concluido “Los pilares de la tierra”, de Ken Follett. Me pareció un libro excelente, de muy rápida lectura, a pesar de su extensión. Mantiene al lector constantemente interesado en la historia, deseando seguir pasando las páginas.

Lo que más destaco es la descripción de la sociedad de la época, con sus tradiciones, ritos, costumbres y prejuicios.

También hay una gran cantidad de referencias históricas, seguramente muchas más de las que percibí. Pero la forma de llegar a la historia es de manera muy directa y amena: los personajes ficticios de Follett aparecen como participantes de muchos de esos eventos históricos.

Si bien disfruté muchísimo el libro, aclaro que no es para cualquiera, principalmente por su extensión. Los libros de la saga de “Los pilares de la tierra”, así como los de “El siglo” (inicia con “La caída de los gigantes”), ambas de Follett, son realmente largos y difíciles de transportar. Si bien yo tengo la versión “pocket”, lejos está de considerarse de bolsillo.

Si alguno está pensando en leer a Follett, pero la temática de la Edad Media no le interesa tanto, la saga que inicia con “La caída de los gigantes” es contemporánea, comenzando con la Primera Guerra Mundial.

Les dejo una cita del libro:

Hasta ese momento había creído que él, y las personas como él, estaban ganando. Durante el medio siglo transcurrido habían alcanzado algunas victorias notables, pero en esos instantes, al final ya de su vida, sus enemigos le demostraban que nada había cambiado. Sus triunfos habían sido temporales; su progreso, ilusorio. Habían vencido en unas cuantas batallas, pero no existían esperanzas de que ganaste la guerra. Unos hombres semejantes a los que habían matado a sus padres acaban de asesinar a un arzobispo en su propia catedral, como para demostrar, más allá de toda duda, que no había autoridad capaz de prevalecer contra la tiranía de un hombre armado con una espada.

Les anticipo que el próximo libro representará un drástico cambio de estilo.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Ya próxima a terminar de leer “Los pilares de la tierra”, de Ken Follett, quisiera compartir con ustedes algunas referencias del contexto histórico en el cual se desarrolla la obra. Para ello primero les haré una breve reseña de la trama de la novela.

Los pilares de la tierra

La obra, primera de la trilogía que continúa con “Un mundo sin fin” y “Una columna de fuego”, comienza en el año 1135 y concluye en 1174. Transcurre casi en su totalidad en una Inglaterra marcada por la guerra civil, que alterna períodos de pobreza y estabilidad, con otros de hambre y abundancia.

Entre los protagonistas principales se encuentra Tom Builder, un joven maestro de obras cuyo mayor anhelo es construir una catedral. Luego de quedarse sin trabajo, y teniendo ese proyecto en mente, recorre el país en busca de su catedral, acompañado por su mujer y sus dos pequeños hijos.

Sin embargo, el camino hasta lograr su objetivo será duro y largo: mientras buscan sin éxito trabajo, la esposa de Tom muere al dar a luz a su tercer hijo, a quien abandonan por falta de alimento y posibilidad de garantizar un futuro.

Poco tiempo después Tom, ahora solo con sus hijos Alfred y Martha, inicia una relación amorosa con Ellen, una aguerrida e independiente mujer que vivía en el bosque con su hijo Jack. Los cinco conformarán una peculiar familia, que terminará asentándose en el pueblo de Kingsbridge, donde Tom se dedicará a construir una imponente catedral, bajo las indicaciones de Philip, prior de Kingsbridge.

Si bien la historia gira alrededor de la construcción de la catedral, con amplio detalle de los estilos de construcción de la época y de las transformaciones que sufrirá la arquitectura en esos años, lo que tenemos es una muy completa descripción de la forma de vida en la Inglaterra medieval.

Kingsbridge representa un pueblo como cualquier otro, con sus clases sociales, formas de trabajo, relación entre los integrantes de cada clase, sus costumbres y ritos. Siguiendo al valiente e idealista prior Philip descubrimos las internas de la vida monástica, las luchas por los cargos e intereses, los juegos de poder, pero también el rol asistencialista de los monasterios, contribuyendo con alimentos y contención a los más desfavorecidos.

Pero nos encontramos también con los aspectos políticos e históricos, como la manera de adquirir títulos nobiliarios, las formas de gobierno y los problemas sucesorios de la realeza. Esto último lo desarrollaré más adelante.

Entre los personajes que se cruzan en la historia tenemos hijos de condes caídos en desgracia, crueles y déspotas miembros de la nobleza, proscritos, artesanos, agricultores, obispos y reyes.

Contexto histórico

El libro inicia en 1135, período en el que comienza el gobierno del Rey Stephen, que se extenderá hasta 1154, y culmina en 1174, cuando se hallaba en el poder el sucesor de Stephen, el Rey Henry II.

Además de los aspectos culturales y sociales, muy detalladamente descriptos en el libro, vemos cómo los personajes ficticios de la novela participan como protagonistas de muchos de los eventos históricos relevantes de la época, como ser batallas, acuerdos de paz y asesinatos.

Aquí les dejo algunas referencias de los personajes influyentes de este período.

Stephen de Blois (1092-1154)

Nació en 1092 en Blois, Francia. Luego de la temprana muerte de su padre, Conde de Blois, queda al cuidado de su madre, hija de Guillermo I El Conquistador, primer rey de Inglaterra de origen normando. Se crió en la corte de su tío, el rey Henry I de Inglaterra.

Con los años fue acumulando tierras, por adquisición propia, heredadas y como fruto de su matrimonio con Matilda de Boulogne, lo que los llevó a ser una de las parejas más ricas de Inglaterra.

En 1120 Stephen se salvó del hundimiento del White Ship, donde falleció el hijo del rey Henry I, heredero al trono de Inglaterra. Este evento forma parte de la trama de “Los pilares de la tierra”, constituyendo la clave de mucho de lo que luego ocurrirá.

La muerte del heredero y del propio Henry I en 1135 llevó a una crisis de sucesión. Si bien el trono debía pasar a la siguiente hija de Henry I, la Emperatriz Matilda (o Maude), Stephen se adelantó y reclamó el trono para sí, alegando que era necesario para preservar el orden en Inglaterra.

Los primeros diez años de su reinado estuvieron marcados por la incesante disputa contra su prima Maude y el hermano de esta, Robert de Gloucester. En 1139 la Emperatriz y su hermano invaden Inglaterra, multiplicándose los enfrentamientos. Para asegurar su sucesión, Stephen intenta sin éxito que la iglesia corone a su hijo Eustace.

En 1153 el hijo de Maude, quien será Henry II, invade Inglaterra en alianza con un grupo de barones poderosos que apoyaban su ascenso al trono. Henry II y Stephen acuerdan la paz por medio del Tratado de Winchester, por el cual Stephen reconoció a Henry II como su sucesor, aunque asegurándose la permanencia en el poder hasta su muerte, que ocurriría al año siguiente.

Henry II (1133-1189)

Hijo de la Emperatriz Matilda, nieto del Rey Henry I, inició su involucramiento político a los 14 años, apoyando a su madre en el intento de recuperar el trono de Inglaterra, usurpado por Stephen.

by Unknown artist, oil on panel, circa 1620

Durante su reinado, Henry II restauró la administración real en Inglaterra, reestableció la hegemonía sobre Gales y ganó pleno control sobre las tierras de Anjou, Maine y Touraine. Intentando pulir sus diferencias con la iglesia católica, se embarcó en un largo conflicto con Thomas Becket, que culminó con el asesinato de este en 1170.

Al poco tiempo inició la llamada “cold war” (guerra fría), conflicto territorial entre Luis VII de Francia y Henry II, que se prolongó por varias décadas. Para 1172 Henry controlaba Inglaterra, una porción importante de Gales, el este de Irlanda y el oeste de Francia.

En los años siguientes se iniciaron los conflictos sucesorios entre los hijos de Henry II (tuvo en total 8), que enfrentaron a los hijos entre sí y contra el propio rey, apoyados por el entonces Rey de Francia, Philip II, y que terminaron en 1189, con la derrota definitiva de Henry II, su retiro a Anjou y muerte.

Si bien el imperio colapsó luego de la muerte de Henry, algunos de los cambios que introdujo perduraron. Por ejemplo, se considera que los cambios legales sentaron las bases de la Common Law inglesa. Su intervención en las regiones de Gales, Escocia y Bretaña (Francia) sentaron las bases para su futuro desarrollo y forma de gobierno.

Thomas Becket (1119-1170)

Llegó a ser arzobispo de Canterbury entre 1162 y 1170, año en que fue asesinado por partidarios del Rey Henry II , luego de varios años de conflictos con el Rey, por las derechos y privilegios de los miembros de la iglesia. Fue santificado y reconocido como mártir, tanto por la iglesia católica como por la anglicana.

Inició su carrera en la iglesia al servicio de Theobald, anterior arzobispo de Canterbury, quien le encomendó diversas misiones a Roma. Prosiguió estudios en derecho canónigo y fue adquiriendo mayores responsabilidades en la iglesia hasta que en 1162 fue elegido arzobispo, luego de la muerte de Theobald.

Si bien se esperaba que Thomas continuara prestando servicios para la corona, renunció a su puesto como Canciller del rey e inició la reivindicación de los derechos de los eclesiásticos, como ser la jurisdicción del arzobispado y la potestad de los tribunales eclesiásticos.

Luego de unos años de exilio en Francia, Thomas Becket volvió a Canterbury, Inglaterra, donde fue asesinado, en su propia Catedral, por un grupo de soldados, aparentemente bajo las órdenes del rey, aunque esto último no fue confirmado.

Luego de la muerte de Becket, los monjes veneraron el cuerpo de arzobispo, transformándolo en mártir.

El asesinato de Becket es justamente una de las últimas escenas de “Los pilares de la tierra”.

Estimados lectores:

Hace unos días terminé de leer “El verano. Bodas”, de Albert Camus. Son una serie de relatos breves o reflexiones del autor, con su muy personal toque existencialista. No es sencillo de leer, al menos no todos los relatos lo son. Me encontraba por momentos releyendo pasajes varias veces hasta llegar a entenderlos por completo, lo cual era especialmente desafiante teniendo en cuenta que leía siempre en el colectivo o subte, con todas las distracciones que eso implica.

De todas formas, es un libro muy breve, que vale la pena leer. Camus es uno de mis escritores preferidos, tanto por sus novelas como por historia de vida, sus relatos y filosofía.

Les dejo algunas citas del libro:

Porque sólo es mala suerte no ser amado y desgracia el no amar. Hoy todos morimos a causa de esa desgracia. Lo que ocurre es que la sangre y los odios descarnan hasta el propio corazón; la larga reivindicación de la justicia agota el amor que, sin embargo, fue quien le dio nacimiento. En la situación en la que hoy vivimos el amor es imposible y la justicia no basta. He ahí por qué Europa odia el día y no hace sino oponerse la injusticia a sí misma.


En todo cuanto hice o dije hasta ahora me paré reconocer la influencia de esas dos fuerzas aún cuando se manifiesten opuestas. No pude renegar de la luz en medio de la cual nací y sin embargo no quise rechazar la servidumbre de este tiempo. Sería muy fácil oponer aquí al dulce nombre de Tipasa otros más sonoros y más crueles: para los hombres de hoy existe un camino interior que yo conozco muy bien por haberlo recorrido en los dos sentidos y que va de las colinas del espíritu a las capitales del crimen. Mas si uno renuncia a una parte de lo que es, se impone que uno mismo renuncie a ser; que hay que renunciar, pues, a vivir o a amar de otro modo que con integridad. De suerte que hay una voluntad de vivir sin rechazar nada de la vida, lo cual constituye la virtud que yo más admiro en este mundo. De vez en cuando, a lo menos, admito que habría querido ejercitar la virtud. Puesto que tan pocas épocas exigen como la nuestra que uno se haga igual tanto a lo mejor como a lo peor, me gustaría precisamente no eludir nada y conservar intacta una doble memoria de las cosas. Sí, existe la belleza y existen los humillados. Cualesquiera sean las dificultades de la empresa no quisiera ser yo infiel ni a la una ni a los otros.


 ¿Qué significan las palabras porvenir, bienestar, posición? ¿Qué significa el progreso del corazón? Si obstinadamente rechazo todos los “después” del mundo, es porque también se trata de no renunciar a mi riqueza presente. No me gusta creer que la muerte abre otra vida. Para mí es una puerta cerrada. No digo que sea un paso que hay que dar; sino que es una horrible y sucia aventura.


Se vive con algunas ideas familiares. Dos o tres. Al azar de los mundos y los hombres que encontramos, se las pule, se las transforma. Se necesitan diez años para tener una idea auténticamente propia, una idea de la que pueda hablarse. Naturalmente, esto es un poco desalentador. Pero con ello gana el hombre cierta familiaridad con el hermoso rostro del mundo. Hasta ahora, lo veía frente a frente. Necesita, luego, dar un paso de lado para mirar su perfil. Un hombre joven mira al mundo frente a frente. No ha tenido tiempo para pulir la idea de muerte o de nada, cuyo horror ha rumiado sin embargo. Tal debe ser la juventud: dura confrontación con la muerte, terror físico del animal que ama al sol. Contrariamente a lo que se dice, al menos a este respecto, la juventud no se hace ilusiones. No ha tenido tiempo ni piedad para fabricárselas.

Estimados lectores:

En contra de mis costumbres, he comenzado a leer dos libros al mismo tiempo. Se trata de dos libros que dejé inconclusos hace mucho tiempo. El primero, “El verano. Bodas”, de mi queridísimo Albert Camus. Se trata de una serie de pequeños relatos y reflexiones existencialistas, sobre temas como la vida, la muerte, los dilemas de la sociedad actual, los mitos y costumbres de Argelia. A pesar de su breve extensión, no es sencillo de leer, ya que las reflexiones son bastante profundas y complejas, una fiel imagen de la filosofía existencialistas de Camus.

Este ha Sido elegido como “libro de colectivo”, por ser fácil de transportar.

El otro es “Los pilares de la tierra”, de Ken Follett. Empecé a leerlo hace varios años, en un momento en que no tenía tiempo para leer, lo que me obligó a dejarlo para otro momento, a pesar de que me interesaba muchísimo.

Como es algo voluminoso, me resulta algo incómodo de transportar para todos lados, así que me lo reservo para mi casa o algún viaje más largo.

Aprovecho para dejarles una cita de Camus, sobre un tema que siempre me intriga: la fuente de inspiración de los escritores.


La idea de que todo escritor escribe por fuerza sobre sí mismo y se pinta en sus libros, es una de esas ideas pueriles que nos legó el romanticismo. En cambio, en modo alguno queda excluida la posibilidad de que un artista se interese primero por las otras gentes o por su época o por los mitos que le son familiares. Si se da el caso de que él mismo entra en escena bien puede considerarse excepcional que hable de lo que realmente él es. Las obras de un hombre representan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, pero casi nunca su propia historia, sobre todo cuando pretende ser autobiográfica. Ningún hombre se atrevió nunca a pintarse tal como es.


 

Estimados lectores:

Buscando información sobre el último libro que leí, me encontré con que el cacique Mariano Rosas, uno de los protagonistas de la novela, existió realmente, así que voy a aprovechar para compartir una pequeña reseña histórica.

1825: Nacimiento de Panguitruz (luego conocido como Mariano Rosas) en la Provincia de La Pampa, cerca de la laguna de Leubucó. Era hijo del cacique Painé Güor y de una cautiva blanca. De pequeño es secuestrado junto con otros indios por los blancos, bautizado Mariano Rosas, y apadrinado por el propio Rosas, entonces gobernador de Buenos Aires.

Mariano Rosas

Mariano Rosas

1829-1832: Primer gobierno de la Provincia de Buenos Aires de Juan Manuel de Rosas.

1832: Campaña al Desierto de Rosas, primera gran expedición de los blancos para conquistar las tierras dominadas por los indios. Sin embargo, esta campaña no tuvo la extensión y nefastas consecuencias de la emprendida por Roca en 1878.

1832-1835: Gobiernan Buenos Aires Juan Ramón González de Balcarce, Juan José Viamonte y Manuel Vicente Maza.

1835-1852: Segundo gobierno de Rosas, que culmina con su derrota en la batalla de Caseros, contra Justo José de Urquiza. En los primeros años del gobierno su política para con los indios alternó períodos de paz y campañas de exterminio, para pasar después de 1839 a sostener una política de paz permanente.

Rosas

Juan Manuel de Rosas

1852-1880: Gobiernan Buenos Aires y luego la Confederación Argentina, Vicente López y Planes (por un breve período), Justo José de Urquiza, Santiago Derqui, Juan Esteban Pedernera, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento y Nicolás Avellaneda.

1856: Muere el padre de Mariano Rosas, sucediéndolo su hijo mayor, Calvaiú Güor, quien dos años después es asesinado, llegando Mariano Rosas a cacique de los ranqueles. Durante el gobierno de Mariano Rosas los ranqueles mantuvieron buenas relaciones tanto con unitarios como con federales, y se impulsó el desarrollo de la agricultura y la ganadería.

1870: Lucio V. Mansilla publica su libro “Una excursión a los indios ranqueles”, donde describe su encuentro con Panguitruz Güor (Mariano Rosas). Gracias a los relatos de Mansilla conocemos, por ejemplo, la buena relación que el Gobernador Rosas mantenía con su ahijado indio, y muchas costumbres del pueblo ranquel.

1877: Muerte de Mariano Rosas de viruela, siendo sucedido por su hijo, Epumer Rosas.

1878-1885: Conquista del Desierto, campañas llevadas a cabo por varios militares argentinos, entre los que se destaca Julio Argentino Roca, contra las poblaciones indígenas mapuche, ranquel y tehuelche, que terminaron con la victoria argentina.

Conquista del desierto

1879: La tumba de Mariano Rosas es profanada por los blancos, robándose sus huesos, que estuvieron expuestos en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de La Plata durante casi un siglo, hasta que en 2001 fueron restituidos a su tierra, luego de una serie de movilizaciones y peticiones de los descendientes de los indios. Entre estas movilizaciones cabe mencionar la participación de Gabriela Epumer, quien fuera guitarrista de Charly García, sobrina tataranieta de Mariano Rosas.

Estimados lectores:

En el día de ayer he concluido “Indias blancas”, de Florencia Bonelli (la primera parte). En el libro nos encontramos con dos historias de amor, aunque de alguna forma conectadas.

La primera se desarrolla en 1870, y los protagonistas son Laura Escalante y Nahueltruz Guor. Ella es una joven preciosa, blanca y rubia, perteneciente a una familia rica de Buenos Aires. Él es un morocho y corpulento indio ranquel, hijo del poderoso cacique Mariano Rosas. Se conocen casualmente en Río Cuarto, Córdoba, ciudad donde coinciden ambos para cuidar al convaleciente padre Agustín, hermano de Laura y amigo de Nahueltruz.

El amor es a primera vista y pasional, como solo puede ser en las novelas de Bonelli (al menos en las que leí). Laura y Nahueltruz deberán amarse en secreto, no solo porque las familias de ambos se opondrían a la unión, sino porque pertenecen a mundos en permanente guerra.

La otra historia de amor transcurre unos 30 años antes, la protagonizan Blanca Montes y Mariano Rosas, y llegamos a ella gracias a las memorias de Blanca Montes, que inesperadamente llegan a las manos de Laura.

Blanca Montes, madre del enfermo padre Agustín, es una figura envuelta en misterio, de la que nadie parece querer hablar. A través de sus memorias, Laura descubre la intensa vida de Blanca Montes, desde la temprana pérdida de sus padres, su casamiento con un hombre al que nunca amó, hasta su vida como cautiva de Mariano Rosas, un indio ranquel.

Pero la historia de Blanca es en definitiva una historia de amor: Mariano Rosas, perdidamente obnubilado por la belleza de Blanca, la cautiva y la hace su amante. Sin embargo, aunque pueda parecer cruel al principio, Blanca termina amando a su captor, quien profesa por ella un amor incondicional.

Y así se desarrolla la novela, intercalando la historia de Laura y Nahueltruz con la lectura de las memorias de Blanca Montes.

Comentario

El libro es apasionante; la capacidad de Bonelli de introducirnos en mundos e historias absorbentes es incuestionable. Las páginas se pasan rápido y cada capítulo invita a leer el siguiente.

Las referencias históricas y culturales siempre me suman en una novela; si bien el trasfondo es una historia de amor (o dos, en este caso), las enmarcamos en la época del gobierno de Rosas, la oposición entre unitarios y federales, y los contrastes de las culturas bonaerense, de las ciudades del interior y de los poblados indios.

Sin embargo, no puedo dejar de advertir que encuentro esta historia muy similar, salvando las distancias, a “Lo que dicen tus ojos”. En ambas hallamos a jóvenes bellísimas, inquietas, despiertas e inteligentes, pero algo ingenuas, que se encuentran repentinamente invadidas por un amor a primera vista y muy pasional. En ambos casos él es un hombre con experiencia, fornido, impulsivo y casi animal, del que no deberían enamorarse, porque es de otra raza y cultura, enfrentada a la propia. Pero la fuerza de ese primer gran amor los mantiene unidos, luchando contra todos los obstáculos que se les presentan en el camino.

Por otro lado, me doy cuenta de que cada vez me cuesta más creer en este tipo de historias. Las leo con interés, pero no me las creo realmente. Hace poco leí un artículo que decía que las películas y la literatura nos invitan a creer que existe ese amor espontáneo, a primera vista, que surge cuando nos chocamos con alguien en la calle, se nos caen todos los libros al piso, y mientras los levantamos intercambiamos palabras casuales que terminan siendo la semilla del gran amor de nuestra vida.

Cada vez más me doy cuenta de que no existe ese “amor a primera vista por el que daría la vida sin pensarlo”. Sin ánimos de volverme filosófica, el amor es una construcción del día a día, y que lleva mucho tiempo. De ninguna manera una mirada, por más fornido, morocho y seductor que sea él, me enamora al punto de querer dejarlo todo por un sueño.

Por eso me resultó bastante más creíble la historia de amor de Blanca Montes y Mariano Rosas: comienza siendo aversión contra el captor, pero poco a poco se transforma en amor, luego de ir conociendo al otro y de compartir una vida juntos.

La historia de Laura y Nahueltruz continúa en Indias Blancas II, pero por el momento voy a descansar del amor incondicional, y optaré por otro tipo de literatura. ¡En breve les digo quién es el escogido!

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

El nuevo libro es “Indias blancas”, de Florencia Bonelli, una de sus obras más conocidas, y que cuenta con una segunda parte.

Indias Blancas

La historia, ambientada en 1870, comienza con el viaje de Laura Escalante, una joven inquieta y curiosa perteneciente a una familia de alcurnia, desde Buenos Aires hasta Córdoba, para visitar a su hermano enfermo.

Allí Laura conocerá a Nahueltruz Guor, un indio ranquel, del que se enamorará perdidamente.

Según la página web de la propia Florencia Bonelli: “Un amor irrefrenable, enfrentado a todos y a todo, incluso a ellos mismos, los hace transitar momentos dolorosos, llenos de aventuras, desencuentros y acción, en el marco de la épica lucha entre indios y blancos que ha definido nuestro país desde entonces”.

La trama, como en muchas de las obras de Bonelli, intercala historia argentina con amor pasional y cultura, en este caso sobre la vida en esa época, tanto entre los blancos como entre los indios, y el perpetuo enfrentamiento entre ambas culturas.

Saludos.

Mercedes