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Estimados lectores:

Continuando con el aura romática que dejó Erich Fromm con “El arte de amar”, escogí terminar con la saga “Indias blancas”, de Florencia Bonelli. Me había quedado con la intriga de cómo terminaría la historia de Laura Escalante y el indio ranquel Nahueltruz Guor, así que, luego de dejar pasar un par de libros, retomo “Indias Blancas”.

Indias Blancas 2

A los que no hayan leído “Indias blancas 1”, y piensen hacerlo, les recomiendo no seguir leyendo.

Esta segunda parte de la novela se desarrolla seis años después de la primera. Nos reencontramos con Laura Escalante, ahora viuda de Julián Riglos, su amigo abogado, con el que debió casarse luego de la fuga de su amante, Nahueltruz Guor, quien matara a un soldado argentino.

Laura, hermosa como siempre y habiendo heredado una enorme fortuna, vive cortejada por todos los hombres solteros de Buenos Aires (y también por algunos casados). Creyendo muerto a Nahueltruz, vive sus días rodeada de sus sobrinos y demás familiares, y abocada a causas benéficas.

Su vida dará un drástico giro con la reaparición de Nahueltruz, venido de Europa bajo el nombre de Lorenzo Rosas.

 Saludos.

Mercedes

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Estimados lectores:

Como les anticipé, he terminado de leer “El arte de amar”, de Erich Fromm. Si bien es un ensayo de un filósofo/sociólogo/psicólogo, es muy sencillo de leer y no se requieren conocimientos especiales de ningún tipo. De hecho, yo lo leí sin problemas, y eso que me cuesta bastante leer filosofía. Si demoré un poco en leerlo es porque lo leí despacio, procesando bien las frases, y porque en el medio lo releí, para retener las partes que me más me interesaron y quedarme con algunas citas.

El libro, que es bastante breve, está organizado en las siguientes cuatro partes:

  1. ¿Es el amor un arte?: Opera como una especie de introducción y plantea la justificación de porqué el amor es considerado un arte.
  2. La teoría del amor: Es la parte central y más extensa de la obra, donde se plantean las características esenciales del amor en general y de los diferentes tipos de amor que identifica el autor (amor fraternal, materno, erótico, a sí mismo y a Dios).
  3. El amor y su desintegración en la sociedad occidental contemporánea: Analiza al amor en el marco de la sociedad capitalista moderna.
  4. La práctica del amor: La última parte de este arte de amar es justamente la práctica, que incluye una serie de postulados para practicarlo.

Vale totalmente la pena leerlo; nos aporta innumerables nociones sobre cómo pensamos, cómo nos relacionamos con los demás o porqué formamos los vínculos que tenemos.

Si bien no puedo decir que el libro me haya “iluminado”, en lo que al amor respecta, sí creo que puso en palabras muchos conceptos que tenía dando vueltas en la cabeza, o reflexiones a las que intuitivamente llegué gracias a mis escasas (aunque largas) experiencias de pareja.

El desarrollo y conexión de conceptos está muy bien logrado, porque cada párrafo abre la puerta a un mundo de reflexiones. Seguramente podamos identificarnos personalmente o a un conocido en la mayoría de las situaciones planteadas.

Les dejo a continuación algunas de las reflexiones que me llamaron la atención y una cita más, para sumar a las que publiqué en el anterior post, las cuales nos permiten llegar al pensamiento del autor.

Reflexiones “El arte de amar”

  • El amor como arte

Es habitual creer que no tenemos nada que aprender en materia de amor. Nos rigen tres premisas:

  1. El problema del amor consiste en “ser amado” y no en “amar”. Por eso nos concentramos en cómo lograr que se nos ame, lo que implica preocuparse por el atractivo físico, el tener éxito o poder.
  2. El problema del amor es de “objeto” y no de “facultad”. Esto implica que se esté permanentemente buscando ese objeto apropiado al cual amar y que nos ame. Esta idea está asociada a la premisa del capitalismo de “adquisición de mercancías”.
  3. Existe una confusión entre el inicial “enamorarse” y el estado de “estar enamorado”. Este último implica un carácter de permanencia, de mantenerse enamorado.

Reconocer que amar es un arte implica reconocer que es necesario aprenderlo, para lo cual se requiere: dominio de la teoría, dominio de la práctica y darle al aprendizaje importancia.


  • La noción de separatidad

Hace referencia a la concepción de que el ser humano es una entidad separada de los demás. El hombre se encuentra con que tiene un breve lapso de vida, que nace y muere contra su voluntad. Este reconocimiento de la separatidad, adquirido en la niñez, ejerce presión y nos lleva a extender la mano y buscar la unión con otros.


  • El amor es dar

El amor desde la perspectiva de Fromm es dar, no recibir. Pero ese “dar” no es renunciar a algo, privarse, sacrificarse. Tampoco se encuentra en la esfera de lo material. Lo que una persona le da a otra que ama es a sí mismo, lo más precioso que tiene, su propia vida. Y se dar por el simple hecho de dar, no para recibir algo a cambio. Sin embargo, siempre se recibe algo de lo que se da a cambio.


  • Elementos básicos del amor

Los elementos básicos del amor para Fromm son:

– Cuidado: Implica la preocupación por el otro.

– Responsabilidad: Es estar listo para responder a las necesidades del otro.

– Respeto: Es ver al otro tal cual como es, que se desarrolle como es.

– Conocimiento: Implica profundidad en el conocimiento de la otra parte.

Estos cuatro elementos son interdependientes, y se dan en forma permanente en relaciones de amor maduro.


  • Tipos de amor según el objeto que se ama

– Fraternal: Es el amor entre pares, entre hermanos.

– Materno: Implica el amor por el desvalido, el intento de protección y de brindar resguardo.

– Erótico: Es el anhelo de fusión completa, de unión, con una única otra persona.

– A sí mismo: Es necesario amarse primero a uno mismo para amar a otros.

– A Dios: Es la concepción del amor como forma de superar la separatidad y lograr la unión con otro, que dependerá de lo que sea deseable para la religión en cuestión.


  • Práctica del amor

Para la práctica del amor se requiere, como al aprender cualquier arte: disciplina, concentración, paciencia, preocupación suprema por dominar el arte y practicar. Es necesario vivir planamente el presente, el aquí y el ahora, hacerse sensible a uno mismo.


 

“El amor solo es posible cuando dos personas se comunican entre sí desde el centro de su existencia, por lo tanto, cuando cada una de ellas se experimenta a sí misma desde el centro de su existencia. Solo en esa “experiencia central” está la realidad humana, solo allí hay vida, solo allí está la base del amor. Experimentado en esa forma, el amor es un desafío constante; no un lugar de reposo, sino un moverse, crecer, trabajar juntos; que haya armonía o conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto al hecho fundamental de que dos seres se experimentan desde la esencia de su existencia, de que son uno con el otro al ser uno consigo mismo y al no huir de sí mismos. Solo hay una prueba de la presencia del amor: la hondura de la relación, y la vitalidad y la fuerza de cada una de las personas involucradas; es por tales frutos que se reconoce al amor”.

Estimados lectores:

Les dejo algunas citas de “El arte de amar”, de Erich Fromm. Ya lo terminé de leer, así que en breve tendrán un comentario.

“Prácticamente no existe ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectaciones y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor”.


“El amor maduro significa unión a condición de preservar la propia integridad, la propia individualidad. El amor es un poder activo en el hombre; un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes y lo une a los demás; el amor lo capacita para superar su sentimiento de aislamiento y separatidad y, no obstante, le permite ser él mismo, mantener su integridad. En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos”.


“Ello no significa necesariamente que sacrifica su vida por la otra, sino que da lo que está vivo en él -da de su alegría, de su interés, de su comprensión, de su conocimiento, de su humor, de su tristeza-, de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él. Al dar así de su vida, enriquece a la otra persona, realza el sentimiento de vida de la otra al exaltar el suyo propio. No da con el fin de recibir; dar es de por sí una dicha exquisita”.


“El amor infantil sigue el principio: “Amo porque me aman”. El amor maduro obedece al principio: “Me aman porque amo”. El amor inmaduro dice: “Te amo porque te necesito”. El amor maduro dice: “Te necesito porque te amo”.


“El amor no es esencialmente una relación con una persona específica; es una actitud, una orientación del carácter que determina el tipo de relación de una persona con el mundo como totalidad, no con un “objeto” amoroso. Si una persona ama solo a otra y es indiferente al resto de sus semejantes, su amor no es amor, sino una relación simbiótica, o un egotismo ampliado”.


“El capitalismo moderno necesita hombres que cooperen mansamente y en gran número; que quieran consumir cada vez más; y cuyos gustos estén estandarizados y puedan modificarse y anticiparse fácilmente. Necesita hombres que se sientan libres e independientes, no sometidos a ninguna autoridad, principio o conciencia moral; a los que se pueda guiar sin recurrir a la fuerza, conducir, sin líderes, impulsar sin finalidad alguna -excepto la de cumplir, apresurarse, funcionar, seguir adelante”.


“Amar significa comprometerse sin garantías, entregarse totalmente con la esperanza de producir amor en la persona amada. El amor es un acto de fe, y quien tenga poca fe también tiene poco amor”.

Estimados lectores:

He concluido “Viajes con mi tía”, de Graham Greene. En esta obra corta y de fácil lectura nos encontramos a peculiares personajes, comenzando por la tía aventurera y dispuesta a todo, e historias por momentos inverosímiles, como la creación de una iglesia para perros.

Si bien el clima general de la novela es cómico e irónico, en el trasfondo encontramos personajes complejos y reflexiones sobre la vida, la muerte, la soledad y la necesidad de compañía.

Por una parte lo tenemos a Henry Pulling, un retirado de 50 años que vive una monótona existencia entre el cuidado de sus plantas, la comida de delivery y las nunca concluidas cartas a una mujer a la que no se atreve a querer.

El ingreso en la vida de Henry de su alocada tía trastocará su existencia, al punto de llegar a reconocer la tristeza y soledad que lo invadían.

Por otro, la tía Augusta es una mujer de 75 años, que a pesar de haber vivido bastantes aventuras, aún no se resigna a asumir su edad, manteniéndose en busca de la siguiente aventura, también como forma de llenar el vacío de su propia existencia.

Si bien reconozco el valor del libro, no es el estilo que más me gusta. El tema de la obra (la búsqueda de uno mismo y cómo llenar esos espacios vacíos que a veces se nos presentan) no es muy original y ya se ha visto en muchas otros libros, bajo diferentes estilos. Además, el estilo es muy directo y sencillo, cuando yo prefiero siempre mayores descripciones, tanto de personajes como de lugares.

Sí rescato la forma de desarrollar los personajes y personalidades; llegamos a conocer el interior de los personajes, algunos en apariencia vacíos, desde el humor, la ironía y el intercambio de anécdotas. Esta manera original de relatar es lo que hace para mí especial al libro.

Próximo libro: “El arte de amar”, de Erich Fromm.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Con un poco de demora les comento que para comenzar el año elegí dos libros: “El guardador de rebaños”, de Fernando Pessoa, y “Viajes con mi tía”, de Graham Greene.

El primero es un muy breve libro de poemas de este singular poeta brasilero. Su singularidad es, entre otras cuestiones, por la creación de lo que él llamó heteronimia: la invención de varios poetas distintos, cada uno con su propio estilo, todos gobernados por la misma pluma.

Su obra, y la que leí en particular, nos transmite su amor por la naturaleza. A modo de ejemplo les dejo al final de la publicación algunos de los poemas que pueden encontrar en este pequeño libro.

El libro fue regalo de Navidad de una de las personas que más quiero en el mundo, también él amante de la naturaleza y poeta.

Por otro lado, “Viajes con mi tía” es una novela relativamente corta y fácil de leer de Graham Greene. En ella nos narra las aventuras de Henry, un conservador ex empleado bancario retirado, y su intrépida tía de 75 años. La peculiar pareja viajará por todo el mundo mientras ambos se descubren (o redescubren).

Viajes con mi tía.jpg

Hasta ahora es una trama demasiado simple, llena de historias por momentos algo disparatadas.

Saludos.

Mercedes

 


Poemas de Pessoa

 

Leve, leve, muy leve,

Un viento muy leve pasa.

Y se va, siempre muy leve.

Y yo no sé lo que pienso

Ni busco saberlo.


 

El Tajo es más bello que el río que pasa por mi pueblo

Pero el Tajo no es más bello que el río que corre por mi pueblo

Porque el Tajo no es el río que pasa por mi pueblo.

El Tajo tiene grandes navíos

Y se navega en él todavía,

Para aquellos que ven en todo lo que no está,

La memoria de las naves

El Tajo desciende de España

Y el Tajo entra en el mar de Portugal.

Eso todos los sabemos.

Pero pocos saben cuál es el río de mi pueblo

Y hacia dónde va

Y de dónde viene.

Y por eso, porque pertenece a menos gente,

Es más libre y más ancho el río de mi pueblo.

Por el Tajo se va al mundo

Más allá del Tajo está América

Y la fortuna para los que la encuentran.

Nadie pensó nunca en lo que hay más allá

Del río de mi pueblo.

El río de mi pueblo no hace pensar en nada.

Quien está a su orilla solo está a su orilla.


 

En un día excesivamente nítido,

Día en que se tenían ganas de haber trabajado mucho

Para en él no trabajar nada,

Entreví, como un camino entre los árboles,

Lo que tal vez sea el gran secreto,

Aquel gran misterio del que hablan los falsos poetas.

Vi que no hay Naturaleza,

Que la Naturaleza no existe.

Que hay montes, valles, llanuras,

Que hay árboles, flores, yerbas,

Que hay ríos y piedras,

Pero que no hay un todo al que eso pertenezca,

Que un conjunto real y verdadero.

Es una enfermedad de nuestras ideas

La Naturaleza es partes sin un todo.

Este es tal vez el misterio del que hablan.

Fue esto lo que sin pensar ni detenerme,

Acerté que debía ser la verdad

Que todos creen hallar y que no hallan,

Y que solo yo, porque no la busqué, la hallé.

Estimados lectores:

Les dejo aquí mis comentarios sobre “El queso y los gusanos” y algunas citas.

Comentarios

Ante todo quisiera aclarar que “El queso y los gusanos” es un libro de historia, no una novela histórica. De hecho, el que me lo regaló es profesor de historia. El propio autor es historiador, y la obra es el análisis de la microhistoria de Menocchio.

Como ya mencioné en otra publicación, la microhistoria es una rama de la historia, que se concentra en acontecimientos o personajes del pasado que habitualmente pasan inadvertidos, como es el caso de Menocchio, un molinero italiano condenado por la Iglesia Católica a morir en la hoguera, acusado de hereje. Esta microhistoria se desarrolla en el contexto de la Contrarreforma católica (ver post con contexto histórico).

En la obra el autor analiza cómo pudo haber llegado Menocchio a las ideas que expuso durante el proceso por el que se lo terminó condenando a la hoguera. Para ello se sirve de las actas del proceso, que incluyen declaraciones de testigos, interrogatorios al propio Menocchio y otros documentos, como la lista de libros que encontraron en la casa del acusado.

El libro está organizado en pequeños capítulos que facilitan la lectura, y que abordan las diferentes aristas de la cuestión. Así, por ejemplo, conocemos el contenido de varias lecturas a las que pudo acceder Menocchio, ideas de la época, forma de transmitir la cultura, paralelismo entre las afirmaciones del acusado y teorías del momento, entre otras cuestiones.

Menocchio

La gran mayoría de las afirmaciones del autor están documentadas y señaladas en las múltiples notas que acompañan al libro. Las referencias son mayormente bibliográficas, relacionadas con aspectos históricos, culturales o religiosos de la época.

De esta forma, el autor pretende desentrañar el origen de los pensamientos de Menocchio (algunos de los cuales encuentran más adelante en este post), entendido como representativo de la forma de pensar de al menos una parte de la sociedad de la época.

Entre las hipótesis destacadas por el autor se encuentra la interacción entre la cultura escrita y la oral, entre la cultura impuesta por las clases dominantes y la cultura campesina. Sostiene que, en un contexto de muy elevado analfabetismo en la clase campesina, la cultura oral tenía mucha mayor relevancia que la escrita, ligada a la transmisión de la cultura de las clases dominantes: ricos, nobles y religiosos.

Sin embargo, este monopolio de las clases dominantes y de la Iglesia sobre la producción y divulgación de escritos comienza a resquebrajarse con la invención de la imprenta moderna. Menocchio, que a diferencia de muchos de sus contemporáneos sí sabía leer y escribir, tuvo acceso a varios libros, algunos no aprobados por la Iglesia, los cuales, junto con lo transmitido oralmente, habrían formado su línea de pensamiento.

Imprenta

Es el primer libro de este género que leo y a mí personalmente me interesó mucho, especialmente por la mezcla de historia y cultura.


Citas

Sobre algunas de las opiniones de Menocchio (hay muchas más), las cuales en plena Contrarreforma no debieron causar mucha gracia

“Querámoslo o no, siempre son hijos del padre: <<Llama a todos, turcos, judíos, cristianos, herejes, y todos igualmente a semejanza del padre, el cual tiene más hijos y llama a todos igualmente, aunque haya algunos que no obedezcan, son del padre>> (declaración de Menocchio en el proceso). En su amor, el padre ni siquiera se preocupa si los hijos le maldicen: blasfemar <<hace mal solamente a uno mismo y no al prójimo, como sucede si yo tengo un tabardo y lo quiero romper, hago mal solamente a mí mismo y no a los otros, y creo que el que no hace mal al prójimo no hace pecado; y como somos todos hijos de Dios, si no nos hacemos mal unos a otros, como por ejemplo un padre que tiene varios hijos, y uno dijera “maldito sea mi padre”, el padre le perdona, pero si le rompe la cabeza a un hijo de otros no se le puede personar si no paga: por eso he dicho que blasfemar no es pecado porque no hace mal a nadie>>”.

“Esta imagen de una realidad impregnada por la divinidad justificaba hasta las bendiciones de los sacerdotes, porque <<el demonio suele entrar en las cosas e inyectar su veneno>>, y <<el agua bendita del sacerdote ahuyenta al diablo>>, a pesar de que -añadía- <<creo que toda agua está bendecida por Dios>>, y <<si los laicos supieran las palabras serían tan buenas como aquellas del sacerdote, porque Dios ha concedido por igual su virtud a todos y no a uno más que a otro>>. Era, en suma, una religión campesina que poco tenía en común con la que el cura predicaba desde el púlpito. Cierto que Menocchio se confesaba (fuera de su pueblo, no obstante), comulgaba y no había dudado en bautizar a sus hijos, y sin embargo, rechazaba la creación divina, la encarnación, la redención; negaba la eficacia de los sacramentos para obtener la salvación, afirmaba que amar al prójimo era más importante amar a Dios, creía que el orbe entero era Dios”.

“La ley y los mandamientos de la Iglesia le parecían a Menocchio, siguiendo los pasos de Caravia, todas mercancías para cebar a los curas; para él la renovación moral del clero y la modificación profunda de la doctrina eran inseparables. A través del vehículo imprevisto de la crónica de Foresti, se figuraba a Lutero como el protagonista tipo del rebelde, como el que había sabido coaligar al vulgo inculto, con los que poseen ciencia y doctrina, contra la jerarquía eclesiástica, explotando el rencor del estado temporal contra ésta por estar la mayor parte de sus riquezas en manos de los clérigos”. <<Todo es de la Iglesia y los curas>>, había exclamado Menocchio, volviéndose hacia el inquisidor”.

Sobre Martín Lutero

“<<Fundó una nueva secta, y un nuevo modo de vivir>>; <<deseaba que fuese un mundo nuevo y otro modo de vivir, pues la Iglesia no andaba bien, y se hiciera algo para que no hubiera tanta pompa>>. En el momento en que manifestaba sus aspiraciones de reforma religiosa que le dictaba su ánimo altanero, Menocchio quizás se hacía eco, consciente o inconscientemente, del relato sobre Lutero leído en la crónica de Foresti. Desde luego no se hacía eco de las ideas religiosas, sobre las cuales, además, la crónica no se detenía, ya que se limitaba a condenar al nuevo estilo de doctrina propuesto por Lutero”.

Sobre la cultura dominante y la cultura popular y el esfuerzo por mantener la hegemonía

“…ponen punto final a una época caracterizada por la presencia de fecundos cambios subterráneos, en ambas direcciones, entre alta cultura y cultura popular. Por el contrario, el siguiente período está marcado por una distinción cada vez más delimitada entre cultura de clases dominantes y cultura artesana y campesina, así como por el adoctrinamiento en sentido único de las clases populares. Podemos situar la cesura cronológica de estos dos períodos hacia la mitad del siglo XVI, en no menos significativa coincidencia con la acentuación de las diferencias sociales impulsadas por la revolución de los precios. Pero la crisis decisiva se había producido unas décadas atrás con las revueltas campesinas y el reino anabaptista de Münster. Fue entonces cuando se les plantea dramáticamente a las clases dominantes el imperativo de recuperar, también en lo ideológico, a las masas populares que amenazaban con sustraerse a cualquier forma de control desde arriba, pero manteniendo, incluso acentuando, las distancias sociales.

Este renovado esfuerzo hegemónico adopta diversas formas en los distintos países de Europa, pero la evangelización del agro por obra de los jesuitas, y la organización religiosa capilar, sobre el núcleo familiar, realizada por las Iglesias protestantes, pueden conciliarse dentro de una tendencia única. A ésta corresponden, en el plano represivo, la intensificación de los procesos de brujería y el rígido control de grupos marginales como vagabundos y gitanos. Sobre este fondo de represión y de aniquilamiento de la cultura popular se inscribe precisamente el caso de Menocchio”.

Sobre la causa del encarnizamiento contra Menocchio

“Por un momento se pensó en liquidar las opiniones de Menocchio, especialmente su cosmogonía, calificándolas de amasijo de extravagancias impías pero inocuas (el queso, la leche, los gusanos-ángeles, Dios-ángel creado del caos), pero se descartó esta alternativa. Cien o ciento cincuenta años más tarde, probablemente Menocchio habría sido recluido en un hospital para locos, por afección de “delirio religioso”, pero en plena Contrarreforma las modalidades represivas eran distintas, y antes que nada pasaban por la individualización y, en consecuencia, la represión de la herejía”.

“El jefe supremo del catolicismo, el papa Clemente VIII en persona, bajaba su mirada hacia Menocchio, convertido en miembro infecto del cuerpo de Cristo, y exigía su muerte. Por aquellos mismos meses finalizaba en Roma el proceso contra un ex fraile: Giordano Bruno. Es una coincidencia que puede simbolizar la doble batalla, hacia arriba y hacia abajo, que por aquellos años libraba la jerarquía católica por imponer las doctrinas aprobadas en el Concilio de Trento. Ésa es la razón del encarnizamiento, incomprensible si no, con el viejo molinero”.


Extra

Tout ce qui est intéressant se passe dans l’ombre.
On ne sait rien de la véritable histoire des hommes.
Céline

(frase al comienzo del libro)

Estimados lectores:

He concluido “El queso y los gusanos”, de Carlo Ginzburg. Antes de publicar mi reseña de la obra y las citas que extraje, quisiera dejarles algunas referencias del contexto. Como es un libro de historia, escrito por un historiador, son muchísimas las referencias, así que me limitaré a exponer las que más destaqué.

La obra se desarrolla en el siglo XVI en una ciudad del norte de Italia. El protagonista de esta microhistoria es Menocchio, un molinero de la región italiana del Friuli, nacido en 1532, y muerto en la hoguera en 1601, acusado de hereje por la inquisición.

Reforma (o Reforma Protestante)

Movimiento iniciado en Alemania en el siglo XVI por Martín Lutero, que produjo la separación de la Iglesia católica y el origen del protestantismo. La Reforma se originó por las críticas que diversos religiosos, pensadores y políticos europeos contra la Iglesia católica. Entre las críticas se encuentran los abusos de poder y políticas “comerciales” llevados adelante por la Iglesia católica, como ser la venta de indulgencias.

Reforma protestante

Si bien luego constituirá una nueva rama del catolicismo, inicialmente se buscaba reformar el catolicismo (de ahí el nombre del movimiento), retornando a los valores tradicionales del cristianismo. Como consecuencia de la Reforma, fieles, obispos y gobernantes dejan de reconocer al papa como máximo pontífice de la Iglesia católica, lo que

Contrarreforma

En respuesta a este movimiento de Reforma, la Iglesia católica inicia el proceso de reflexión y transformación interna que se conoce como Contrarreforma, con el objetivo de mejorar las costumbres y corregir los abusos que alimentaron la Reforma.

Para analizar las posibles reformas a llevar a cabo se convoca a un Concilio, iniciado en 1545 y finalizado en 1562 (en total 17 años), conocido luego como Concilio de Trento. No participaron del Concilio de Trento los partidarios del naciente protestantismo.

Como resultado del Concilio de Trento se reformaron algunos de los abusos anteriores, fundamentalmente orientadas a garantizar la disciplina y formación de los eclesiásticos.

En cuanto a las creencias y valores, se reafirmaron los puntos de la tradicional doctrina católica, sin ninguna concesión hacia la nueva doctrina protestante. Por ejemplo, se confirmó la veneración a imágenes de la virgen y los santos y la existencia del Purgatorio, se reafirmó el significado de sacramentos como la Eucaristía y se rechazó la idea de que la Biblia fuera la fuente única de doctrina.

La Contrarreforma reavivó el catolicismo más extremo, resurgiendo antiguas órdenes religiosas y la represión de todo movimiento opuesto a la doctrina católica, como ser sectas, acusaciones de brujería o herejía, como el caso de Menocchio, acusado de hereje por sus afirmaciones apartadas de la doctrina impuesta por la Iglesia.

Maniqueísmo y anabaptismo

Se trata de dos religiones mencionadas en el libro, perseguidas por la Iglesia católica de entonces. La primera es una religión muy antigua, fundada en el año 205 por el sabio persa Mani. Toma elementos de varias religiones, lenguas y textos sagrados. Concibe a la divinidad y al cosmos en forma dualista, siendo para muchos estudiosos netamente gnóstica.

El anabaptismo, por su parte, es una vertiente del cristianismo, surgida en el siglo XVI, que negaba el bautismo de los niños, sosteniendo que debía ser realizado solo por adultos. Son anabaptistas los amish, huteritas, menonitas y miembros de la Iglesia de los Hermanos.

Descubrimiento de América

Si bien el arribo de Colón a América se produjo en 1492, fue unos años después cuando los europeos toman conciencia de que se trataba de un nuevo continente, que comenzaron a llamar América en 1507, dando inicio al período de conquista por parte de distintos países del “Nuevo Mundo”.

Esta apertura a nuevas culturas, costumbres y religiones será una influencia para la producción escrita de la época, la cual, desde la invención de la imprenta moderna en 1450, será divulgada mucho más fácilmente, iniciando la desaparición del monopolio del conocimiento por parte de la Iglesia y las clases dominantes.

Imprenta

Gobernantes de la época

España-Italia: Carlos I de España, conocido también como Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, fue rey de España 1516 hasta 1556, unificando por primera vez las coronas de Castilla y Aragón. Fue también emperador del Sacro Imperio Romano Germánico entre 1520 y 1558, el cual en ese momento incluía parte de Italia (Cerdeña, Sicilia, Nápoles, Toscana y Milán). Carlos I fue sucedido por su hijo, Felipe II, que reinó entre 1556 y 1598, siendo sucedido por su hijo, Felipe III.

Por otro lado, el Sacro Imperio Romano Germánico pasó a Fernando I, hermano menor de Carlos I de España. Gobernó hasta su muerte en 1564, sucedido por su hijo Maximiliano II, quien gobernó hasta 1576, siendo a su vez sucedido por su hijo, Rodolfo II, emperador hasta 1612.

Sacro Imperio Romano Germánico alrededor de 1600

Sacro Imperio Romano Germánico alrededor de 1600.

Italia: Lo que hoy conocemos como Italia estuvo dividido durante gran parte de su historia en ciudades estado (la unificación se produciría recién en el siglo XIX, culminando en 1871). Parte de la moderna Italia correspondía a los Estados Pontificios, lo que demuestra el poder que tenía la Iglesia en esa época.

Inglaterra: Isabel I, conocida como la Reina Virgen, hija de Enrique VIII y de Ana Bolena, nacida en 1533 y muerta en 1603, gobernó Inglaterra desde 1558 hasta su muerte. Fue la última gobernante de la dinastía Tudor. Hace poco leí un libro bastante voluminoso sobre ella, que recomiendo mucho.

Francia: Hasta 1547 fue rey de Francia Francisco I, sucedido hasta 1559 por su hijo Enrique II. En este período se vivieron guerras, principalmente con España, y se desarrollaron las artes y las letras, en lo que se conocería como Renacimiento francés. En los años siguientes reinan Francisco II, Carlos IX (hijo del Rey de Francia Enrique II y de Catalina de Médicis), Enrique III y Enrique IV. Este último, que gobernó hasta 1610, es considerado el mejor gobernante del país, por las mejoras en la calidad de vida de la población.

Región del Friuli-Venezia Giulia

“El queso y los gusanos” se desarrolla en Montereale (actualmente Mentereale Valcellina), una ciudad ubicada en la región italiana denominada Friuli-Venezia Giulia, cuya capital actual es Trieste. La región está ubicada al noreste del país, limitando con Austria, Eslovenia y el Mar Adriático. Algunas de las ciudades que hoy forman la región fueron disputadas con otros países en el pasado.

Regiones Italia

Las principales ciudades de la región, por cantidad de habitantes, son Trieste, Údine, Podenone, Gorizia y Monfalcone.

En esta región, en la provincia de Pordenone, se encuentran Montereale Valcellina y Casarsa Della Delizia. La primera es donde vivió Menocchio, protagonista de “El queso y los gusanos”, y la segunda es la comuna donde nació mi abuela, ubicada a solo media hora en auto de Montereale Valcellina. Mi abuela pasaría gran parte de su niñez y adolescencia en la ciudad de Údine, hasta venirse para Argentina a los 15 años.

Casarsa Della Delizia2

Casarsa Della Delizia

Si bien la historia de Menocchio se desarrolla muchos años antes de la época en que residió allí mi abuela, el interiorizarme sobre las características y costumbres de la región me produjo un interés particular.

Estimados lectores:

Para cortar totalmente con el estilo de “Los pilares de la tierra” escogí “Escrito en las estrellas”, de Sidney Sheldon. Lo había comprado hace varios años, al salir una de esas colecciones que se adquieren con el diario. Se lee tranquilamente en una tarde (de hecho, a mí me llevó dos medias tardes). De hecho, lo elegí precisamente por eso: antes de pasar al próximo libro quería cortar con algo sencillo. Siempre digo que este género es lo más cercano a ver una película; solo hay que dejarse llevar.

Escrito en las estrellas

El libro inicia cuando la exitosísima empresaria de la construcción Lara Cameron arriba al salón de fiestas de uno de sus edificios, donde habría de celebrarse su fiesta de cumpleaños, a la cual fueron invitadas más de doscientas personas. Pero inexplicablemente, el salón está vacío. El imperio de Lara está tambaleándose. ¿Alguien estará saboteando su carrera y su vida?

Y comienza la retrospectiva: volvemos a la infancia de Lara, y al frenético proceso que la llevó a convertirse en una de las mayores empresarias de la construcción de Chicago y Nueva York. En este camino Lara se involucrará con la mafia, sufrirá amenazas de competidores, se verá envuelta en conflictos sindicales y tomará muchas decisiones que la apartarán de la ética.

Es una novela muy atrapante y breve, que nos mantiene en vilo constantemente, especialmente por conocer las estrategias y artimañas del negocio de la construcción en Estados Unidos. Como los capítulos son cortos, terminar uno invita a leer el siguiente.

Nuevo libro

El nuevo libro es “El queso y los gusanos”, de Carlo Ginzburg, regalo de Navidad de una persona muy especial y que se nota que me conoce, porque la historia se desarrolla en un pueblo del Friuli italiano ubicado a media hora de donde nació mi abuela.

El queso y los gusanos

De acuerdo con la contratapa:

“Norte de Italia, finales del siglo XVI. El Santo Oficio acusa de herejía a un molinero, Domenico Scandella, al que todos llaman Menocchio. El procesado sostiene que el mundo se originó en “un caos” del que surgió “una masa, como se hace el queso con la lecho, y en él se formaron gusanos, y éstos fueron los ángeles”. A lo largo de dos procesos inquisitoriales la peculiar cosmogonía del reo se opone tozudamente a la de aquellos que lo interrogan.

A partir del análisis de las creencias de Menocchio -finalmente declarado culpable y sentenciado a arder en la hoguera- y de los expedientes judiciales del caso, Carlo Ginzburg reconstruye en este clásico contemporáneo un fragmento de la llamada “cultura popular” -condenada, en general, al ostracismo- que se erige, por su singularidad, en símbolo de su tiempo y en una especie de eslabón perdido de un mundo oscuro, difícilmente asimilable al presente, pero del que de alguna manera somos deudores”.

El autor, Historiador y Doctor en Filosofía y letras, es uno de los principales representantes de la llamada “microhistoria”: una rama de la historia que analiza pequeños acontecimientos, personajes y situaciones de la vida cotidiana pasada, que muchas veces pasan inadvertidos. En “El queso y los gusanos” nos adentramos en la microhistoria de Menocchio, enmarcada en los procesos de la Reforma protestante y posterior Contrarreforma de la Iglesia Católica.

Ya les iré dado mis impresiones y prometo algunas referencias históricas.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

He concluido “Los pilares de la tierra”, de Ken Follett. Me pareció un libro excelente, de muy rápida lectura, a pesar de su extensión. Mantiene al lector constantemente interesado en la historia, deseando seguir pasando las páginas.

Lo que más destaco es la descripción de la sociedad de la época, con sus tradiciones, ritos, costumbres y prejuicios.

También hay una gran cantidad de referencias históricas, seguramente muchas más de las que percibí. Pero la forma de llegar a la historia es de manera muy directa y amena: los personajes ficticios de Follett aparecen como participantes de muchos de esos eventos históricos.

Si bien disfruté muchísimo el libro, aclaro que no es para cualquiera, principalmente por su extensión. Los libros de la saga de “Los pilares de la tierra”, así como los de “El siglo” (inicia con “La caída de los gigantes”), ambas de Follett, son realmente largos y difíciles de transportar. Si bien yo tengo la versión “pocket”, lejos está de considerarse de bolsillo.

Si alguno está pensando en leer a Follett, pero la temática de la Edad Media no le interesa tanto, la saga que inicia con “La caída de los gigantes” es contemporánea, comenzando con la Primera Guerra Mundial.

Les dejo una cita del libro:

Hasta ese momento había creído que él, y las personas como él, estaban ganando. Durante el medio siglo transcurrido habían alcanzado algunas victorias notables, pero en esos instantes, al final ya de su vida, sus enemigos le demostraban que nada había cambiado. Sus triunfos habían sido temporales; su progreso, ilusorio. Habían vencido en unas cuantas batallas, pero no existían esperanzas de que ganaste la guerra. Unos hombres semejantes a los que habían matado a sus padres acaban de asesinar a un arzobispo en su propia catedral, como para demostrar, más allá de toda duda, que no había autoridad capaz de prevalecer contra la tiranía de un hombre armado con una espada.

Les anticipo que el próximo libro representará un drástico cambio de estilo.

Saludos.

Mercedes

Estimados lectores:

Ya próxima a terminar de leer “Los pilares de la tierra”, de Ken Follett, quisiera compartir con ustedes algunas referencias del contexto histórico en el cual se desarrolla la obra. Para ello primero les haré una breve reseña de la trama de la novela.

Los pilares de la tierra

La obra, primera de la trilogía que continúa con “Un mundo sin fin” y “Una columna de fuego”, comienza en el año 1135 y concluye en 1174. Transcurre casi en su totalidad en una Inglaterra marcada por la guerra civil, que alterna períodos de pobreza y estabilidad, con otros de hambre y abundancia.

Entre los protagonistas principales se encuentra Tom Builder, un joven maestro de obras cuyo mayor anhelo es construir una catedral. Luego de quedarse sin trabajo, y teniendo ese proyecto en mente, recorre el país en busca de su catedral, acompañado por su mujer y sus dos pequeños hijos.

Sin embargo, el camino hasta lograr su objetivo será duro y largo: mientras buscan sin éxito trabajo, la esposa de Tom muere al dar a luz a su tercer hijo, a quien abandonan por falta de alimento y posibilidad de garantizar un futuro.

Poco tiempo después Tom, ahora solo con sus hijos Alfred y Martha, inicia una relación amorosa con Ellen, una aguerrida e independiente mujer que vivía en el bosque con su hijo Jack. Los cinco conformarán una peculiar familia, que terminará asentándose en el pueblo de Kingsbridge, donde Tom se dedicará a construir una imponente catedral, bajo las indicaciones de Philip, prior de Kingsbridge.

Si bien la historia gira alrededor de la construcción de la catedral, con amplio detalle de los estilos de construcción de la época y de las transformaciones que sufrirá la arquitectura en esos años, lo que tenemos es una muy completa descripción de la forma de vida en la Inglaterra medieval.

Kingsbridge representa un pueblo como cualquier otro, con sus clases sociales, formas de trabajo, relación entre los integrantes de cada clase, sus costumbres y ritos. Siguiendo al valiente e idealista prior Philip descubrimos las internas de la vida monástica, las luchas por los cargos e intereses, los juegos de poder, pero también el rol asistencialista de los monasterios, contribuyendo con alimentos y contención a los más desfavorecidos.

Pero nos encontramos también con los aspectos políticos e históricos, como la manera de adquirir títulos nobiliarios, las formas de gobierno y los problemas sucesorios de la realeza. Esto último lo desarrollaré más adelante.

Entre los personajes que se cruzan en la historia tenemos hijos de condes caídos en desgracia, crueles y déspotas miembros de la nobleza, proscritos, artesanos, agricultores, obispos y reyes.

Contexto histórico

El libro inicia en 1135, período en el que comienza el gobierno del Rey Stephen, que se extenderá hasta 1154, y culmina en 1174, cuando se hallaba en el poder el sucesor de Stephen, el Rey Henry II.

Además de los aspectos culturales y sociales, muy detalladamente descriptos en el libro, vemos cómo los personajes ficticios de la novela participan como protagonistas de muchos de los eventos históricos relevantes de la época, como ser batallas, acuerdos de paz y asesinatos.

Aquí les dejo algunas referencias de los personajes influyentes de este período.

Stephen de Blois (1092-1154)

Nació en 1092 en Blois, Francia. Luego de la temprana muerte de su padre, Conde de Blois, queda al cuidado de su madre, hija de Guillermo I El Conquistador, primer rey de Inglaterra de origen normando. Se crió en la corte de su tío, el rey Henry I de Inglaterra.

Con los años fue acumulando tierras, por adquisición propia, heredadas y como fruto de su matrimonio con Matilda de Boulogne, lo que los llevó a ser una de las parejas más ricas de Inglaterra.

En 1120 Stephen se salvó del hundimiento del White Ship, donde falleció el hijo del rey Henry I, heredero al trono de Inglaterra. Este evento forma parte de la trama de “Los pilares de la tierra”, constituyendo la clave de mucho de lo que luego ocurrirá.

La muerte del heredero y del propio Henry I en 1135 llevó a una crisis de sucesión. Si bien el trono debía pasar a la siguiente hija de Henry I, la Emperatriz Matilda (o Maude), Stephen se adelantó y reclamó el trono para sí, alegando que era necesario para preservar el orden en Inglaterra.

Los primeros diez años de su reinado estuvieron marcados por la incesante disputa contra su prima Maude y el hermano de esta, Robert de Gloucester. En 1139 la Emperatriz y su hermano invaden Inglaterra, multiplicándose los enfrentamientos. Para asegurar su sucesión, Stephen intenta sin éxito que la iglesia corone a su hijo Eustace.

En 1153 el hijo de Maude, quien será Henry II, invade Inglaterra en alianza con un grupo de barones poderosos que apoyaban su ascenso al trono. Henry II y Stephen acuerdan la paz por medio del Tratado de Winchester, por el cual Stephen reconoció a Henry II como su sucesor, aunque asegurándose la permanencia en el poder hasta su muerte, que ocurriría al año siguiente.

Henry II (1133-1189)

Hijo de la Emperatriz Matilda, nieto del Rey Henry I, inició su involucramiento político a los 14 años, apoyando a su madre en el intento de recuperar el trono de Inglaterra, usurpado por Stephen.

by Unknown artist, oil on panel, circa 1620

Durante su reinado, Henry II restauró la administración real en Inglaterra, reestableció la hegemonía sobre Gales y ganó pleno control sobre las tierras de Anjou, Maine y Touraine. Intentando pulir sus diferencias con la iglesia católica, se embarcó en un largo conflicto con Thomas Becket, que culminó con el asesinato de este en 1170.

Al poco tiempo inició la llamada “cold war” (guerra fría), conflicto territorial entre Luis VII de Francia y Henry II, que se prolongó por varias décadas. Para 1172 Henry controlaba Inglaterra, una porción importante de Gales, el este de Irlanda y el oeste de Francia.

En los años siguientes se iniciaron los conflictos sucesorios entre los hijos de Henry II (tuvo en total 8), que enfrentaron a los hijos entre sí y contra el propio rey, apoyados por el entonces Rey de Francia, Philip II, y que terminaron en 1189, con la derrota definitiva de Henry II, su retiro a Anjou y muerte.

Si bien el imperio colapsó luego de la muerte de Henry, algunos de los cambios que introdujo perduraron. Por ejemplo, se considera que los cambios legales sentaron las bases de la Common Law inglesa. Su intervención en las regiones de Gales, Escocia y Bretaña (Francia) sentaron las bases para su futuro desarrollo y forma de gobierno.

Thomas Becket (1119-1170)

Llegó a ser arzobispo de Canterbury entre 1162 y 1170, año en que fue asesinado por partidarios del Rey Henry II , luego de varios años de conflictos con el Rey, por las derechos y privilegios de los miembros de la iglesia. Fue santificado y reconocido como mártir, tanto por la iglesia católica como por la anglicana.

Inició su carrera en la iglesia al servicio de Theobald, anterior arzobispo de Canterbury, quien le encomendó diversas misiones a Roma. Prosiguió estudios en derecho canónigo y fue adquiriendo mayores responsabilidades en la iglesia hasta que en 1162 fue elegido arzobispo, luego de la muerte de Theobald.

Si bien se esperaba que Thomas continuara prestando servicios para la corona, renunció a su puesto como Canciller del rey e inició la reivindicación de los derechos de los eclesiásticos, como ser la jurisdicción del arzobispado y la potestad de los tribunales eclesiásticos.

Luego de unos años de exilio en Francia, Thomas Becket volvió a Canterbury, Inglaterra, donde fue asesinado, en su propia Catedral, por un grupo de soldados, aparentemente bajo las órdenes del rey, aunque esto último no fue confirmado.

Luego de la muerte de Becket, los monjes veneraron el cuerpo de arzobispo, transformándolo en mártir.

El asesinato de Becket es justamente una de las últimas escenas de “Los pilares de la tierra”.